Me siento como en una encrucijada. Hablé con mi marido y está de acuerdo en que yo tenga sexo con una mujer. Desde hace tiempo he tenido esa inquietud pero que a ciencia cierta no está muy definida. Amo a mi esposo y tengo un maravilloso matrimonio de ocho años, pero me empiezan a dar ganas de tener sexo con otra persona, no sé si es porque mi esposo ha sido el único novio que tuve y no pude experimentar con otras personas, el caso es que ya viendo las cosas más reales no me atrevo a tener sexo lésbico y he pensado en hacerlo con una mujer trans, que no esté operada, pero ante esa opción mi marido ya no está tan de acuerdo. No sé si seguir adelante. 

-Insegura

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PSH: Querida Insegura,

Una persona no debe experimentar sexualmente si no está completamente segura de lo que va a hacer, pues de entrada tiene que estar consciente que las cosas no serán tal cual las pensó ya que la realidad no es una réplica de lo que imaginamos, de modo que habrá situaciones que no se apeguen a lo que fantaseamos. 

El hecho de buscar un cuerpo de hombre para tener sexo indica que en realidad no se está frente a la posibilidad de poder tener sexo con una mujer, y eso se tiene claro.

Por otra parte, se debe tener respeto por las personas con una orientación distinta a la propia, y no cosificarlas; la cosificación sexual “ocurre cuando se ve a una persona solo como un objeto sexual; sucede cuando se separan los atributos sexuales y la belleza física del resto de la personalidad y existencia como individuo, y se reducen los atributos a instrumentos de placer por otra persona”.

En otras palabras, cosificar a las personas es ir en contra de la propia esencia del ser humano y despojar a las personas de su dignidad.

Las personas transexuales no son juguetes sexuales, son personas y no están en el mundo para satisfacer sin más fantasías eróticas de los heterosexuales.

El acto de cosificar es, proceder con una metamorfosis en la que no se da voz ni voto al sujeto central, sino que se le somete suprimiendo sus cualidades humanas y convirtiéndolo en una cosa, en un objeto que, ciertos factores culturales y la influencia mediática ponen a disposición del disfrute de otros. 

(Coordinadores: Cecilia Rosillo, Antonio Trujillo y Susana Carrasco)