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Si estás embarazada, procura no hacer esfuerzos

Cargar cosas pesadas o recibir un impacto severo puede provocar el desprendimiento prematuro de la placenta.

RedacciónDic 08, 2010 
Tiempo de lectura: 4 mins.

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Una de las reiteradas recomendaciones de los médicos es cuidar que la mujer embarazada no haga esfuerzos, no cargue cosas pesadas y que evite a toda costa los golpes, pues si bien el vientre es un escudo de protección para el bebé, cualquier impacto severo puede provocar el desprendimiento prematuro de placenta.

La placenta normalmente inicia su desprendimiento hasta después de la expulsión del feto cuando al disminuir bruscamente el volumen del útero y producirse mayores contracciones se disminuye el área uterina en donde estaba insertada.

En este momento, se producen rupturas de vasos sanguíneos y formación de un hematoma, o colección de sangre, entre la placenta y el útero lo que favorece y aumenta su desprendimiento hasta que finalmente se expulsa, lo que conocemos como alumbramiento, que puede ser espontáneo o dirigido cuando se tracciona el cordón umbilical o se despega manualmente, para acelerar el proceso.

Sin embargo, apunta el área de Normas y Procedimientos de Ginecología y Obstetricia del Instituto Nacional de Perinatología, ocasionalmente ocurren desprendimientos parciales o totales de la placenta durante el trabajo de parto o aún durante el embarazo sin que conozcamos la causa que lo precipita, aunque sabemos que esto ocurre con mucho mayor frecuencia en mujeres con presión alta o preeclampsia, o en casos de traumatismo abdominal.

Los síntomas pueden ser poco claros cuando el desprendimiento es mínimo, pero a mayor grado de desprendimiento se vuelven más evidentes:

  • Dolor abdominal
  • Endurecimiento del abdomen (llamado hipertonía uterina)
  • Contracciones más frecuentes de lo normal
  • Sangrado transvaginal de color obscuro

 
Evidentemente esta complicación pone en grave riesgo al bebé y depende del grado de desprendimiento, el bebé puede tener una afectación mínima, sufrimiento fetal "leve" (taquicardia fetal) o más grave (bradicardia), e incluso, la muerte en unos cuantos minutos, cuando el desprendimiento es severo.

Es una complicación que no puede predecirse ni prevenirse, sino sólo detectarla lo más pronto posible para actuar en consecuencia. La cardiotocografía, que es el registro gráfico de la frecuencia cardiaca fetal, es de utilidad para valorar la repercusión fetal del problema y para valorar la actividad uterina, es decir las contracciones.

El ultrasonido, cuando el caso lo permite, puede en ocasiones detectar un hematoma o colección de sangre entre la placenta y la pared del útero y darnos idea de su extensión.

La resolución de esta complicación requiere la extracción inmediata del bebé, por parto vaginal si éste está muy avanzado, o por cesárea urgente en caso contrario, o si no hay trabajo de parto.

Esta complicación sigue siendo una urgencia obstétrica grave aún después de la muerte del bebé pues si se retrasa la resolución del embarazo se presentan complicaciones de la coagulación produciendo severas hemorragias que pueden llegar a ser mortales, o la infiltración de sangre en la pared del útero, que se conoce como útero de "Couvalliere" que obliga a la extirpación del útero o matriz, cuyo término médico es histerectomía.

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