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Vivo en Alemania; cuando cumplí 50 me llegó una cita para una mastografía

ALEJANDRA DE CIMAFeb 20, 2022 
Tiempo de lectura: 7 mins.

La población en general, sin importar su condición social, raza o geografía de donde le tocó vivir, debe de poder recibir una atención completa

¿Cómo se puede mejorar el acceso al tratamiento del cáncer? (Foto: Unsplash)

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El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer y para ello, la Unión Internacional de Control de Cáncer (UICC) lanzó una campaña cuyos mensajes principales son “Cuidados más justos” y “Acortar la brecha de la desigualdad”. Fundación CIMA, como miembro pleno y activo de esa organización, y yo a título personal, he pensado en el tema y en las posibles acciones que podemos llevar a cabo para sumarnos a la campaña. 

Antes que nada, ¿qué significa cuidados más justos cuando hablamos de cáncer? Creo que la población en general, sin importar su condición social, raza o geografía de donde le tocó vivir, debe de poder recibir una atención completa sin dejar a un lado ninguno de los componentes de un tratamiento oncológico, y me refiero a todo lo que esa persona necesite recibir para aliviar el dolor físico y emocional durante el proceso de intentar curar la enfermedad.

Esto es, desde el momento del diagnóstico, hasta los cuidados paliativos en caso de necesitarlos. Por otra parte, también quiere decir, ver por los que menos probabilidades tienen de ser vistos, es decir, las comunidades alejadas de las zonas urbanas sin la infraestructura necesaria para atender las necesidades de salud del ser humano.

Es un hecho que a los programas de salud en zonas urbanas se les da prioridad por razones de densidad y con ello, ofrecen mayor cobertura, pero en el caso de una zona rural, el que sean menos habitantes no reduce su riesgo de enfermarse. Todos, vivamos donde vivamos, tengamos lo que tengamos y hablemos la lengua que hablemos, tenemos derecho a la salud.

(Foto: Unsplash)

A lo largo de veinte años de labores al frente de Fundación CIMA, hemos sido testigos de injusticas que enojan y frustran. Hemos escuchado historias que hacen que hierva la sangre de coraje, pero lo más triste, hemos visto morir a muchas mujeres de una enfermedad, que en su gran mayoría, podría y debería no ser mortal. 

La salud debe ser prioridad para cada uno de nosotros y sobre todo para el Estado. Éste debe de proveer el apoyo y los servicios necesarios sin interrupción desde el momento de la aparición de síntomas hasta el tratamiento unido con cuidados integrativos como el apoyo emocional. Un gobierno que no prioriza el bienestar de su pueblo, es un gobierno insensato. 

Idealmente deberíamos de contar con programas de prevención dirigidos a un determinado grupo objetivo y constantemente repetir las acciones de tamizaje en ese mismo grupo, más las personas que por edad deban unirse a él. Las campañas de detección oportuna no funcionan como escopetazos únicos, deben ser parte de una estrategia de prevención pensada y estructurada y, por supuesto, que cuente con los recursos que se necesitan para implementarla. 

(Foto: Pexels)

Desde hace quince años vivo en Alemania y he visto de cerca la forma como funciona el sistema de salud en ese país. No lo puedo comparar con el de México porque para ello, tendrían que parecerse en algo. Es imposible.

En 2021 cumplí 50 años y una semana después recibí una carta por correo en la que se me explicaba todo lo relacionado con el cáncer de mama y los estudios para su detección. Con ella venía también una cita ya programada en un centro de salud a no más de 3 kilómetros de mi casa, para una mastografía y el nombre del médico que me atendería. Cualquiera pensaría que esa carta me llegó 21 años demasiado tarde, pues a mis 30 me diagnosticaron cáncer de mama, pero el sistema no prioriza las excepciones. 

Es un hecho que la edad es un factor importante y la gran mayoría de todos los casos alrededor del mundo se presentan en mujeres después de los 40 años. He escuchado que esta carta la reciben las mujeres cada dos años, con lo que sé que en el caso de olvidárseme, lo cual no sucede nunca, recibiré una nueva carta el próximo año para mi cumpleaños número 52, pues así lo marca la norma. Cada dos años una mastografía. 

(Foto: Pexels(

Hablando de cuidados más justos en términos universales, quiero provocar que eso pase en mi país: que nuestro gobierno se preocupe por nosotros. Que sepa lo que significa que una madre, en edad aún productiva y que es el núcleo de una familia, muera por una enfermedad que es 95% curable cuando se detecta en sus primeras etapas.  

Quiero que México destine los recursos necesarios a la salud pública (todavía nos faltan 5 puntos porcentuales del PIB) y pido que se tome en serio y se prevea la situación que como país vamos a enfrentar en los próximos años como resultado de la cantidad de interrupciones en los tratamientos oncológicos debido a la pandemia. 

Quiero que se acepte a la sociedad civil organizada y se nos invite a colaborar de su mano. Que nos vean como cómplices, que no nos bloqueen, ni nos hagan difícil el camino, porque para acortar la brecha de acceso a tratamientos del cáncer, tanto en comunidades rurales como en comunidades urbanas, es necesario que participemos todos los actores: el gobierno, la sociedad civil y la iniciativa privada. 

Todos y cada uno de ellos somos pieza clave en la estructura pública de salud y la combinación de nuestras fuerzas es el factor más importante para generar un cambio positivo.  

(Foto: Pexels)

Sin la coordinación de estas fuerzas, va a ser difícil lograr que haya atención de calidad y con calidez para los mexicanos. 

Es momento de reflexionar en lo que cada uno de nosotros podemos hacer para sumar en esta lucha y creo que lo justo para nuestros seres queridos y también para nuestro sistema, es que cada uno hagamos lo que nos corresponde por nuestra salud. 

Entendamos las consecuencias de “no actuar” y las repercusiones que esto puede tener: la sobrecarga para un sistema, mayores daños emocionales de la sociedad, menos probabilidades de sobrevivir de los afectados y una pesadilla indescriptible que los pacientes pueden evitar. Te invito a visitar el sitio de Fundación CIMA www.cimafundacion.org y a ser tu propia guía en el camino que tome tu vida.  

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