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Signos de alarma del primer año del desarrollo del niño II

MARTA VALVERDEFeb 20, 2022 
Tiempo de lectura: 8 mins.

Existe una serie de signos que al estar presentes durante el primer trimestre alertan sobre la necesidad de una vigilancia del curso del desarrollo del bebé

¿Qué es el desarrollo del niño sano? (Foto: Pexels)

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En el primer texto de esta serie abordamos los ejes básicos del desarrollo del niño, algunas de las posibles causas de que no se esté desarrollando bien y factores de riesgo. Ahora presentaremos algunos puntos a considerar por parte de los padres que deben ser tomados muy en cuenta. 

Signos de alarma durante el primer trimestre 

Existe una serie de signos que al estar presentes durante el primer trimestre alertan sobre la necesidad de una estrecha vigilancia del curso del desarrollo o de una interconsulta especializada ante el riesgo de un problema latente.

(Foto: Pexels)

  • Alteraciones del reflejo de succión. Chupa con muy poca fuerza, se atraganta con frecuencia, tose mientras se alimenta, se alimenta con lentitud.

  • No parpadea ante una luz brillante.

  • Llanto anormal, ya sea de frecuencia exagerada o de tono anormal, muy irritable, llora por cualquier cosa, más evidente por la noche.

  • Convulsiones de cualquier tipo.

  • No fija la vista en objetos ni los sigue cuando se mueven de un lado a otro.

  • Durante el curso del primer trimestre se mantiene muy rígido con predominio del tono flexor y la postura fetal.

  • Poca movilidad de los brazos y las piernas, siempre muy tranquilo, casi no se mueve.

  • Los brazos y las piernas muy blanditos, flácidos, hipotónicos.

  • No reacciona ante ruidos fuertes, no responde a la voz de su mamá, no le llama la atención ningún tipo de sonido.

  • Se aprecia una anormal persistencia de la actividad refleja primaria durante el trimestre, que incluso puede exacerbarse, tales como manos constantemente empuñadas, hiper-extensión de la cabeza ante un estímulo, o reflejo del moro anormalmente exaltado, o un reflejo tónico asimétrico del cuello fácilmente demostrable al lateralizar el cuello.

  • Al final del trimestre falta de control del cuello, la cabeza cae y no puede levantarla cuando lo sostenemos en la posición de sentado, con frecuencia ni siquiera intenta levantarla.

  • Se aprecian asimetrías funcionales de los brazos y piernas.

  • Al final del trimestre no se sonríe ni responde al contacto con la mamá.

  • Aparecen movimientos anormales de los ojos como el nistagmo.

  • Pobre respuesta a los estímulos táctiles.

  • Presencia de movimientos anormales de las extremidades, o de una postura anormal en el decúbito generalmente relacionada con una alteración del tono.

(Foto: Pexels)

La presencia de alguno de los elementos antes mencionados no representa, por si sola, la evidencia de un problema latente, solo significa, desde nuestro punto de vista, la necesidad de una valoración más profunda y de una vigilancia estrecha del curso posterior del desarrollo. Recordemos que apreciar un problema es comenzar ya a resolverlo y que en el desarrollo infantil es crucial la intervención temprana, pero no conviene sobrevalorar su significación ni alarmarse innecesariamente.

El primer trimestre de vida es una etapa esencial para el desarrollo del niño, representa el primer contacto adaptativo entre el nuevo ser y el medio que lo rodea; a pesar de la gran inmadurez y fragilidad en este corto período, el bebé pasa de una actividad esencialmente refleja primaria a una de motilidad voluntaria, reconocimiento del entorno, y socialización incipiente, la mayor parte de las afecciones severamente discapacitantes se expresan clínicamente en esta etapa. 

Aunque la gran inmadurez del sistema nervioso con frecuencia no permite sacar conclusiones definitivas, un examen detallado demuestra los cursos atípicos y permite el inicio de la intervención temprana, que como ha sido ampliamente demostrado modifica de forma favorable el pronóstico.

Paralelamente, no todos los procesos potencialmente productores de problemas se expresan clínicamente durante el primer trimestre, lo que determina que un curso típico del desarrollo durante el primer trimestre no excluya la presencia de algunas afecciones latentes, por lo que se hace necesario mantener la vigilancia en las etapas posteriores, especialmente durante los primeros 5 años.

(Foto: Pexels)

Curso del desarrollo del bebé promedio de 3 a 6 meses

En esta etapa se produce un proceso de consolidación de la capacidad funcional de los miembros superiores y especialmente de la mano; también se perfeccionan los órganos de la visión, audición y el tacto, el desarrollo de la capacidad motora voluntaria continúa desplazando la actividad refleja primaria que le sirvió de punto de partida, ahora en esta etapa el niño tiene más posibilidades de explorar el medio que le rodea al tener mayor control visual y motor, será capaz de expresar mejor sus emociones y deseos y los lazos afectivos con sus familiares allegados, especialmente con sus padres, se harán cada vez más fuertes y evidenciarán cada vez más sus diferencias individuales, preferencias y temperamento.

Lo más significativo en cuanto al desarrollo motor es lograr sentarse, habilidad que irá perfeccionando durante todo el trimestre a partir de la maduración en el control del tronco, el incremento de sus habilidades motoras le brinda la posibilidad de darse vueltas, arrastrarse en la cuna, asumir la posición de sentado. Durante esta etapa se produce un incremento de la habilidad manual, lo que le permite un mejor agarre.

El desarrollo de la capacidad visual le permitirá identificar colores y una mayor visión a distancia, se incrementa la capacidad de percibir diferencias no solo de colores sino también de formas. El desarrollo progresivo de la capacidad auditiva incrementa la capacidad de discriminar sonidos y al final del trimestre puede llegar a identificar sonidos de vocales y consonantes. Todos estos elementos de conjunto le permiten al niño comprender mejor el mundo que le rodea e interactuar con él.

Alrededor de los 4 meses comenzará a balbucear, en esta etapa es esencial que tenga una buena capacidad auditiva, punto de partida indispensable para el desarrollo del lenguaje; es capaz de responder cuando se le llama por su nombre, empieza a comprender el significado de la palabra »No», y responde al estado emocional de la mamá a partir de la forma en que ésta le habla, responde a sonidos emitiendo sonidos, utiliza la voz para expresar alegría o malestar, balbucea secuencias de consonantes, responde a sonidos como el de una campanilla, tira cosas intencionalmente al suelo para oír su sonido al caer y ver cómo usted las recoge.

En esta etapa explora cada vez más el entorno utilizando las manos y la boca, se esfuerza por coger objetos que están fuera de su alcance, disfruta con el juego social, le gusta mirarse al espejo, reacciona ante las expresiones y estados emocionales de otras personas.

A pesar de la amplia diversidad de variaciones individuales existen elementos que al estar presentes representan signos de alarma en esta etapa.

(Foto: Pexels)

Signos de alarma durante el segundo trimestre

  • La alteración del tono muscular tanto si se incrementa dando la impresión de un niño rígido con poca movilidad, o si por el contrario se produce una severa hipotonía que determina un niño muy blandito con hiperlaxitud articular.

  • La falta de control del cuello o de adquisición de habilidades motoras propias de la etapa como sentarse, darse vueltas en la cama.

  • No sigue objetos con la vista, no responde al ver a la mamá u otra persona conocida, no se sonríe.

  • No reacciona ante los ruidos, no emite sonidos ni balbucea.

  • Se mantiene como si estuviera ausente, no responde a las modificaciones en el medio que le rodea, a la llegada de personas, a las palabras de cariño.

  • Persisten o están exaltados reflejos que debían haber desaparecido.

En la siguiente entrega hablaremos del desarrollo y los signos de alarma en el segundo semestre del primer año de vida. 

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