Se dicen tantas cosas del “amor romántico” que ya puede significar cualquier cosa y nada al mismo tiempo. Se desarrolló principalmente en Europa, ya como un mito muy lejano a los rituales que le dieron origen.

Amor romántico y San Valentín

Según datos históricos el origen de la fiesta de San Valentín ocurre en Roma, en rituales llamados lupercales en una cueva sagrada, en la que se sacrificaba una cabra por un sacerdote, y con tiras de los restos de piel los niños azotaban a las mujeres para promover  la fertilidad.

Los mitos y rituales se fueron transformando con el paso del tiempo, pasaron a festividades en donde jóvenes sorteaban a mujeres para tener relaciones sexuales en esos días también por fertilidad. Más adelante en el siglo III se ubica al personaje Valentín, durante el cristianismo, cuando el emperador Claudio II prohibió las uniones de jóvenes para que fueran a la guerra. Un joven sacerdote llamado Valentín celebró uniones clandestinas de jóvenes enamorados, como forma de convertirles al cristianismo.

Valentín fue descubierto, apresado en una mazmorra, lapidado y decapitado el día 14 de febrero del año 269. Ya en el año 1969 San Valentín se eliminó del calendario católico por su origen pagano. Y por ahora va el ritual en un día de consumo para jóvenes enamorados.

¿Qué es el amor romántico? 

La palabra “romántico” tiene registros de poetas y filósofos alemanes en 1800, y después se fue divulgando hacia Inglaterra y Francia. Pero todos iban alterando los significados y sentidos de lo que era romántico. Ni siquiera los considerados “románticos” creían en el concepto de amor romántico.

Es en el siglo XIX que empiezan a definir al amor como “una ansia metafísica de unidad, ser de uno, que elimina todo sentimiento de separación, entre el hombre y su medio, entre una persona y otra, y dentro de cada individuo” (Blake).

Poco después Emily Brontë en CUMBRES BORRASCOSAS dice del amor “él está siempre, siempre en mi mente…–no como un placer, así como tampoco siempre yo soy un placer para mí misma– sino como mi propio ser”.

Años más tarde vendría Fichte, el filósofo romántico, a definir al amor “como un deseo de algo desconocido, de algo que sentimos como necesario, aunque seguimos ignorando de dónde puede venir la satisfacción”. Es de esta idea que viene “el amor es ciego”.

Esto me recuerda la definición de Lacan que usa la frase “amar es dar lo que no se tiene” y a esto otros psicoanalistas agregan “amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”. Habrá que ver cómo mientras se van modificando estos mitos y rituales amorosos vamos viviendo nuestros vínculos sexoafectivos.

En la crítica al “amor romántico” se señala un engaño y autoengaño respecto a lo amado, egoísmo, vanidad, idealización, expectativas, etc.

Incluso cuando no era la costumbre el matrimonio por amor, se veía como una amenaza el amor romántico, era subversivo en tiempos de matrimonios arreglados, incitaciones al adulterio como alternativas al matrimonio sin amor.

El movimiento feminista está convencido de la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres para que el amor sexual pueda existir. Mientras que otros reconocían a las mujeres como iguales, siendo compañeras del enamorado, siempre y cuando se hicieran cargo de las tareas domésticas para disfrutar de la unidad romántica.

Las familias, escuelas, iglesias y medios de comunicación han tenido un papel fundamental en la transmisión del modelo de “amor romántico”, son dispositivos de control social que llegan a la mayor parte de la población con mensajes falsos como “se casaron y fueron felices para siempre”, tan típicos en el cine hollywoodense, la música, la publicidad y las telenovelas.

A la vez que promueven otras falacias como “el amor todo lo puede” y similares. El avance del internet y las redes sociales continúan ahora la reproducción de los modelos románticos para su actualización.

¿Cómo se ha ido modificando el concepto de amor romántico

El amor puede ser descrito como un proceso en el que están presentes tres etapas: enamoramiento, amor y desamor. 

En el enamoramiento se da principalmente una experiencia de fusión e idealización del ser amado. El enamoramiento puede concluir o transformarse en amor, a una relación más real cuando se perciben las imperfecciones de las personas, se cuida el espacio personal y se consolida el vínculo.

Por último, el desamor, es una crisis que puede transformar y romper el vínculo, acompañado de duelo por la pérdida de la relación

Evidentemente a lo largo de todo este tiempo ha habido personas con posturas críticas y trasgresoras del modelo convencional. Han roto con los rígidos patrones, a pesar de los costos sociales que ello implica. Las disidencias son sancionadas por la sociedad, desde rompimientos al interior de las familias, aislamiento de círculos de amistades, rechazo de opciones profesionales, marginación de la comunidad y hasta sanciones penales. Las consecuencias más graves en general son hacia las mujeres cuando no se casan, no tienen hijos, se divorcian, cometen infidelidades, ejercen su libertad sexual o abortan.

Tener idea de cómo se ha ido modificando el concepto de amor romántico favorece la comprensión de que no ha sido un concepto único y hegemónico desde el inicio de nuestra historia. Sino que lo vamos construyendo  para modificarlo en función de la evolución de nuestras ideas sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres (patriarcado), violencia de género, la mirada del erotismo, creencias sobre el sexo, propiedad privada, herencia, poder económico, rituales de cortejo, desarrollos intelectuales, espiritualidad, divinidad, religiones, divisiones feudales, libertades, derechos humanos, feminismo, movimiento LGBTIQ y surgimiento de la sexología moderna.

El amor se compone de sentimientos y emociones producto de las formas como nos vinculamos, sujeto a la dinámica de nuestras interacciones biológicas, sociales, culturales, históricas y psicológicas.

Tomar conciencia de estos procesos puede contribuir al establecimiento de vínculos socioafectivos, en libertad, sin abuso y sin violencias.

Nos permite al menos cuestionarnos sobre los modelos de relaciones que conocemos y plantearnos qué tipo de trato y acuerdos deseamos sostener ya sea en modelos de pareja o relaciones no monógamas, en vez de estar simplemente reproduciendo un modelo de relación que nos vendieron como único (heterosexual, monógamo y reproductivo), pero que nos ha generado sufrimiento, y que está lejano a las complejas realidades de la actualidad.