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¿Qué habilidades del pensamiento se ven afectadas por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?

Todas las personas desarrollan habilidades que las hacen diferentes del resto de los mamíferos. Pueden vislumbrar un estímulo, reconocerlo e interactuar con él con un objetivo preciso, o sea que lo manipulan, lo analizan, y además toman decisiones con respecto a él

Escrito en OPINIÓN el

Todas las personas desarrollan habilidades que las hacen diferentes del resto de los mamíferos. Pueden vislumbrar un estímulo, reconocerlo e interactuar con él con un objetivo preciso, o sea que lo manipulan, lo analizan, y además toman decisiones con respecto a él. 

Por ejemplo, si una persona ve un plátano, y con base en la información que tiene de esa fruta, puede pensar: “es un plátano, se ve rico, quiero comerlo…”.

Se dirige hacia él, lo toma, lo pela, lo observa, le quita las partes que no le parecen apetitosas, se lo come y reflexiona: “Efectivamente está sabroso”, evalúa su acción y dice: “Qué bueno que me lo comí sin las partes que no se veían apetitosas, fue buena decisión, no afectó su sabor”. 

¿Qué habilidades del pensamiento se ven afectadas por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?

En este ejemplo, la persona no sólo dirigió el estímulo al plátano y se concentró en él, también pudo planear, ejecutar y evaluar su acción problema; un animal, por el contrario, responde de manera inmediata a un estímulo recibido para saciar su hambre sin “razonar” las acciones emprendidas, es decir, posiblemente lo hubiera devorado con todo y cáscara.

(Foto: Especial)

Cuando una persona percibe un estímulo externo, en el medio ambiente, cualquier cosa que llame su atención, es capaz de detectarlo, concentrarse en él, anticiparse, reconocer lo que puede o no puede hacer con él, y ejercer su voluntad para planear una acción con el estímulo, ejecutarla, controlarla y evaluarla.

Todas estas actividades se hacen con el pensamiento; son habilidades que se realizan con el cerebro en la zona prefrontal del mismo y se le llaman funciones ejecutivas.

El neuropsicólogo y médico ruso Alexander Luria las define como “la serie de procesos que tienen como objetivo el logro de metas y propósitos de una persona, mediante la planificación de ciertos pasos y procedimientos, su ejecución y terminación, anticipándose a lo que sigue e identificando cuando se puede modificar el plan original y cuando no, dependiendo de la intención inicial del sujeto”. 

(Foto: Especial)

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas son un concepto que incluye la colección de acciones que interrelacionadas entre sí son responsables del comportamiento de una persona cuando tiene un propósito definido.

Dirigen a la persona al objetivo, a la solución de un problema e incluyen a su vez la anticipación, la planeación, el monitoreo de la acción, la retroalimentación, la conciencia, la toma de decisiones, el control y la evaluación de la tarea.

Las funciones ejecutivas empiezan y se guían por la atención. Cuando una persona puede elegir el estímulo y concentrarse en él, también es capaz de centrar su atención en la decisión que tiene que tomar, en el plan que debe realizar, en las acciones que tiene que hacer y en el proceso de evaluación para saber si consiguió algo.

Para llevar a cabo estas funciones es necesario poner atención a cada paso, que se convierte en un estímulo en sí mismo, y que tiene que ser elegido, reevaluado y centrado por la atención. El estímulo alimenta y cada persona retroalimenta su acción sobre el estímulo mediante su concentración en él.

Funciones ejecutivas en personas con TDAH

Volviendo al ejemplo del plátano, si una persona centra su atención en esa fruta, se dirige a ella, planea comérsela, pero si algo se le cruza en el camino que desvíe su atención, por ejemplo, un sonido, un movimiento, dirige su atención hacia el otro estímulo y ya no finaliza la acción inicial que era comerse el plátano, se desvía y no concluye lo que iba a hacer, no cumple con la meta y se pierde el control de la tarea, o sea falló su respuesta ejecutiva original, esto pasa cuando se padece Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).

Cuando alguien tiene TDAH, las funciones ejecutivas se ven alteradas porque la base de todo ese proceso es la atención. Estas son necesarias para lograr un buen desempeño y un adecuado comportamiento ante la comunidad, es decir, para actuar con responsabilidad y compromiso ante las demandas que la sociedad, la escuela, el trabajo y la familia imponen; pero sobre todo para obtener productos y resultados.

Lo importante a señalar es que nunca en una sociedad como la nuestra, el énfasis había estado en la eficiencia, productividad y competitividad, evidenciando de manera más clara cuando se tiene un buen o mal funcionamiento ejecutivo.

Diversos investigadores han realizado estudios que representan un avance significativo en el conocimiento concerniente a este concepto y cada uno ha elaborado sus propias listas de las funciones ejecutivas que, aunque tienen sus diferencias, en esencia el concepto es el mismo. La tabla siguiente muestra de manera sintética la función, como se observa y su relación con el TDAH.

(Imagen: Tabla elaborada por Juan Carlos Pérez Castro Vázquez con base en la información obtenida de Rusell Barkley 1997, Gerard Gioia et.al. 2000, Thomas Brown 2001, Feggy Ostrosky 2011, Cooper-Kahn 2012.)

Como se puede observar, el problema más importante con el TDAH es que las habilidades de pensamiento que guían el desempeño del sujeto en las situaciones de vida a la que se enfrenta, pueden verse severamente afectadas.

Es decir, que no se ve afectada su capacidad intelectual, de hecho, puede poseer un coeficiente intelectual por arriba del promedio; sin embargo, el TDAH le provoca que no pueda llevar a cabo su acción y guiarla de acuerdo con las demandas del contexto en el que se encuentra en determinado momento, afectando su desempeño académico, laboral y de relaciones interpersonales.