HOMBRO DE NADADOR

Natación y dolor de hombro: conoce el síndrome del 'hombro de nadador'

El hombro de nadador, es en esencia, una lesión por sobrecarga que afecta a las estructuras de los hombros | Dr. Carlos Suárez Ahedo

Cuando un nadador repite miles de brazadas hay riesgo de lesiones.
Cuando un nadador repite miles de brazadas hay riesgo de lesiones. Créditos: Canva
Escrito en OPINIÓN el

Para un nadador, el hombro es su motor, su principal herramienta. La mecánica de la brazada implica movimientos repetitivos y de gran amplitud, lo que, si no se realiza correctamente o se somete a una carga excesiva, puede llevar a la inflamación y el dolor.

Un buen calentamiento previene dolor y lesiones. 

El hombro de nadador, es en esencia, una lesión por sobrecarga que afecta a las estructuras de los hombros incluyendo los tendones del manguito rotador, la bursa subacromial y/o los ligamentos que estabilizan al hombro.

Imagina un conjunto de cuatro músculos que envuelven la cabeza del húmero, como un puño que cierra la articulación. Estos son los músculos del manguito rotador (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular), encargados de la rotación y elevación del brazo. Justo encima de ellos, y debajo de una protuberancia ósea llamada acromion, se encuentra la bursa, una pequeña bolsa llena de líquido que actúa como un amortiguador, facilitando el deslizamiento de los tendones.

Cuando un nadador repite miles de brazadas, especialmente si su técnica no es óptima o si aumenta bruscamente la intensidad de su entrenamiento, estas estructuras pueden irritarse e inflamarse. Es como si una cuerda se frota constantemente contra una superficie áspera; con el tiempo, se desgasta y duele.

Síntomas del 'hombro de nadador

¿Cuáles son los síntomas más comunes que una persona nadadora me describe cuando viene a verme con esta condición? El dolor es, sin duda, el síntoma cardinal. Generalmente, lo refieren en la parte anterior o lateral del hombro.

Al principio, el dolor puede aparecer sólo durante o después de nadar, pero a medida que la condición progresa, puede volverse constante, incluso realizando actividades de la vida diaria o en reposo.

Muchos pacientes me dicen que les duele al levantar el brazo por encima de la cabeza, al intentar alcanzar algo en un estante alto, o incluso al dormir sobre el lado afectado. También es frecuente la sensación de debilidad en el brazo, chasquidos o tronidos al mover el hombro, y en ocasiones, una limitación en el rango de movimiento.

Es importante destacar que estos síntomas pueden variar en intensidad y presentación, dependiendo de la gravedad de la inflamación.

Tratamiento del 'hombro de nadador' 

El tratamiento del hombro de nadador es, en la mayoría de los casos, conservador. Mi enfoque inicial siempre es el reposo relativo. Esto no significa necesariamente dejar de nadar por completo, sino reducir la intensidad, o incluso pausar ciertos ejercicios que exacerban el dolor. La aplicación de hielo en la zona afectada varias veces al día ayuda a reducir la inflamación y el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideos, ya sean de venta libre o recetados, también son una herramienta útil para controlar la sintomatología.

Un experto debe evaluar el dolor de hombro por nadar. 

Sin embargo, la piedra angular del tratamiento es la fisioterapia. Un fisioterapeuta especializado trabajará con la persona en un programa de ejercicios individualizado. Esto incluye ejercicios de fortalecimiento del manguito rotador. Es crucial recuperar el equilibrio muscular y mejorar la estabilidad del hombro. Además, se enfocarán en ejercicios de estiramiento para mejorar la flexibilidad y el rango de movimiento.

En algunos casos, cuando el dolor es muy incapacitante y no responde a otras medidas, podemos considerar tratamientos que incluyen la aplicación de medicamentos u otros tratamientos biológicos, siempre con precaución y como una medida temporal para aliviar los síntomas.

La cirugía es el último recurso y sólo se considera en casos muy específicos, como una rotura completa del tendón o un pinzamiento óseo severo que no responde a ningún otro tratamiento.

Claves para prevenir molestias en el hombro al nadar

Ahora, hablemos de la parte más importante desde mi punto de vista como médico, la prevención, porque sin duda, es clave.

  • Técnica de nado adecuada: Esto es fundamental. Una técnica deficiente puede poner una tensión excesiva en el hombro. Recomiendo encarecidamente trabajar con un entrenador de natación experimentado que pueda analizar y corregir cualquier deficiencia en la brazada, la entrada de la mano al agua, la rotación del tronco, entre otras. La alineación corporal es vital.
Pregunta a un entrenedor por la técnica de natación ideal.
  • Calentamiento y estiramiento: Nunca subestimes el poder de un buen calentamiento antes de cada sesión de natación y un estiramiento adecuado al finalizar. Esto prepara los músculos y tendones para el ejercicio y mejora la flexibilidad. Al final, el nado también es un ejercicio y debemos preparar a nuestro cuerpo para él.
  • Fortalecimiento muscular específico: Un programa de fuerza fuera del agua que incluya ejercicios para el manguito rotador, los músculos escapulares y el core es indispensable. Unos músculos fuertes y equilibrados protegen la articulación del hombro.
  • Progresión gradual del entrenamiento: Evita los aumentos repentinos en el volumen, la intensidad o la frecuencia del entrenamiento. Permite que tu cuerpo se adapte poco a poco a las nuevas demandas.
  • Descanso adecuado: El descanso es tan importante como el entrenamiento. Permite que tus músculos se recuperen y reparen.
  • Variedad en el entrenamiento: No te límites a un solo estilo de natación. Alterna entre crol, espalda, braza y mariposa para evitar el estrés repetitivo en las mismas estructuras.
  • Escucha a tu cuerpo: Este es quizás, el consejo más importante. Si sientes dolor, no lo ignores ni intentes "nadar a través de él". El dolor es una señal de que algo no está bien. Consulta a un especialista tan pronto como aparezcan los primeros síntomas.

Para poner esto en perspectiva, la prevalencia del hombro de nadador es significativa. Según un estudio de J. Ellenbecker y G. Mattalino (2001) publicado en The American Journal of Sports Medicine, hasta el 60% de los nadadores competitivos experimentan dolor de hombro en algún momento de su carrera.

La fisioterapia es esencial en el tratamiento. 

Otro estudio de Bak y cols. (2007) en el British Journal of Sports Medicine encontró que aproximadamente el 50% de los nadadores de élite tienen dolor de hombro que los limita en su entrenamiento o competencia. Estos números demuestran lo común que es esta lesión y la importancia de tomar medidas preventivas.

En mi experiencia, la clave para una persona que practica natación es la educación sobre su cuerpo y el reconocimiento temprano de los síntomas. No esperes a que el dolor sea insoportable; un abordaje temprano con reposo, fisioterapia y corrección de la técnica puede marcar la diferencia entre una pausa temporal en el entrenamiento o una lesión crónica que requiera un reposo más prolongado.

Recuerda, el agua es un medio maravilloso para ejercitarse, pero como cualquier actividad física, requiere respeto y preparación para evitar lesiones.

Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok