La menopausia es el momento que marca el final de la vida fértil y con ello, el fin de los ciclos menstruales. Ocurre entre los 40 y 50 años y aunque es un proceso biológico natural, puede causar muchas molestias. Estas son las vitaminas indispensables en esta etapa. 

De acuerdo con Mayo Clinic, la menopausia o climaterio puede generar síntomas como ausencia de menstruación, sequedad vaginal, bochornos, escalofríos, problemas de sueño, cambios en el estado de ánimo y aumento de peso. 

Estos síntomas, aclara la entidad de salud, pueden variar entre mujeres y lo más probable es que se presenten irregularidades con el periodo antes de que se corten por completo.

Vitaminas fundamentales en la menopausia

Un estilo de vida saludable es clave para controlar las molestias y la buena nutrición no puede descuidarse. En ese sentido, la revista Semana explica que hay vitaminas fundamentales en esta etapa, principalmente: 

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  • Vitamina C

Se necesita para la reparación de tejido en todo el cuerpo y ayuda a la absorción del hierro. También es utilizada para regenerar la piel, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos. En la menopausia ayuda a disminuir el riesgo de osteoporosis, pues repara y mantiene los huesos sanos.

Se trata de un antioxidante que también protege del daño causado por radicales libres, evitando enfermedad del corazón y trastornos como la artritis. 

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¿Dónde encontrarlo? Se encuentra en frutas como kiwi, mango, papaya, piña, fresas y sandía, así como en verduras como brócoli, pimientos rojos, espinaca, papa, tomates y coliflor. 

  • Vitamina B9

Mejor conocido como ácido fólico, es necesario para la producción de glóbulos rojos y la síntesis del ADN.

Ayuda también en el crecimiento de tejido y funcionamiento celular, así como a estimular los ácidos digestivos.

La Oficina para la Salud de la Mujer en Estados Unidos señala que las mujeres que están en la menopausia necesitan 400 microgramos de ácido fólico todos los días para una buena salud.  

  • Vitamina E

Las alteraciones hormonales de la menopausia pueden causar debilitamiento de la piel de las mujeres, por lo que es ideal el consumo de esta vitamina, que según MedlinePlus, protege el tejido corporal del daño causado por los radicales libres y el envejecimiento prematuro.  

También ayuda a mantener el sistema inmune fuerte, a formar glóbulos rojos y ensanchar los vasos sanguíneos para evitar que la sangre se coagule. 

Se encuentra en alimentos como las almendras, semillas de girasol, espinas y brócoli y aceites de germen de trigo, girasol, cártamo y maíz. 

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  • Vitamina B12 

Tiene un papel esencial en la formación de glóbulos rojos, el metabolismo celular, la función nerviosa y la producción de ADN.

Su consumo previene la anemia, la debilidad muscular, problemas intestinales, daño en los nervios y trastornos del estado de ánimo, muy comunes en la menopausia

Puedes encontrar este valioso nutriente en carne de aves, de vaca y de pescado, así como en los lácteos. También se agrega a determinados alimentos, como los cereales fortificados para el desayuno.

  • Vitamina B6

Es esencial para producir anticuerpos que ayudan a combatir virus, infecciones y otras enfermedades, además mantiene la función neurológica normal. 

Se necesita para producir hemoglobina, la cual transporta oxígenos en los glóbulos rojos hasta los tejidos, evitando la anemia. Además, mantiene el azúcar en sangre en rangos normales.

Para tener sus beneficios, agrega a tu dieta atún y salmón, legumbres, carne de res y cerdo, nueces, carne de aves, granos enteros y garbanzos.

Otros consejos para controlar la menopausia

Mayo Clinic señala que hay varias medidas para reducir o prevenir los efectos de la menopausia, como:

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  • Dormir lo suficiente
  • Evitar la cafeína 
  • Hacer ejercicio todos los días, pero no antes de dormir 
  • Practicar técnicas de relajación 
  • Consumir una variedad de frutas, verduras y cereales integrales
  • Limitar el consumo de grasas saturadas, aceites y azúcares 
  • No fumar, pues aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas, ictus, osteoporosis y cáncer 

Si las molestias no mejoran y afectan tu calidad de vida, recuerda que siempre puedes acudir con el médico para que te recomiende el mejor tratamiento.

(Fuente: Revista Semana, Mayo Clinic, MedlinePlus y OASH)

Para aprender más de...Estrógenos: ¿qué son, cuál es su función y qué pasa si faltan?

¿Qué es?
Conocida como la hormona femenina, es secretada por los ovarios y se presenta mayoritariamente en mujeres. Se encarga del desarrollo y mantenimiento del sistema reproductivo.
Funciones:
Cumplen muchas funciones en el cuerpo como el desarrollo de los senos, el vello púbico, hasta controlar la menstruación y la fertilidad. A medida que envejeces, los niveles van bajando.
Los estrógenos y el corazón:
La hormona ayuda a: mantener saludable el tejido cardiovascular, mantener la presión arterial estable, reducir los triglicéridos, aumentar los niveles de colesterol bueno (HDL) y disminuir el colesterol malo (LDL).
Beneficios al cerebro:
El estrógeno ayuda al cerebro a mantener un flujo sanguíneo adecuado, también protege contra la inflamación, ayuda a mantener buena memoria y buenas funciones motoras. Los niveles bajos de estrógenos pueden causar cambios en la memoria o el pensamiento.
Ayuda a los músculos y huesos:
Los estrógenos mejoran la masa muscular y la densidad ósea, además ayuda a proteger contra la osteoporosis.
Mejora el estado de ánimo:
Los cambios de ánimo antes del ciclo menstrual pueden estar causados por la alteración de los niveles de estrógenos. Sin embargo, esta hormona ayuda a mantener niveles bueno de serotonina y ayuda a la efectividad de las endorfinas.
Mejora la vida sexual:
El estrógeno ayuda a mantener niveles adecuados de lubricación vaginal. Cuando los niveles de estrógenos están reducidos, las paredes vaginales se hacen más finas y producen menos lubricante, lo que provoca sequedad vaginal.
Niveles bajos:
Los niveles bajos de estrógenos pueden producir dolor durante el sexo, infecciones urinarias frecuentes, períodos irregulares o ausentes, cambios de humor, calores, dolores de cabeza, depresión, fatiga y problemas para concentrarse.
Causas de bajos niveles:
Puede ser la menopausia, el ejercicio excesivo, anorexia, mal funcionamiento de la glándula pituitaria, falla prematura de los ovarios, síndrome de Turner o enfermedad crónica del riñón.