¿Por qué siempre tengo hambre? ¿Qué pasa si siempre tengo hambre? Son dos de las preguntas más comunes en Google. 

Todos hemos sentido alguna vez que nos la pasamos comiendo todo el día y que no importa la cantidad de alimentos que nos empachamos, siempre terminamos queriendo más y más. 

¿Qué significa tener hambre constantemente? Es un fenómenos que tiene varias explicaciones, unas más fáciles de superar que otras. Te explicamos cuáles son. 

¿Por qué siempre tengo hambre?

Es un día rutinario en tu vida, quedaste lleno en el desayuno y un rato después te echaste el lunch y después tu colación y no puedes creer que ya estés sintiendo hambre de nuevo.

No te frustres, probablemente lo que esté sucediendo sea fácil de solucionar. Aquí te damos los factores que te pueden estar ocasionando esa hambre voraz.

  1. Tu alimentación
  2. Tus actividades
  3. Pérdida de peso
  4. Situaciones médicas
  5. Situaciones emocionales

(Foto: Especial)

Razón #1: tu alimentación

Si cuando sientes hambre, piensas en pan dulce, carnitas o helado y los consumes, podría ser que tú mismo estés creando ese ciclo de insatisfacción. El problema radica en que elegimos alimentos ricos en carbohidratos, grasas o azúcares y éstos no favorecen a una saciedad prolongada.

Por ejemplo, los carbohidratos no quitan el hambre por tanto tiempo como las proteínas. También sucede que los alimentos altos en calorías o ultraprocesados, promueven el apetito y el consumo de los mismos.

Otro caso es que consumir fruta picada con yogur, avena y almendras llena más que si metes esos ingredientes a la licuadora y los bebes. Busca meter más variedad de ingredientes en tus platillos. Incorpora vegetales, granos enteros, legumbres y semillas. Mastica con calma y date el tiempo de comer.

Razón #2: tus actividades

Puede pasar que el ejercicio y las actividades que realizas en el día ameriten el consumo calórico que demanda tu cuerpo. Por ejemplo, durante la jornada de trabajo gastas energía pero no hay oportunidad de comer adecuadamente, entonces llega la noche con mucha hambre.

El hambre puede llegar mucho tiempo después de la actividad ejecutada, incluso días. Por eso es importante prestar atención a tu horario de antojos.

(Foto: Especial)

Razón #3: pérdida de peso

Si acabas de bajar unos cuantos kilitos, probablemente esa pérdida de peso te esté causando hambre constantemente. La grasa es una reserva de energía para el cuerpo, por eso cuando la disminuimos, se ponen en marcha mecanismos para recuperarla mediante el consumo de alimentos.

Nuestro cuerpo se rehúsa a perder sus reservas y lucha por recuperar y conservar la grasa que teníamos. Por esta razón, sufrimos rebotes. 

Razón #4: Situaciones médicas

Si sentiste un cambio repentino en tu apetito, ya sea que disminuya o aumente, sobre todo si hay un cambio drástico en tu peso, puede tratarse de una enfermedad.

Por otra parte, si estás tomando medicamentos, algunos de ellos como la gabapentina, pueden ocasionar mayor apetito como efecto secundario.

Otra razón puede ser que se esté presentando un desorden alimenticio. Si consumes vorazmente los alimentos y después llega el punto en que te sientes culpable o incómodo al grado de buscar una purga, mejor pide ayuda para ser diagnosticado.

Razón #5: Situaciones emocionales

El estrés, falta de sueño o el aburrimiento suelen causar antojos y hambre constantes. Trata de lidiar con esas sensaciones con meditación y respiraciones, identifica el origen del sentimiento.

También es cierto que nuestra alimentación está fuertemente ligada a nuestros sentimientos. Tal vez la tristeza o la felicidad nos provocan antojos y es la forma en que lo expresamos.

Ahora ya sabes, la solución está en tus manos, ya sea que mejores tu dieta, cuides tus horarios de comida, trabajes sobre el manejo de tus emociones o acudas al médico.

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(Con información The Washington Post)