No hay nada como disfrutar de una deliciosa pieza de pan dulce con una taza de café calientito. Darse ese gustito de vez en cuando es inofensivo, sin embargo, cuando no podemos dejar de comerlo diario, estamos ante un problema. ¿Por qué el pan dulce es tan adictivo?

El pan es básico en la dieta y forma parte de los cereales, que según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), suministran el 70% o más del consumo energético de la población.

Aunque el pan es parte de una dieta sana, cuando se prepara con ingredientes como los azúcares refinados, puede tener efectos peligrosos en la salud.

La razón por la que el pan dulce es tan adictivo 

La nutrióloga Paulina Álvarez, explica que el pan dulce es imposible de dejar para muchos porque tiene una combinación de harinas refinadas, azúcares y grasas, que produce un alimento alto en sabor, que genera un placer muy grande al comerlo. 

(Foto: Pixabay) 

Por estas características, la experta detalla que el pan dulce es un alimento con alta palatabilidad, lo que significa que es muy agradable al paladar.   

De manera que basta una pequeña cantidad para causar una explosión de sabor en la boca y querer comer un poco más cada vez.

“Esos sabores fuertes a nivel cerebral causan una sensación de placer inmediato, euforia y gusto”, advierte la experta en entrevista con revista Chilango.

Por su intenso y agradable sabor, queremos repetir siempre y volver a comer pan dulce, pero entre más se consume, se va creando una incapacidad de dejarlo

Otro factor importante para comer pan dulce todos los días es el entorno, ya que muchas familias acostumbran comer pan dulce en el desayuno, la cena o incluso, ambos, por lo que se vuelve algo normal, un hábito que después es difícil de dejar. 

¿Qué efectos tiene comer pan dulce diario?

Es irresistible disfrutar de este delicioso alimento, pero para mantener una buena salud, lo ideal es comerlo con moderación, de lo contrario, se pueden desarrollar los siguientes problemas:

(Foto: Pixabay) 

  • Aumento de peso

Debido a que es rico en azúcares y grasa, favorece que aumento del tamaño del abdomen, que nos sintamos inflamados y con pesadez. 

Mayo Clinic advierte que la grasa abdominal es la grasa más peligrosa, ya que no se limita a la capa extra de relleno ubicada justo debajo de la piel (grasa subcutánea). 

También incluye grasa visceral, que se encuentra en el interior del abdomen, alrededor de los órganos internos.

  • Triglicéridos altos

Cuando comes pan dulce diario, hay mayor riesgo de que incrementen tus niveles de triglicéridos, un tipo de grasa que, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, proviene de alimentos como mantequilla, aceites y otras grasas, además de las calorías adicionales.

(Foto: Pixabay) 

Esto a su vez favorece problemas de diabetes o enfermedades cardiacas.

  • Estreñimiento 

El pan dulce es delicioso, pero es rico en harinas que pueden acumularse con facilidad en el intestino, formando una masa espesa que hace lento el tránsito intestinal, disminuyendo la frecuencia de las evacuaciones.  

  • Mala nutrición

Cuando solo desayunas o cenas pan dulce en lugar de otros alimentos llenos de vitaminas, minerales, fibra y todos los nutrientes que tu cuerpo necesita para estar sano, como frutas, avena o proteínas, favoreces una mala nutrición en tu cuerpo.

  • Cambios de humor

El exceso de carbohidratos poco saludables como el pan dulce conducen a alteraciones como hiperactividad.

Lo mejor es que disfrutes del pan dulce solo en ocasiones especiales y que en tu día a día optes por opciones saludables como el pan con alto contenido de fibra, bajo en grasas y azúcares, como el pan de linaza o avena.

Acude con un experto en nutrición para que te oriente sobre los alimentos que no pueden faltar en tu dieta. 

(Con información de Chilango, Amigos del Hígado A.C., MedlinePlus)

Para aprender más de...4 maneras de cuidar y fortalecer tu microbioma intestinal

1- El microbioma es el conjunto de todos los microorganismos (bacterias, hongos y virus) con sus genes y metabolitos que habitan de forma natural en el interior de nuestro cuerpo. Hay algunas formas en las que puedes alimentar y cuidar tu microbiota intestinal. Te explicamos cómo.
2- Come más fibra
Come más fibra. Trata de comer 40 gramos de fibra al día, ya que es el alimento favorito de la microbiota, explica la BBC.
3- Come más frutas y verduras
Algunos alimentos ricos en fibra que son buenos para las bacterias intestinales son
frambuesas, alcachofas, guisantes verdes, brócoli, garbanzos, lentejas, alubias, granos enteros, plátanos y manzanas, explica Healthline.
4- Ingiere alimentos con polifenoles
Los polifenoles son antioxidantes que actúan como combustible para los microbios. Algunos ejemplos son los frutos secos, las semillas, las bayas, el aceite de oliva,, el café y el té, especialmente el té verde, explica Healthline.
5- Come alimentos fermentados
Los alimentos fermentados han sufrido una fermentación, un proceso en el que los azúcares que contienen son descompuestos por levaduras o bacterias. Algunos ejemplos de alimentos fermentados son yogur, kimchi, kéfir, kombucha y tempeh, dice Healthline.