Las espinacas son famosas por ser la fuente de fuerza del popular personaje Popeye y lo cierto es que este vegetal aporta múltiples nutrientes benéficos que además de darte energía, pueden protegerte de enfermedades, especialmente si comes espinacas crudas

El poder del Consumidor señala que la espinaca es una planta herbácea con hojas comestibles de la familia de las amarantáceas. Se cultiva en cualquier época del año, aunque es una verdura típica del invierno.

La espinaca pertenece a las verduras de hoja verde, reconocidas por aportar nutrientes esenciales para la salud, como vitaminas, minerales, fitoquímicos y bioactivos. 

Espinacas crudas: ¿Por qué deberías comerlas más?

Según una investigación realizada por la Universidad de Linköping en Suecia y retomada por el portal especializado Mejor con Salud, la espinaca cruda destaca por su alto contenido de luteína, un nutriente esencial para el sistema cardiovascular que ayuda a mantener sanas las arterias. 

(Foto: pexels) 

La luteína destaca en la espinaca cruda debido a que, con el calor, se reduce, disminuyendo con ello muchas de sus propiedades saludables. Por ello, si se quiere conservar intacto este nutriente, lo ideal es comerlas crudas en una ensalada fresca o hasta en un smootie. 

“Las espinacas que habían sido cocinadas mostraban cantidades de luteína inferiores, sobre todo en las cocciones largas”, mencionan los expertos.

Consumir las espinacas crudas también favorece que aporten un buen contenido de vitamina C y tienen menos calorías que la cocida, además de que parecen retener mejor los folatos, un nutriente del complejo de la vitamina B que el cuerpo necesita para elaborar glóbulos rojos.

Como extra, las espinacas crudas tienen una textura crujiente, lo que lo hace el complemento perfecto de muchos alimentos.

Las espinacas crudas aportan muchos beneficios 

En conclusión, las espinacas crudas pueden aportar muchos beneficios a la salud, entre los que destacan:

  • Propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas

Un artículo de la BBC Mundo destaca que el color verde oscuro de la espinaca es señal de que contiene carotenoides, que son fitoquímicos con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. 

(Foto: pexels) 

  • Vitaminas A, C y K 

Comer espinacas crudas aporta múltiples nutrientes, como la vitamina K, que favorece la buena salud de los huesos y es difícil de encontrar en otros vegetales. También contiene ácido fólico, hierro, vitamina B2, manganeso y magnesio.

El poder del Consumidor asegura que una porción de 100 gramos de espinacas cubre el 59% de la recomendación de ingesta de vitamina A; 34% de la dosis diaria recomendada de vitamina C; 22% de las dosis diarias de magnesio y 43% de las dosis de manganeso.

Asimismo, la espinaca contiene buena cantidad de ácido fólico, que esencial para la formación celular del material genético.

El hierro que contiene favorece el buen funcionamiento de los glóbulos rojos, ayuda a transportar oxígeno en el organismo, produce energía y la síntesis de ADN.

  • Pocas calorías 

Al ser una verdura compuesta la mayor parte por agua, aporta muy pocas calorías, por lo que es un aliado para mantener la figura y la buena salud.

Se estima que por cada 100 gramos se espinacas, se consumen solo 23 calorías.

  • Es buena contra la hipertensión

La espinaca no debería faltar en la dieta de las personas con hipertensión, ya que proporciona potasio, un mineral que ayuda a mitigar los efectos del sodio en el organismo.

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  • Ideal contra la diabetes

Para las personas con diabetes, la espinaca es buen aliado, ya que contiene un antioxidante conocido como alfa-lipoico, que es útil para reducir los niveles de glucosa, aumentar la sensibilidad a la insulina y prevenir los cambios causados por el estrés oxidativo en los pacientes. 

  • Es muy versátil

Finalmente, la espinaca cruda se puede disfrutar de diversas formas, como en una ensalada, en un batido por la mañana o en un sándwich. Si quieres consumirla cocida algunas veces, puedes hacerla en una crema o agregarla a tu omelette. 

Te aconsejamos que, al comprar la espinaca, elijas la que tenga un color verde fresco y que no presente signos de deterioro. Guárdala sin aplastarla en una bolsa de plástico y consúmela en 4 días máximo.

No laves la espinaca antes de guardarla porque la humedad la estropea, asegúrate de que esté bien lavada antes de comerla para eliminar tierra y posibles químicos.

(Con información de Mejor con Salud, BBC Mundo y El poder del Consumidor)