Las sardinas son un alimento económico y con muchos beneficios a la salud, ya que tienen un alto valor nutricional. Pero debes tener cuidado al comprarlas, ya que hay marcas que no ofrecen lo que dicen o que incluso, contienen una alta cantidad de vísceras.   

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) explica que la sardina es un pescado azul de agua salada que aporta varios nutrimentos a la dieta.

Las sardinas se alimentan de plancton, otros pequeños peces, crustáceos y huevos de otras especies. ¿Qué aportan a nuestra salud cuando los consumimos? Esto es todo lo que tienes que saber.

Beneficios de incluir sardinas en tu dieta 

Profeco señala que las sardinas tienen un buen aporte nutrimental, ya que contienen una variedad de vitaminas y minerales, como:

(Foto: pexels) 

  1. Calcio: Es un mineral necesario para el desarrollo de los huesos y los dientes. Favorece la correcta coagulación de la sangre, el envío y recepción de señales nerviosas, la secreción de hormonas, la contracción y relajación muscular, así como el mantenimiento normal del ritmo cardiaco.
  2. Omega 3 y 6: Son ácidos grasos que ayudan a regular el nivel de triglicéridos, tienen una respuesta antiinflamatoria y actúan sobre el cerebro y las neuronas.
  3. Proteínas: La sardina tiene un buen aporte de proteína, que es necesaria para fortalecer y mantener sanos los huesos, músculos y la piel.
  4. Fósforo: Es necesaria en nuestro cuerpo para producir energía, mandar señales nerviosas, la contracción de músculos, el buen funcionamiento de los riñones, palpitaciones normales y mantener huesos fuertes. 
  5. Vitamina B: Permiten convertir los alimentos en energía, forman glóbulos rojos y ayudan en el crecimiento y funcionamiento celular del cuerpo.
  6. Vitamina E: Es indispensable para una buena visión, la salud del cerebro, la piel y el sistema inmunitario, así como para evitar la formación de coágulos de sangre y dilatar los vasos sanguíneos. También tiene un efecto antioxidante. 
  7. Vitamina D y A: Estos nutrientes son indispensables para funciones del cuerpo como la absorción de calcio, el buen funcionamiento del sistema inmune y nervioso, la visión normal, el crecimiento y desarrollo general, la reproducción y la buena salud del corazón y pulmones. 

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¿Cómo elegir las sardinas más saludables?

Es común encontrar las sardinas en lata que se hacen en un medio de aceite vegetal, en un medio ácido como vinagre o escabeche o con tomate.

La Revista del Consumidor señala que las sardinas enlatadas deben estar libres de cabeza, branquias y vísceras, no deben tener olores o sabores extraños y deben tener un color característico en su medio de cobertura. 

Sin embargo, no todos los productos que se venden en el mercado cuentan con estas características y tras analizar 47 productos de sardinas enlatadas, la Profeco encontró que algunos no tenían información veraz en su etiquetado o que contenían una alta cantidad de vísceras. 

Se encontró que al menos 3 marcas de sardinas en lata contienen menos de lo que declaran:

  • Sardinas en salsas de tomate Guaymex (hasta 23g menos) 
  • Sardina en salsa de tomate Altamar (hasta 14.2g menos) 
  • Sardinas en aceite sabor ahumado Calmex (Hasta 11.8g menos)   

También se encontró que hay marcas con menos contenido neto o masa drenada de la que declaran en su etiqueta:

(Foto: pexels) 

  • Sardina Orbe (hasta 20g menos) 
  • Sardina en salsa de tomate Altamar (hasta 18.2g menos) 
  • Sardina corte inglés Selection (Hasta 6,8g menos) 
  • Sardinas en aceite de oliva Vigiante (hasta 4.4g menos)

Lo más grave, es que hubo marcas de sardina con más vísceras, entre las que se encuentran:

  • Sardina en salsa de tomate Altamar (11% de vísceras) 
  • Sardinas en aceite de oliva Vigilante (10.6% de vísceras) 
  • Sardinas picantes en aceite de girasol Vive Sabor (8.5% de vísceras)
  • Sardinas en aceite de oliva El Corte Inglés (7.5% de vísceras) 

Lo que debes considerar al comprar y comer sardinas

La Profeco recomienda que, además de evitar las marcas de sardinas engañosos, siempre revises bien los productos y te asegures de que la lata no está inflada, golpeada u oxidada. 

Una vez que destapes la lata de sardinas, revisa que no tenga materia extraña y que la textura del producto sea firme. No lo consumas si al abrir la lata la sardina presenta un color o aroma desagradables

Toma en cuenta que algunas marcas pueden tener el sello de Exceso de sodio, así que debes considerarlo si tienes problemas de salud. Las personas con enfermedad de gota no deben consumir ningún tipo de sardinas.

Para aprender más de...¿Cómo evitar que salga moho en la fruta?

A la fruta le pueden salir hongos.
Esas manchas blanquecinas, verdosas o negruzcas que salen algunas veces en las frutas, se tratan de manchas de moho; un conjunto de pequeños hongos, que pueden ser peligrosos si se comen.
(Con información de: 20 Minutos, UnCómo.)
Se debe evitar el moho.
La forma más sencilla para evitar algún problema o intoxicación por consumir moho, es evitar que aparezca en primer lugar. A continuación, te presentamos algunos trucos para evitar que esto suceda.
Sé cuidadoso al comprar.
Cuando compres fruta, procura elegir la fruta que no tenga ningún tipo de problema (como golpes o cortadas); lo mejor es que selecciones fruta fresca, en la cantidad necesaria, y si tardarás en comerla, compra fruta relativamente verde.
Procura guardarlas adecuadamente.
Una parte esencial para evitar el moho es la forma en que se guarda: no debe estar en espacios húmedos, ni demasiado oscuros. Lo mejor es guardar cada alimento de acuerdo a sus necesidades.
Mantén las áreas siempre limpias.
Ya sea un frutero o el refrigerador, sin importar dónde decidas guardar tu fruta, lo mejor es mantener los espacios siempre limpios para evitar alguna contaminación.
Nunca guardes la fruta amontonada.
Es necesario que exista espacio entre una fruta y otra para que pueda existir ventilación, evitando así que además se dañen unas a otras.
El refrigerador puede ser un aliado.
En caso de que tengas fruta que tardarás en comer, puedes guardarla en el refrigerador (sin exagerar en el tiempo), ya que correctamente almacenada, el frío de la nevera puede retrasar la aparición de hongos.
Actúa rápido.
Si has notado que a alguna de tus frutas ya le ha salido moho, debes retirarla cuanto antes del resto y desecharla (envolviéndola siempre en una bolsa). Posteriormente, limpia y desinfecta la zona donde estaba.