Steven C. Hayes, es un psicólogo clínico estadounidense, profesor y miembro del programa de análisis de la conducta del Departamento de Piscología en la Universidad de Nevada. En su libro, La mente liberada. Una guía para la terapia de aceptación y compromiso (ACT), (Grupo Planeta México) se discute un tema fundamental que resuena hoy más que nunca. ¿Vivir más significa vivir mejor?

El primer capítulo del libro, La necesidad de virar, inicia con la discusión de una paradoja ad hoc al panorama pandémico actual. Los avances tecnológicos en los campos de medicina y ciencia no podrían ser más innovadores, se nos ofrece longevidad, salud e interacción instantánea pero por alguna razón, lo que sigue faltando es un significado, un propósito de vida. 

Vivimos más tiempo pero no más felices, es una frase del autor que desglosa argumentando que a pesar de gozar una de las mejores épocas para vivir (en términos de salud y longevidad), cada vez más personas eligen quitarse la vida. Sí, las ciencias exactas han progresado pero las ciencias conductuales permanecen estáticas. 

La depresión, que hace 30 años era la cuarta enfermedad y causa de discapacidad en el mundo, hoy es la primera. Lo curioso es que enfermedades como el cáncer o la malaria hoy tienen mejor control que la depresión, la ansiedad o el estrés, tal pareciera que se trata de cantidad de años y no calidad de vida. Para el doctor Hayes, esto sucede porque ni la mente ni la cultura se ha sabido ajustar con rapidez a los retos mentales y sociales que supone el avance tecnológico.

En sus palabras: "como resultado de la tecnología, todos nos vemos expuestos a una dieta constante de horror, drama y críticas". 

Para Hayes, la solución reside en algo llamado flexibilidad psicológica, término que se deriva de la combinación de una serie de habilidades que ayudan a predecir cómo será el desarrollo de una persona en el mundo exterior. Así, se pueden predecir cosas sobre qué trastornos mentales alguien puede sufrir, el tipo de relaciones que llevará e incluso qué estilo de vida llevará.

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La flexibilidad psicológica se define como "la capacidad de sentir y de pensar con apertura mental, aprender a forjar hábitos congruentes con los valores y aspiraciones propias y de aprender a no evitar lo que resulta doloroso para poder llevar una vida llena de sentido y propósito".

De igual forma, la flexibilidad psicológica permite tener un acercamiento al malestar y dolor que la vida produce, de una forma amable y compasiva. "Nos permite aceptar el dolor y vivir la vida tal como deseamos vivirla, y con dolor cuando hay dolor". De esa forma es como se puede aproximar la liberación humana al servir como contrapeso para afrontar los retos del mundo moderno.

El libro La mente liberada, ayuda al aprendizaje y desarrollo de las habilidades que conforman la flexibilidad psicológica. Sin embargo, un problema se presenta ante esta solución, la rigidez psicológicaque es una manera que tiene la mente de evitar sufrir en mayor medida. Es así que se evita cualquier tipo de dolor, malestar y confrontación y se adoptan formas autodestructivas de lidiar con los problemas.

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Intentar reprimir el dolor es un mecanismo de defensa al que todos recurrimos y que nos supone pagar un precio psicológico elevado porque "lo que en realidad no funciona en nuestro interior es que tratamos la vida como un problema que hay que resolver, en lugar de un proceso que hay que vivir". 

Pero la rigidez psicológica no es solo culpa nuestra sino también de la sociedad en que vivimos ya que los modelos de negocio de muchas empresas operan bajo la explotación de la rigidez. Si alguien no está contento con su aspecto físico, será mejor que lo cambie; si hay una emoción negativa, unas vacaciones servirán. 

Por si fuera poco, la tecnología también nos ofrece una forma de evitar el dolor. Hayes les llama "herramienta de comparación social" a los smartphones que invitan compararnos con los demás a pesar de que las cosas en nuestras vidas marchen bien, por que si a uno le va bien siempre habrá otro al que le va mejor. 

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El mundo actual apremia la evitación de emociones y la sustitución de pensamiento negativos por positivos como si hubiera un interruptor de apagado y encendido. No se habla de lo negativo y por eso, se tiene la idea de que los trastornos psicológicos se han de manejar como enfermedades ocultas, lo cual ha tenido un costo preocupante. 

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Fragmento del libro Una mente liberada (Paidós), ©2019, Steven C. Hayes. ©2021 Traducción: Montserrat Asensio Fernández. Cortesía otorgada bajo el permiso de Grupo Planeta México.