El suicidio es uno de las principales causas de muerte en la actualidad, principalmente entre los más jóvenes. 

La OMS estima que a nivel mundial, aproximadamente una de cada 100 muertes es por suicidio. Y en México no es diferente, pues para 2020 se reportó que casi ocho mil personas murieron por esta causa. 

Incluso si es un problema cada vez más visible, sonado y conocido, en comparación a otros tiempos en que poco se hablaba del tema, la realidad es que los suicidios no han disminuido y, por el contrario, parecen ir en aumento.

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El suicidio en México y el Mundo

La OMS informa que cada año se suicidan cerca de 700,000 personas. Esta misma cifra permite estimar que cada 40 segundos una persona, en alguna parte del mundo, se suicida, esto debido a la falta de información y estrategias de prevención.

La psiquiatra y académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, Laura Barrientos Nicolás, comenta que en 2020, según cifras del INEGI, en nuestro país hubo 7,896 suicidios, de los cuales casi la mitad (3,553) fueron de jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 10 y 29 años.

Estos datos respaldan la información de expertos que aseguran que el suicidio es la cuarta causa de muerte en jóvenes. Desgraciadamente, por el aumento de cifras y la falta de estrategias de prevención, se estima que para 2029 se vuelva la segunda causa de muerte en jóvenes.

Además, la doctora informa que las cifras de 2020 muestran un incremento de 700 casos de suicidio si se comparan con las cifras de 2019, y un aumento de 1000 casos si se comparan con 2018, lo que demuestra la necesidad de contar con estrategias que puedan ayudar a salvar las vidas de las personas.

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¿Quiénes están en riesgo?

Si bien el suicidio puede ser cometido por cualquier persona, independientemente de su género y su edad, se ha visto (según información de la Gaceta UNAM) que son los varones mayores a 45 años quienes tienen más riesgo de suicidarse.

Las cifras indican que, aunque son las mujeres quienes más intentos de suicidio cometen, el porcentaje de muerte es baja; por otro lado, en el caso de los hombres, un 81.6% de los intentos de suicidio llegan a concretarse, causando la muerte de la persona.

Y si bien son los varones (principalmente de 45 años o más) los que más están en riesgo, también hay otros grupos donde debe tenerse especial cuidado:

  • Personas que no cuentan con una red de apoyo emocional (como amigos, pareja, o familia) y que están aislados.
  • Adultos mayores, que han alcanzado la edad de jubilación o se han aislado socialmente.
  • Personas cuya orientación sexual no sea la heterosexual, o que pertenezcan a la comunidad LGBTQ+.
  • Individuos con trastornos mentales agravados y no tratados (en especial depresión, ansiedad y consumo de alcohol).
  • Personas que han sufrido eventos traumáticos (conflictos, catástrofes, abusos, pérdidas de seres queridos,...).
  • Grupos sociales discriminados y vulnerables (migrantes, indígenas).
  • Personas que se enfrentan a situaciones de estrés emocional excesivo (pérdida de un familiar querido, ruptura amorosa, pérdida de dinero o trabajo, …) y que no saben cómo manejarlo.
  • Individuos que padecen enfermedades incurables y/o terminales, como los pacientes de cáncer.

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Las señales del suicidio

La OMS asegura que las personas que ya han tenido intentos o deseos suicidas en el pasado, tienen muchas más probabilidades de suicidarse posteriormente, por lo que se deben tener en vigilancia.

Por esta razón, la doctora Barrientos indica que se debe estar al pendiente de las personas, sus comentarios, amenazas, ideas o sentimientos expresados. En este sentido, hay dos claras llamadas de alerta: 

  • Intensos y recurrentes sentimientos de culpa. Las personas pueden culparse a sí mismos por cosas que, quizás, no estén en su control y ocurrieran en el pasado.
  • Sentimientos de desesperanza. Pueden sentir que no tienen un sentido para seguir viviendo, y no encuentran motivación para hacerlo, porque además consideran que la situación en que se encuentran no mejorará.

Además, agrega, se debe vigilar si existen señales que puedan indicar la planeación del suicidio (que algunos psiquiatras consideran la antesala de la tragedia), y que muchas veces se caracteriza por escribir cartas de despedida.

Otros síntomas a considerar son:

  • Problemas del sueño (que duerma mucho, que duerma poco, o que tengan insomnio recurrente).
  • Crisis de ansiedad o depresivas.
  • Pérdida de interés generalizado, así como falta de apetito y de libido.
  • Sensación de “muerte inminente”.
  • Alteraciones en la personalidad o del estado de la conciencia, como crisis psicóticas.

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Pero, ¿qué hacer ante las señales o intentos de suicidio?

Lo ideal sería, como con otros problemas de salud, prevenir, detectando y tratando a tiempo a los individuos que presentan tendencias suicidas.

Otra recomendación de la OMS consiste en que se eduque a los adolescentes y que se trabaje con ellos para que puedan desarrollar habilidades emocionales y sociales que les permitan no solo aprender a enfrentarse a situaciones negativas, sino para que también desarrollen la capacidad de saber buscar ayuda cuando sea necesario. 

Se sabe que en muchas ocasiones es difícil saber detectar las señales suicidas en las personas, pero en caso de lograrlo, o de tener sospechas, se debe acudir a un centro de salud (principalmente psiquiátrico o neurológico) para que se tenga la ayuda requerida.

Pero independiente a la atención médica, es importante que como personas, no minimicemos este problema; es necesario aprender a no juzgar, ni generar estigmas en relación al suicidio. Tampoco debemos inclinarnos a cuestionar reclamar a alguien que nos ha solicitado ayuda en un momento de crisis emocional. 

Si alguien que conoces, e incluso tú mismo, llega a sentirte desesperanzado, vacío, y sin una motivación para seguir adelante, recuerda que no estás solo y que pedir ayuda no está mal. 

(Con información de: Gaceta UNAM, OMS, INEGI)