¿Tienes deseos incontenibles de comprar algo? El Buen Fin y las fiestas decembrinas pueden empeorar esta sensación, que se conoce como síndrome de compra compulsiva y aunque parece que no es tan grave, se considera como el trastorno psicológico del siglo XXI. ¿Cómo lidiar con ello?

De acuerdo con UNAM Global, este padecimiento se caracteriza por sentir muchas ganas de comprar algo, tanto que hay ansiedad y al obtener eso tan deseado, hay una sensación de euforia que posteriormente puede causar una gran culpa y depresión por pensar en el dinero perdido. 

Gabriela Orozco Calderón, profesora de la Facultad de Psicología, detalla que esto se conoce también como oniomanía, término que describe al comprador compulsivo

Síndrome de compra compulsiva

De acuerdo con la especialista, se trata de uno de los trastornos más graves que se tienen en la sociedad actualmente, pues el propio entorno promueve que adquirir bienes materiales da un estatus y hasta nos hace ver más atractivos. 

(Foto: pexels) 

Orozco detalla que las mujeres son quienes más sufren este padecimiento y resalta que ellas suelen comprar sin medida ropa, zapatos y música, mientras que los hombres, aparatos electrónicos y tecnológicos. 

El síndrome de compra compulsiva no solo tare consigo el impulso de comprar y la necesidad irresistible de gastar dinero, sino que se acompaña de otros sentimientos como:

  • Ansiedad
  • Irritabilidad 
  • Culpa
  • Depresión
  • Conductas antisociales 
  • Malestar

La clínica Indisa destaca que este síndrome no se limita solo a las personas que compran sin límite, también a quienes dedican un tiempo excesivo a las compras o que constantemente planifican comprar sin hacerlo.  

El psiquiatra Rafael Sepúlveda detalla que la compra compulsiva se relaciona con sentimiento de vacío y la necesidad de llenar faltas emocionales en distintos ámbitos. 

“En el fondo, no es el objeto en sí lo que les importa, sino que ven en la compra la posibilidad de satisfacer otros temas. Si bien logran de manera breve la satisfacción, la sensación desaparece rápidamente”, subraya el experto.

(Foto: pexels) 

La profesora Orozco señala que la compra compulsiva se vincula con la adicción porque la característica común es que hay una impulsividad de no poder detenerse hasta hacer la compra deseada. 

¿Qué causa el síndrome de compra compulsiva?

Detrás de este comportamiento, hay una serie de problemas que requieren atención de especialistas.

La académica de la UNAM destaca que los afectados por este trastorno constantemente sienten ansiedad por comprar y al obtener los objetos, sienten placer, pero luego disminuye y terminan regresándolo o almacenándolo sin uso.

Esto ocurre, dice la experta, porque hay alteraciones cognitivas que afectan la toma decisiones.

Esta función se encuentra en la porción prefrontal del cerebro, donde están neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. Pero en los compradores compulsivos, estas sustancias no trabajan de forma eficiente en el cerebro.

La necesidad de comprar de forma compulsiva también se relaciona con el trastorno bipolar, especialmente en los episodios de manía, donde la persona siente mucha energía de hacer muchas cosas a la vez y con un estado de ánimo elevado, según explicó a Sumédico la psiquiatra Joanna Jiménez Pavón, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”.   

¿Cómo tratar el síndrome de compra compulsiva

La académica señala que los afectados deben atenderse con un psiquiatra, pues en la mayoría de los casos requieren que se les recten medicamentos como el citalopram o naltrexona para nivelar las sustancias en su cerebro. 

Asimismo, deben tomar terapia cognitivo conductual para generar conciencia emocional y estrategias que limiten el impulso de comprar sin límites. 

“Es importante que las personas busquen ayuda profesional, ya que al manejar este trastorno es un proceso de sanar otros temas que van más allá que solo el acto de comprar”, agrega por su parte el psiquiatra Sepúlveda.

(Foto: pexels) 

Además, destaca que las personas requieren del apoyo de su familia para poder sanar, pues muchas veces, la gente cercana siente mucho resentimiento hacia la persona por sus conductas, por lo que se debe trabajar para unirlas nuevamente. 

Otra recomendación de Orozco es acudir directamente a la Faculta de Psicología de la UNAM, donde tienen un centro de atención a las adicciones

(Con información de Gaceta UNAM y Clínica Indisa) 

Para aprender más de...5 beneficios que nos da la meditación

Meditar también impacta en el cerebro.
La meditación contribuye no solo a que tengamos más paz o más relajación, también puede tener otros beneficios muy importantes para nuestro cerebro, donde pueden haber cambios en la forma en que procesamos la información que nos rodea.
(Con información de: Psicología y Mente, BBC, Business Insider.)
Mejora la concentración.
Según estudios, cuando alguien medita se estimula un neurotransmisor (GABA) capaz de bloquear el sistema nervioso y previene que la atención se divida, lo que ayuda a focalizar la atención.
Beneficia nuestra autoestima.
Ya que, por un lado, desacelera el pensamiento, y da lugar a una reflexión más profunda de nosotros mismos sin que se juzguen ideas o pensamientos, y es posible encontrar más cosas buenas de nuestra persona, así como características positivas que antes no se consideraban.
Mejora el descanso.
Ya que ayuda a disminuir los niveles de estrés y/o ansiedad, contribuye a que sea más fácil conciliar el sueño y entrar en un estado de relajación más profundo, lo que lleva a tener un sueño más reparador.
Contribuye a tolerar el dolor.
Si bien no elimina el dolor, sí que permite que sea más soportable, ya que contribuye a que el malestar se mire desde otra perspectiva, reduciendo las probabilidades de que este nos domine, y aumente nuestra tolerancia al dolor.
Aumenta el bienestar general.
Esto se logra porque se producen endorfinas debido a que al meditar logramos tener estados de equilibrio y relajación mental más constantes, que llegan a impactar en el ámbito emocional de forma positiva; de hecho, se reducen las probabilidades de ingresar en estados de tristeza al evitar que nuestro cerebro divague.