La Organización Mundial de la Salud cuenta con una guía orientada para ayudarnos a controlar y manejar el estrés por medio de ejercicios que han sido diseñados por expertos tras diversas investigaciones en el área de la salud mental.

(foto: unsplash)

El estrés y sus efectos en la salud 

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, define al estrés como una respuesta física y/o mental que ocurre por una causa externa. A esta causa se le conoce como estresor o factor estresante, y puede ser algo que sucede solo una vez o por poco tiempo, pero también puede ser algo que ocurra de forma repetida y por mucho tiempo.

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), informa que el estrés es algo natural de forma ocasional, pero si este no se resuelve y se vuelve crónico,  puede afectar a todo el cuerpo y los órganos. Los músculos pueden tensarse, puede haber problemas gastrointestinales, respiratorios y cardiovasculares.

(foto: unsplash)

Practicar para dejar el estrés: OMS

Con la intención de ayudar a las personas a manejar el estrés durante situaciones adversas, la OMS ha publicado "Doing What Matters in Times of Stress" ("Haciendo lo que importa en tiempos de estrés"), una guía ilustrada que muestra estrategias y pasos que podemos seguir para ayudarnos a manejar el estrés y no dejar que este nos consuma. 

Es importante decir que estos pasos deben practicarse de forma constante para poder dominarlos y beneficiarnos completamente de ellos. 

Paso 1. Sentir el presente y poner los pies en la tierra

Muchas veces el estrés origina sentimientos y pensamientos (que pueden ser recuerdos, culpas, auto juicios, preocupaciones respecto al futuro u otras personas) que nos dejan enganchados. Al estar así, nos alejamos de las personas que queremos, de nuestros objetivos, de lo que queremos lograr y quienes queremos ser (nuestros valores), y terminamos por no disfrutar el momento en el que estamos.

La OMS recomienda que para “desengancharse”, es necesario poner atención y centrarse en el presente, pues de esta manera será mucho más fácil aprender a manejar el estrés, pero también podremos tener mejores relaciones con nuestro entorno, y en caso de tener que realizar alguna tarea, lo haremos mucho mejor. 

Para esto, para conectar con nuestro presente, es necesario entender lo que sentimos y lo que pensamos, así como percibir los estímulos y señales que el entorno nos ofrece en determinado momento (como los sonidos, el sabor de nuestra bebida, las facciones de la persona con quien hablamos), para enfocar nuestra atención en ello.

(foto: unsplash)

Paso 2. Separarse del gancho

Cuando los sentimientos y pensamientos negativos llegan a atraparnos, muchas veces nos separan de nuestra realidad y nos hacen alejarnos de lo que somos y de lo que queremos. 

La OMS dice que para soltarnos y escapar de ese gancho, es necesario identificar lo que sentimos y ponerle un nombre, hay que darse cuenta de las sensaciones o pensamientos, ya que de esta manera será mucho más sencillo y eficiente trabajarlas para que nos dejen.

Si, por el contrario, simplemente los apartamos, los ignoramos, o los canalizamos en acciones negativas (como gritar o enfrascarnos en peleas) de forma inconsciente, sin querer pensar en ellos, esos sentimientos negativos terminarán regresando, más grandes y peor que antes.

Paso 3. Recuerda los valores

Según explica la Organización Mundial de la Salud, los valores vendrían siendo las cosas que queremos llegar a ser como personas en un sentido de comportamientos y actitudes, no en el sentido académico, laboral o económico. Los valores son lo que somos como personas.

Es importante definir qué, cómo y quiénes queremos ser, para así poder realizar un plan que nos permita guiar nuestras acciones y contribuya a regular nuestros comportamientos, así como para orientarnos para recordar el camino, incluso cuando el estrés nos llega e intenta dominarnos. 

Seguir un plan de acción acorde a los valores, ayudará a que la vida gane sentido y nos acerquemos más a quienes queremos ser. 

(foto: unsplash)

Paso 4. La amabilidad

Sin importar lo difícil que pueda parecer una situación, contar con alguien siempre aligera la situación y aliviana (aunque sea un poco) las cargas que podamos sentir por medio de la ayuda, la amabilidad y el cariño.

Por esta razón, es necesario que aprendamos a ser amables con otras personas, pues incluso un pequeño acto de amabilidad podría ayudar a cambiar las cosas o, cuando menos, contribuir a que se miren diferentes.

Eso sí, no debemos olvidarnos de ser amables con nosotros mismos. Es necesario no ser tan estrictos con nosotros, ni menospreciarnos, mucho menos juzgarnoso quitarnos valor o reconocimiento. Si aprendemos a ser amables con nosotros mismos, dice la OMS, tendremos más energía y motivación

Paso 5. Hay que ser como el cielo

Una forma de desengancharnos de pensamientos y sentimientos, es haciendo algo llamado “dejar espacio”. 

Muchas veces no podemos deshacernos completamente de los sentimientos no gratos, otra veces quizás no tengamos energía suficiente para ello. Pero no por eso todo está perdido.

La OMS recomienda que podemos identificarnos con el cielo y pensar que nuestras emociones y pensamientos son como nubes o cambios meteorológicos, que aunque en algún momento estén ahí, tarde o temprano se irán. Es necesario aceptarlos y saber continuar con ellos hasta que pasen, sin canalizar toda nuestra atención en ellos.

Se trata, básicamente, de convivir con ellos, pero sin dejar que se entrometan en nuestra forma de vivir el presente.

(Con información de: Organización Mundial de la Salud, National Institute of Mental Health, American Psychological Association)