Cuando estás teniendo un ataque de ansiedad puedes pensar que estás sufriendo un ataque de pánico y viceversa. Mucha gente piensa que es lo mismo, pero existe una diferencia entre ambos que debes conocer.

¿Cómo puedes diferenciar el ataque de pánico del ataque de ansiedad?

De acuerdo con el Hospital McLean de Estados Unidos, una de las diferencias entre el ataque de pánico y el ataque de ansiedad es la duración.

A diferencia de la ansiedad, que generalmente tiene unos desencadenantes muy claros, los ataques de pánico se presentan de forma inesperada y repentina. En palabras de esta institución de salud, estos solo suelen durar unos minutos o máximo 30 minutos.

El Gobierno de Australia señala que los ataques de pánico generalmente pueden ser provocados por el estrés, pero también pueden tener una asociación con antecedentes familiares de ataques de pánico, consumo de alcohol y drogas, y ciertas condiciones médicas.

“Si la persona tiene un ataque de pánico, es posible que su corazón se acelere y se le vea sonrojado con dolor en el pecho. El afectado puede sentirse tembloroso, sudoroso, mareado , sin aliento y débil.

Este hospital menciona que las personas que tienen ataques de pánico han reportado señales como:

  • mareos
  • dolor de pecho
  • sofocos
  • escalofríos
  • malestar estomacal
  • sentimiento de ahogo o asfixia

¿Cuándo puedo decir que es un ataque de pánico?

Por su parte, la ansiedad es otra cosa. El hospital precisa que la ansiedad es la respuesta del cuerpo ante una amenaza a nuestro bienestar, ya sea social o personal.

Cuando se tiene un ataque de ansiedad, la persona puede sentir que no puede controlar sus preocupaciones o siente una preocupación muy grande por otros factores como:

  • Dinero
  • Salud
  • Familia
  • Trabajo
  • Asuntos cotidianos
  • La idea de cómo pasar el día

Los síntomas físicos del ataque de ansiedad, abunda el Hospital McClean, incluyen pero no se limitan a inquietud, cansancio con facilidad, tensión muscular, transpiración, ritmo cardiaco acelerado, mareos, dificultad para respirar, problemas estomacales, espasmos o trastornos de sueño.