Paola tiene 43 años y a sus 38 vivió un intento de suicidio, derivado de cuadros de depresión y ansiedad que desarrolló a lo largo de su vida. Desde ese momento, su prioridad es visibilizar más los temas de salud mental y hacerle saber a otros que pudieran sentir lo que ella pasó esa noche que intentó quitarse la vida, que no están solos.

“Yo intenté cortarme las venas y me tomé muchos medicamentos con tequila, publiqué fotos y un video en mi Instagram y luego apagué mi teléfono; todo pasó en un hotel a dónde yo me fui sin avisarle a nadie”, relata en entrevista con SuMédico.

(Foto: Paola) 

Catalina de solo 27 años es otro caso; ella tiene un diagnóstico de TLP, que es trastorno límite de personalidad, así como trastorno depresivo mayor y ansiedad, situaciones que la llevaron a un intento de suicidio mientras estaba hospitalizada. 

“En los últimos 4 años estuve en un proceso complicado de salud mental, he tenido bastantes hospitalizaciones asociadas a riesgo de suicidio. Sin embargo, soy psicóloga y eso me ayudó a identificar los momentos en que necesitaba pedir ayuda, lo que fue clave para que haya tenido solo un intento; fue mientras estaba hospitalizada y tenía 25 años” relata.

(Foto: Catalina) 

Por cada suicidio, hay 20 intentos previos 

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, considerado un grave problema de salud pública en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el suicidio ocasiona 800 mil fallecimientos cada año.

Se estima que cada 40 segundos una persona se quita la vida, y por cada suicidio hay 20 intentos previos.

En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2020 hubo 7 mil 818 muertes por suicidio. El grupo etario más afectado fue el de jóvenes 18 a 29 años y los varones son quienes más fallecen por esta causa. La tasa es de 6.2 por cada 100 mil habitantes.

(Foto: Pexels) 

El lema de este año es “Crear esperanza a través de la acción”, el cual refleja la necesidad de la acción colectiva para abordar este problema.

¿Qué lleva a una persona al suicidio?

La psicóloga Gabriela Cámara, miembro fundador de Voz ProSalud Mental, señala en entrevista con SuMédico que se ve una alta tendencia al suicidio en personas que tienen depresión y ansiedad, también en las personas que tienen adicciones y en quienes sufren problemas económicos o de violencia en el país donde viven.

(Foto: Psicóloga Gabriela Cámara) 

“En estas situaciones de estrés empieza a surgir la desesperanza”, señala la especialista.

Destaca que en las personas con un trastorno psiquiátrico severo también aumenta la posibilidad de suicidio.

Paola relata que, desde hace tiempo, vivía con depresión y ansiedad por muchos sucesos en su vida, principalmente familiares. Ella tenía un tratamiento y vio a muchos psiquiatras y psicólogos, pero nada funcionaba.

(Foto: Pexels) 

“Buscando encontré a una persona que supuestamente iba a ayudarme pero lo que hizo fue aprovecharse de mi vulnerabilidad; era psicólogo pero usó técnicas de manipulación para inducirme al suicidio. Tiempo después descubrimos que hizo lo mismo con otras mujeres”, recuerda. 

“Estuve alejada de mi entorno, de mis hijos y perdí mi independencia económica, mental y hasta física. Me sentía culpable a diario y un día las emociones me superaron, ya no sabía cómo manejarlo. Armé una maleta y me salí de donde vivía, dije ‘ya no más, ya estoy cansada’”.

Relata que se fue a un pueblo cercano, a un hotel, donde estaba decidida a terminar con su vida.

Intentó cortarse las venas para luego tomar muchos medicamentos con tequila. Publicó algunas fotos del momento en sus redes sociales, pero luego apagó todos sus dispositivos para que nadie pudiera contactarla ni saber dónde estaba. 

“Eso es todo lo que recuerdo, estaba totalmente dopada. Luego sé que vomité muchas veces en el baño y ahora sé que eso fue una respuesta, una forma en que Dios me estaba cuidando porque no quería que me fuera todavía”.

Para Catalina, todo comenzó cuando parecía que ningún medicamento le funcionaba y la internaron; incluso relata que recibió terapia electroconvulsiva que es para casos muy graves y tampoco funcionó. “Me seguía sintiendo muy mal”. 

“Cuando pensé en el suicidio, yo sentía que no podía moverme, que la tristeza me paralizaba. Tenía crisis de ansiedad muy fuertes donde me hacía daño, me cortaba, estaba realmente desesperada”, recuerda la joven.

Intentar suicidarse es una forma de decir “auxilio, necesito ayuda”

Después de su experiencia, Paola aprendió que hay muchas razones para que una persona decida terminar con su vida.

(Fuente: Pexels) 

En sus palabras, pueden ser personas en silencio total que llevan rutinas y vidas que parecen normales, pero que un día deciden quitarse la vida por todo eso que llevan en silencio. 

También existen otras personas que lo dicen muchas veces, lo manifiestan y hasta lo intentan, se autoagreden para llamar la atención. “Es una forma de decir ‘auxilio, necesito ayuda, no puedo’”.

Para las personas con una afectación en su salud mental, cualquier cosa puede ser un detonante, asegura Paola.

“En mi caso era un cúmulo de situaciones que venían formándose en mi cabeza desde hace tiempo, cuestiones familiares de mi pasado, desde mi infancia, cosas laborales, frustraciones que traía”, explica. 

Suicidios aumentaron en niños 

La psicóloga Cámara lamenta que en México las estadísticas indican que ha aumentado bastante el suicidio en niños y adolescentes menores de 18 años.

“Estamos teniendo ya casos de suicidio en niños muy jóvenes de entre 9 y 11 años y el factor que influyó mucho fue la pandemia, ya que estuvimos en un estrés terrible, enclaustrados en casa y desgraciadamente, hubo un alza en el maltrato familiar”, explicó la especialista.

(Foto: Pexels) 

Otro de los factores es el acoso escolar o bullying que desgraciadamente con las redes sociales puede ocurrir prácticamente todos los días y a cualquier hora, ya no solo en la escuela como antes.  

“La mayoría de las personas que se suicidan están entre los 15 y 24 años, y a los 40 y 45 años hay otra vez otro rango de alza”, puntualiza.

La experta destaca que en México hubo una época en que el suicidio era la segunda causa de muerte en adolescentes, antes de que tuviéramos toda esta ola de violencia tan fuerte.

“El sufrimiento es tan grande, que el suicidio es una forma de terminarlo”

Para Catalina, una de las cosas que la han mantenido es su familia, pensar en ellos, en que no puede cometer un suicidio porque les causaría mucho daño.

Sin embargo, en esos momentos más difíciles, la joven cuenta que “el sufrimiento y el dolor es tan grande, que ves al suicido como una forma desesperada de acabar con tu sufrimiento, de creer que como sea tu familia lo va a superar”. 

“Solo puedes pensar ‘yo ya no puedo más con esto, si lo hago tal vez acabe todo el dolor que he intentado que disminuya o que cambie por otros medios y que era inútil’”, señala.

En ese momento, Catalina se sentía muy desesperanzada y todavía en algunas ocasiones se siente así, porque ha recibido tratamiento con muy buenos profesionales y se sigue sintiendo mal. “No sé qué necesito entonces para estar bien”, dice.

“No le quiero causar este dolor a mi familia y amigos”

Paola cuenta que algo que le marcó muchísimo es que después de su intento de suicidio, se enteró que un amigo suyo se suicidó el mismo día y eso la hizo sentir muy culpable

(Foto: Pexels) 

“Fue un tsunami para mí, me culpé y de hecho hubo comentarios de gente que me decía ‘debiste haber sido tú y no él’; me marcó mucho y al ver el dolor que causó su partida, me hizo reflexionar que yo no quiero generarle eso a los demás, no quiero marcar a mis hijos con un suicidio”.

Para ella, la marca de una persona que intenta un suicidio es para siempre, se necesita una reconstrucción de vida y lo mismo pasa con quienes se quedan después de que alguien se quita la vida.

¿Cómo reconocer las ideas suicidas

De acuerdo con la psicóloga Gabriela Cámara, hay gente que lo esconde y pone una careta de felicidad, de que todo está bien, por lo que es importante realmente fijarnos en los pequeños detalles. Estas son las señales que no se deben ignorar:

  • Ver que la persona dejó de trabajar
  • Frases de que su vida ya no tiene sentido
  • Cambios en los horarios de dormir
  • Una pérdida, ya sea un ser querido, un trabajo o una relación amorosa
  • Aumento o pérdida de peso
  • Mucho cansancio y somnolencia en el día 
  • Hablan con desesperanza
  • Expresiones catastróficas (nunca voy a conseguir trabajo, nunca voy a salir adelante, el mundo ya se va a acabar, entre otras)
  • Hacen comentarios sobre lo que van a dejar tras morir 

“Hablar con ellos abiertamente nos permite sacar mucha información, pero solo si los oímos sin juzgarlos”, señala la experta.

A su vez, indica que debemos evitar decirles cosas como “ay, cómo eres negativo”, “para ti todo va a estar mal y no hay arreglo de nada”, “hay gente en situaciones peores que tú”, ya que no ayudan en nada.

¿Qué hacer al reconocer las tendencias suicidas?

De acuerdo con la experta en salud mental, lo más importante es escuchar lo que la persona está diciendo y dejarlo hablar, pues incluso pueden llegar a decir abiertamente que está pensando en el suicidio.

“Estas personas están como en una olla exprés, necesitan sacar toda esa presión que tienen adentro y si los ayudamos a que saquen ese vapor, esas emociones, es más fácil que se tranquilicen y puedan aceptar ayuda”, indica.

Cámara refiere que debemos dar la importancia que merece a lo que está viviendo la persona y de ser posible, buscar ayuda profesional, decirle que no está sola y que mucha gente se ha sentido igual.

Detectar las señales es clave para pedir ayuda a tiempo; puede que la persona necesite ser internada en un hospital para protegerla y evitar que llegue a cometer suicidio o en otros casos, se requiere de un tratamiento farmacológico y por supuesto, psicológico.

(Foto: Pexels) 

“Estadísticamente vemos que las mujeres intentan un suicidio hasta 5 veces más que los hombres. Esto se debe a que buscan una manera menos dolorosa y determinante para hacerlo; en cambio un hombre es mucho más asertivo y cuando decide hacerlo, lo logra en muchos casos”, agrega.

“Si ya hubo un intento de suicidio alguna vez en la vida, es claro que puede volver a suceder” 

Por ello, todo el apoyo emocional debe quedarse por largo tiempo y será decisión del médico tratante por cuánto tiempo debería de estar tomando el tratamiento farmacológico para estabilizar al paciente.

Algo fundamental es quitar el tabú sobre los medicamentos, pues la doctora Cámara afirma que cada vez tenemos mejores y más específicos, con menos efectos secundarios y que usados de la correcta manera y con la cantidad correcta pueden ayudar a quien lo necesita.

También se deben eliminar las creencias de que la psiquiatría y los psicólogos psiquiátricos son solamente para extraterrestres, afirma la psicóloga, ya que es para cualquier persona que necesite ayuda y que esté pasando un mal momento a nivel emocional. 

“Es muy alta la estadística de las personas que algún momento tienen depresión y ansiedad. Estamos hablando de más del 10% de la población, una cifra que subió a un 12% después de la pandemia”, alerta la experta.

“Por mucho que nos sintamos en un túnel negro sin salida, podemos ver ahí una luz si pedimos ayuda. No están solos, hay mucho que hacer”, destaca.

La vida después de un suicidio

Después de su intento de suicidio, Paola afirma que ya van cinco años en los que no ha necesitado ser hospitalizada y se ha sostenido de varios pilares en su vida para no recaer. 

(Foto: Pexels) 

“En primer lugar está Dios, que ha sido fundamental porque, aunque esté sola, desvalida y me sienta mal en ocasiones, sé que Él está ahí. También me apoyo en mi familia, busco tener un entorno más tranquilo y tener cerca solo a mis amigos de verdad”, cuenta.

Para esta sobreviviente es muy importante que las personas a su alrededor no sean invasivas, que comprendan quién es, cómo es y le ayuden a readaptarse a esta sociedad tan exigente, que en sus palabras, es de mucha presión y donde el tema del suicido está muy estigmatizado.  

“Todos los días busco poder agradecer por la vida que tengo, pero todavía tengo crisis y hay momentos de depresión. Soy una paciente que sufre de ansiedad diagnosticada y es difícil, pero no imposible”, asegura.

En el caso de Catalina, cuenta que con el intento de suicidio se he reconciliado con la idea de que esto es parte de su vida y nada puede asegurar que en algún momento lo intente de nuevo, pues desde los 13 años ha pensado en quitarse la vida.

“Pero también entendí que mi vida no es sólo esto, sí, hay días que se siente que no te puedes levantar de la cama, que son las 5 de la tarde y tú no te has bañado, pero ese día se acaba y al otro día tal vez tengas la oportunidad de por lo menos levantarte y bañarte”, dice. 

“Busco sentirme orgullosa de cosas que tal vez para otra persona es normal, pero que para mí hay días que son todo un reto, como levantarse de la cama, bañarse, salir a la tienda, sacar a mi perrita” agrega.

Estigma en la salud mental dificulta pedir ayuda

Paola ahora sabe que su experiencia sirvió para ver que no hay educación sobre salud mental y desde su punto de vista, lo único bueno de la pandemia es que se abrieron caminos y oportunidades para que se hable del tema, que ha estado en silencio y estigmatización.

(Foto: Pexels) 

Catalina coincide y señala que muchas veces se teme buscar ayuda porque nos han dicho que ir al psicólogo es de locos, de gente que no es fuerte pero la realidad es que es fundamental para las personas que se sienten muy solas porque tienen problemas en la casa, no tienen vínculos de amigos o no tienen pareja.

Lo más importante para ella es entender que a pesar de que haya un momento de mucho sufrimiento, no es para siempre.

“Con eso no quiero minimizar el malestar, yo estaba ahí o estoy ahí y sé que no es fácil, pero intento recordarme que el dolor no es lo único en mi vida”, destaca.

Y si ese dolor se vuelve lo único, puntualiza, será momento de pararse y buscar ayuda en alguien, evitar aislarse. “Hay que conectar con la gente a nuestro alrededor o un profesional si se puede”.

“A cualquiera que siente que no puede más, a quien ha planeado o hasta intentado un suicidio, le diría que no hay problema tan grande que valga tomar su vida. Créanme, siempre va a haber alguien que cuando toques su puerta y le digas ‘me siento derrotado, de rodillas’, te va a ayudar y te va a levantar.

El silencio es el enemigo que nos impide salir de un problema de salud mental, afirma Paola.

¿Y si un amigo o familiar está pensando en el suicidio? Catalina da un consejo: “Si alguien cercano pasa por un mal momento, digan que están ahí, que le apoyan. Ofrecer esa compañía para la otra persona es fundamental porque cuando nos sentimos acompañados hay un poquito más de esperanza para salir adelante”, concluye.

Para aprender más de...¿Cómo identificar una baja salud mental?

¿Qué es la baja salud mental?
De forma sencilla, la baja salud mental es cuando carecemos o no tenemos la salud que queremos tener a nivel mental. Es la razón de que encontremos complicado manejar la forma en que reaccionamos, pensamos y nos sentimos en relación a lo que nos sucede. Una baja salud mental no significa tener una enfermedad mental, pero sí que debemos trabajar en cuidar nuestra mente para sanarnos.
(Información de Change your Mind, Mind.)
¿Cómo detectar una baja salud mental?
Los problemas de salud mental pueden verse diferentes, pues pueden tener síntomas o señales diferentes (como problemas de sueño o alimentación, pérdida de interés, pensamientos negativos, cambios de humor extremos, etc.), pero además de esos, los expertos indican que una baja salud mental puede detectarse incluso con otras 5 señales, que a continuación te describiremos.
Agotamiento constante.
Si bien estar cansado puede ser por muchas causas, si el cansancio no corresponde a falta de horas de sueño o problemas físicos, podría ser porque nuestra mente está afectada, lo que genera una sensación de apatía o agotamiento en general.
(Información de: Psicología y Mente.)
Desorden y desorganización.
Como explica un artículo de Psicología y Mente, nuestro entorno puede ser un reflejo de nuestra mente, e igual sucede con el caos. Usualmente, las personas que tienen desordenado o desorganizados sus espacios, pueden sentirse desorganizados mentalmente.
Procrastinación.
El profesor Tim Pychyl, profesor de Psicología en la Universidad Carleton, en Canadá, ha explicado que la procrastinación es un problema de regulación de emociones, ya que según una investigación que realizó en 2013, arrojó que procrastinar es resultado de enfocarse más en resolver los estados de ánimo negativos que en dedicarse a resolver una tarea.
(Información de: New York Times.)
Somatización.
Somatizar es la acción de llevar los problemas que se encuentran en la mente, al cuerpo; es transformar malestares emocionales a malestares físicos. Las afectaciones físicas (como dolores de estomago, problemas estomacales, dolores de cabeza, fatiga crónica), que no tienen explicación o causas orgánicas, son derivadas de altos niveles de estrés psicosociales no resueltos.
(Información de: revista Clínica de Medicina de Familia, Scielo.)
Enojo o irritabilidad constante.
Existe una gran probabilidad de que te encuentres molesto y enfadado casi todo el tiempo con el mundo que te rodea y/o las personas si tu salud mental no es la más óptima. Cuando una persona se encuentra muy agresiva o irritable sin causa aparente, podría ser una señal de depresión, ansiedad, estrés excesivo, o de problemas de manejo de las emociones.
(Información de: AARP, Psicología y Mente.)