Existen personas que no pueden tolerar a la gente “buena vibra” que siempre sonríe y le pone buena cara al mal tiempo. ¿Hay razones para detestarlos? ¿Es posible odiar la felicidad?

Los expertos detallan que odiar la felicidad es algo posible y común, pero aquí te damos sus razones.

“Sí, ya vimos sonriendo a las personas y se ven feas… Me voy a odiar la felicidad”

Ser grinch es algo incomprendido. A veces no te han pasado las cosas felices por las que has trabajado mucho tiempo y no tienes motivos para sonreír. Tal vez te tratan mal en tu oficina y no ven tu esfuerzo día con día. Odiar la felicidad es algo que se ve en las personas y los expertos comentan la razón de este comportamiento.

El profesor de gestión en la Universidad de Wharton, Maurice Schweitzer, menciona que si estás feliz y lo sabes, no deberías aplaudir, sino guardarlo para ti. La gente no te va a querer más si estás feliz todos los días e intentas compartir tus “buenas vibras” con el mundo.

De acuerdo con Schweitzer, la gente que es abundantemente feliz y anda siempre positiva es percibida de mala manera por la sociedad y, en lugar de caer bien, es vista como alguien poco inteligente.

“Estas personas son percibidas como inocentes y poco sofisticadas, lo que las hace más vulnerables al engaño”, advierte Schweitzer en el blog “Knowledge at Wharton”, de la institución educativa.

Schweitzer abunda que la felicidad suele ser percibida como algo bueno y lo es, pero en realidad también cae en el dicho de que todo en exceso es malo.

Decir que todo va a estar bien y que hay que sonreírle a la adversidad, siempre pensar en positivo y mostrar una sonrisa aunque el mundo se esté cayendo puede parecer lo indicado para una correcta paz mental, pero si la gente te ve así, te puede detestar en lugar de quererte.

“En ocasiones las personas que son muy felices son exactamente el tipo de personas que son explotadas. Eso es lo que documentamos en nuestro estudio, donde vimos que las personas que son muy felices, siempre alegres, siempre optimistas, son vistas como ingenuas”, dice Schweitzer.

Schweitzer comenta que ese tipo de personas no son consideradas por la sociedad como inteligentes y se asume que deben ser ignorantes.

“Suponemos que si son felices es porque no están pensando detenidamente ni investigando las cosas que les rodean”, agrega el maestro en la Universidad de Wharton.

La felicidad sí tiene fecha de vencimiento

Una investigación de 1978 indica que después de un periodo, tener demasiada felicidad ininterrumpida pierde el efecto y lo positivo deja de funcionar.

También se encontró que estas personas son más mentirosas por lo mismo de que intentan ver el mundo como un lugar adorable donde todo es bonito y las cosas pasan por alto.

La investigación fue publicada en la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes y los autores detallan que durante una serie de seis experimentos, se pudo ver que los participantes que se describieron como "muy felices" mintieron más y simplemente se encontraban "moderadamente satisfechas".

Odiar la felicidad es posible y es algo que se da porque el exceso de positivismo cansa y harta.

No decimos que debas ser amargado y odiar al mundo, pero recuerda que todo en cantidades excesivas es perjudicial y la felicidad no está exenta de esto.

Disfruta tu vida, sé feliz, pero guárdalo para ti y los que te aman de verdad. Felices fiestas.