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Miedo a la oscuridad solamente está en tu cerebro, ¿por qué?

¿Le temes a la oscuridad? De acuerdo con una investigación de la Universidad de Monash, el miedo a la oscuridad estaría en el cerebro solamente.

INGRID SILVAJun 22, 2021 
Tiempo de lectura: 6 mins.
Fotografía: El observador 24

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En la reciente investigación se ha descubierto que el miedo a la oscuridad es regulado en la región del cerebro que gestiona las emociones y su actividad cambia conforme la exposición a la luz o a la oscuridad:

“Si dejamos la luz encendida, mantenemos en funcionamiento los centros de control del miedo de nuestro cerebro: a menos luz, más miedo”.

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Miedo a la oscuridad solamente está en tu cerebro, ¿por qué?

Lo anterior quiere decir que frente a la exposición a la luz, el mecanismo que controla el miedo en el cerebro se mantiene activo y cuando domina la oscuridad, en cambio, este centro “se apaga” y el miedo se hace más intenso.

Si bien el miedo a la oscuridad es frecuente en los niños y suele desaparecer a medida que crecen, este se puede transformar en una fobia cuando las personas experimentan algún evento traumático cuya trascendencia es tan grande que logra marcarlos. Generalmente, se trata de situaciones en las que las personas experimentan un miedo intenso que se relaciona con la oscuridad.

Se sabe que la amígdala, una zona del cerebro que forma parte del sistema límbico tiene como principal función el procesamiento y el almacenamiento de reacciones emocionales pues se sabe que esta zona del cerebro regula también las sensaciones relacionadas con el miedo y activa un mecanismo de alerta cuando se siente que peligra la supervivencia y se presenta algún peligro.

En ese sentido, información publicada por Medline Plus refiere que las amígdalas son masas de tejido en la parte posterior de la garganta. Hay dos de ellas, una a cada lado: 

“Junto con las adenoides, las amígdalas son parte del sistema linfático. El sistema linfático elimina las infecciones y mantiene equilibrados los fluidos corporales. Las adenoides y las amígdalas atrapan gérmenes que entran por la boca y la nariz”.

Así, los investigadores australianos descubrieron cómo influye directamente la presencia o ausencia de luz en la amígdala, para activar o desactivar el miedo a la oscuridad, una sensación que aunque se presenta en muchas personas, es más frecuente en los niños.

Para llegar a sus conclusiones, los participantes fueron expuestos a diferentes grados de intensidad lumínica y a la oscuridad, en sesiones de alrededor de 30 minutos. Los escáneres cerebrales, realizados mediante técnicas de resonancia magnética funcional, indicaron que se registra una significativa disminución de la actividad de la amígdala cuando la luz se incrementa.

Más evidencia...

Al respecto, un estudio publicado en la revista PLOS One refiere que cuando el mecanismo del miedo se activa, se registra una conexión especial entre la amígdala y otra región cerebral: la corteza prefrontal ventromedial. Esta región puede reaccionar velozmente ante el estímulo visual negativo y se vincula con la percepción y expresión de emociones.

Por lo anterior, la integración con la amígdala al momento de sentir la escasez de luz o la oscuridad es una condición ligada a un posible peligro y la rápida respuesta.

¿Cómo actúa la luz en el cuerpo humano?

Según los especialistas en sueño, la luz es fundamental para la regulación de los ritmos circadianos y permite diferenciar el tiempo de descanso y el tiempo de mayor actividad del día además de mejorar el estado de ánimo.

Según información de los National Institutes of Health (NIH), los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de 24 horas:

“Estos procesos naturales responden, principalmente, a la luz y la oscuridad, y afectan a la mayoría de seres vivos, incluidos los animales, las plantas y los microbios. La cronobiología es el estudio de los ritmos circadianos. Un ejemplo de ritmo circadiano relacionado con la luz es dormir en la noche y estar despierto en el día. La imagen a continuación muestra el ciclo de ritmo circadiano de un adolescente típico”.

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¿Le temes a la oscuridad?

Finalmente, los investigadores sostienen que un mecanismo cerebral similar se pone en marcha en el caso de la ansiedad, ya que un incremento en el estado de alerta va de la mano con el aumento del estrés y la ansiedad, sin embargo, las causas más profundas de este mecanismo podrían ser ancestrales y los investigadores explicaron que la capacidad para regular nuestra exposición a la luz es un hecho relativamente novedoso en términos evolutivos.

Con información de: Tendencias, Medline Plus y NIH

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