Aunque enojarse es una respuesta normal en el cuerpo cuando ocurre algo que es poco agradable, y que además nos afecta, se ha demostrado que enojarse frecuentemente puede tener más efectos que solo hacernos ver gruñones: también puede causar daños en diferentes partes y órganos de nuestro cuerpo.

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¿Qué es la ira y por qué puede ser tan mala?

Cuando nos encontramos gravemente enojados o enfadados por por algo que ha sucedido y nos ha hecho molestar, surge la ira, conocida como un estado emocional que puede ser causado por diferentes motivos, personales o de nuestro entorno.

La ira es una respuesta automática del cuerpo, que si bien en ocasiones puede ser muy molesta y desagradable, en realidad tiene la función de protegernos de algo que pueda causarnos daño, como ataques o agresiones.

Sin embargo, si bien la ira puede tener la función de evitar que suframos algún daño, el problema surge cuando esta es constante y duradera, ya que puede causarnos problemas como:

  • Conductas agresivas.
  • Un elevado riesgo de padecer enfermedades.
  • Problemas con otras personas.
  • Afectaciones emocionales.
  • Conductas impulsivas.

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La ira puede dañar a tu cuerpo

Expertos e investigaciones confirman que experimentar ira de forma constante, principalmente si esta no se resuelve de la manera correcta, no solo puede afectarnos de forma emocional o social, sino que también puede tener efectos negativos en el resto del cuerpo.

De hecho, se ha comprobado que experimentar enojos repetidamente, puede tener impactos graves en la salud, pues activa una serie de hormonas y químicos en el cuerpo que, en exceso, pueden aumentar los riesgos de padecer enfermedades o problemas como:

  • Enfermedades y daños en el corazón.
  • Problemas emocionales, como ansiedad, estrés, e incluso depresión.
  • Malestares corporales, entre los que se encuentran dolores articulares.
  • Enfermedades cardiovasculares, como presión arterial alta, derrames cerebrales o infartos.
  • Fallas en la memoria y la capacidad de prestar atención.
  • Afectaciones gastrointestinales, que pueden ir desde pérdida de apetito, hasta calambres intestinales, diarrea y problemas para absorber nutrientes.
  • Más enfermedades infecciosas, pues el sistema inmunológico puede debilitarse.
  • Mayor inflamación en el organismo, lo que puede afectar todos los órganos.

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Lo más importante es saber manejar la ira

Para evitar estos riesgos, y, en general, para tener menos problemas relacionados a la ira, los expertos recomiendan que lo ideal es saber manejar nuestras emociones, principalmente los episodios de ira o enojos intensos.

Si bien esto puede ser complicado en un inicio, existen una serie de consejos que recomiendan expertos en salud y que podrían ayudarnos en el proceso de saber y lograr manejar nuestro enojo:

  • Es importante saber expresarse y no ignorar o detener la ira de forma repentina.
  • Piensa antes de hablar.
  • Se tiene que aprender el uso de saber comunicar adecuadamente las emociones negativas, pues es la forma más saludable de controlar la ira.
  • Utilizar técnicas de relajación, como ejercicios de respiración, también puede ser útil para controlar el temperamento y evitar que la ira domine.
  • Hacer ejercicio regularmente también puede ser útil.
  • No guardar rencor resulta ser eficiente.
  • El humor puede ayudar a aliviar la tensión y aligerar el momento, lo que puede contribuir a relajar y calmar la ira
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(Con información de: Centro tadi, Infobae, Clínica EOS, Salud siempre, MSKTC.)