¿Sabías que el café puede hacer una diferencia en tus compras? Científicos revelan que, el consumo de cafeína está directamente relacionado con las compras compulsivas.

Al respecto, un estudio publicado por la Universidad del Sur Florida, asocia el consumo de cafeína con patologías compulsivas como las compras obsesivas.

¿Por qué la cafeína tiene un efecto en las compras? 

La Biblioteca Nacional de Medicina de Norteamérica, señala que la cafeína estimula el cerebro y el sistema nervioso.

La cafeína se absorbe rápidamente hacia el cerebro. No se acumula en el torrente sanguíneo ni se almacena en el organismo. Sale del cuerpo en la orina muchas horas después de haber sido consumida.

El autor de la investigación, Dipayan Biswas explica que, la ingesta de cafeína disminuye el autocontrol y potencializa el consumo de productos no esenciales. 

Los especialistas atribuyen que, el estado de excitación energética generado por la cafeína tiene un fuerte impacto en el estado de alerta positivo, el individuo no responde a la amenaza percibida y se encuentra en una constante búsqueda de estímulos sensoriales y placenteros.

Paralelamente como consumidor se siente más atraído por los productos altamente seductores.

El Consejo de la Asociación Médica Estadounidense sobre Asuntos Científicos (American Medical Association Council on Scientific Affairs) establece que cuatro tazas de 8 onzas (1 litro) de café preparado por día se considera una cantidad moderada o promedio de cafeína para la mayoría de las personas.

Consumir cantidades muy grandes de cafeína (más de 1200 mg) dentro de un período corto de tiempo puede llevar a efectos tóxicos, como convulsiones.

¿Cómo saber si estas abusando de la cafeína?

Necesitas  limitar tu ingesta de cafeína si presentas los siguientes síntomas:

  • Eres propenso al estrés, la ansiedad o los problemas de sueño.
  • Eres mujer y tienes protuberancias y dolor en las mamas.
  • Tienes reflujo de ácido o úlceras gástricas.
  • Presentas presión arterial alta que baja con medicamentos.
  • Tienes problemas con ritmos cardíacos irregulares o rápidos.
  • Tienes dolores de cabeza crónicos.

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