Lily tiene un miedo importante hacia la muerte y por ello cuida mucho a su familia, al punto de cargar herramientas como cubrebocas y lentes protectores a todas partes. Tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y quiere que la gente sepa de lo que se trata.

Su detonador más importante para el Trastorno Obsesivo Compulsivo, y el que considera “el más feo”, se dio a los 24 años, con la muerte de su padre.

“Eso y muchos conflictos familiares. Fui al psicólogo porque en la noche estaba platicando con papá y de un momento a otro ya no lo tenía. Empecé a tener una fobia espantosa a la muerte y pensaba que si me daba una gripa iba a ser el inicio de una enfermedad severa”, menciona para SuMédico.com.

Durante su experiencia con el padecimiento ha escuchado que les dicen “mentes débiles” o “locos”, pero resalta que los que tienen Trastorno Obsesivo Compulsivo son personas funcionales como los demás.

“Estoy casi segura de que nací con Trastorno Obsesivo Compulsivo. Ningún médico me dijo que lo tenía. Desde que tengo uso de razón he sabido que soy diferente. De hecho, a los 8 años me di cuenta”, destaca.

El 10 de octubre se conmemora el día mundial de la salud mental, un tema que sigue siendo estereotipado, pero que, en sus malos momentos, puede ser más discapacitante que el cáncer.

Foto: Proporcionada por Lily

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos informa que el Trastorno Obsesivo Compulsivo es una afección mental que consiste en presentar obsesiones y rituales compulsivos una y otra vez que llegan a repercutir en la vida de las personas, sin que estas las puedan controlarlos o detenerlos.

No se conoce la causa del Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero esta institución norteamericana menciona que factores como la genética, la química y biología cerebral, junto al entorno de la persona, pueden desempeñar un papel en la afección.

Sus factores de riesgo incluyen:

  • Historia familiar
  • Estructura y funcionamiento del cerebro
  • Traumas en la infancia

En algunos casos, los menores pueden llegar a presentar Trastorno Obsesivo Compulsivo después de una infección por estreptococos, en lo que se conoce como trastornos neuropsiquiátricos autoinmunes pediátricos asociados a estreptococo, según la Biblioteca Nacional de Medicina de EUA.

La organización TOC México señala que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 2.5% de la población mexicana padece de este Trastorno Obsesivo Compulsivo, o lo que es lo mismo, 3 millones 68 mil personas.

El 70% de los mexicanos con TOC desconoce que lo tiene

La licenciada en psicología con especialidad en psicoterapia, María del Carmen Rigal, apunta que, según las cifras de la OMS, el 1% de la población mundial padece esquizofrenia.

En cuanto al trastorno de ansiedad y depresión, no se tiene una estadística frecuente, pero se presupone que de cada 4 personas, 1 puede padecer un trastorno de este orden.

“Se puede hablar de que en la población, hasta un 10% padecen uno de estos trastornos de ansiedad y/o depresión. Encontramos niños depresivos y ansiosos como a menores que empiezan a tener problemas con el sueño, con el alimento, que se comen uñas o tienen grandes temores”, agrega.

En palabras de la especialista, a partir de los 14 años empiezan a instalarse las enfermedades mentales más graves. Los papás de los pequeños no quieren darles psicofármacos a sus descendientes, pues consideran que son drogas y pueden generar adicciones.

“Es algo satanizado, pero los medicamentos para este tipo de problemática incluso no requieren de una receta médica, por lo que no son controlados”, abunda.

El TOC es uno de los trastornos más complicados de tratar y manejar porque es muy desgastante para ellos y su entorno familiar. Tenerlo les dificulta una vida laboral y es de las problemáticas con mayor costo emocional y económico

“Para todo el mundo era una exagerada”

Lily recuerda que su temor llegaba al punto de no dejarla descansar, pues pensaba todo el día que se podía morir. Ese fue el inicio de todo.

“No sé ni cómo pude terminar la universidad. Ahí no sabía que tenia Trastorno Obsesivo Compulsivo, ni que padecía problemas de ansiedad. Terminé mercadotecnia, pero era muy difícil porque quería poner atención y cabeza estaba en otro lugar”, recuerda Lily.

Rememora que había tiempos muy buenos y otros muy malos, donde tenía pensamientos que la aterraban. En ambos casos, lo que pasaba por su mente era muy obsesivo.

“Mi esposo en un principio no sabia lo que era la ansiedad y creía que yo era de esas personas que podía salir adelante, pero después le diagnosticaron ansiedad a él, aunque no en forma de trastorno, y finalmente comprendió un poco lo que tenía”, comenta Lily.

“Del Trastorno Obsesivo Compulsivo casi nadie sabía porque lo ocultaba, pero hasta hace poco siempre le parecí una persona muy exagerada al resto. Sí lo era. Hasta la fecha cargo dos cubrebocas y lentes de protección. Para todo el mundo soy una exagerada y exagero en todo al cuidar a mis hijos”, apunta Lily.

El prejuicio que vivió Lily no es algo extraño. En palabras del doctor y ex presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, Bernardo NG, México es el segundo país en el mundo con mayor nivel de estigma en cuanto a enfermedades mentales.

De hecho, en nuestro país, menos del 20% de quienes sufren un trastorno afectivo buscan algún tipo de ayuda o tardan hasta 14 años en hacerlo. Al buscar ayuda, solo el 50% recibe el tratamiento mínimo adecuado, apuntan especialistas.

“Mi TOC se disparó cuando estaba viendo lo que iba a estudiar”

Saúl también tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero en otra forma distinta a la de Lily. Su trastorno se disparó en la preparatoria y considera que su disparador fue un cúmulo de situaciones, entre las que se incluía la duda sobre lo que iba a estudiar.

“He tenido muchos subtipos de Trastorno Obsesivo Compulsivo que van desde lo religioso y la limpieza, hasta de contaminación. Uno de mis rituales puede ser el lavado de manos. Si tengo uno religioso, lo que haría seria evitar ver imágenes religiosas y bajar la mirada o buscar mucho la religión para auxilio”, explica Saul.

Sería como una compulsión, ya sea rezando, buscando a la iglesia de forma compulsiva por auxilio o depende de la situación. En la limpieza puede ser el lavado excesivo de manos

Foto: proporcionada por Saúl

“Si no reviso 5 veces que mi puerta no se pueda abrir por fuera, no me puedo ir”

Adrián tiene 31 años y por su Trastorno Obsesivo Compulsivo no puede irse a ningún lado sin revisar que su puerta no pueda ser abierta.

Su rutina consiste en cerrar con llave la puerta de su casa cuando va a salir, girarla 5 veces para cerciorarse de que está cerrada la entrada y por último, jalar y empujar la puerta para ver que no se pueda abrir.

“No sé cuando se disparó ese Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero si no lo hago, siento que se pueden meter a robar mi casa o entrar extraños, ya no salir y dejarme sin hogar”, confiesa.

Después de hacer esto y tomar foto a la puerta cerrada, se puede ir tranquilo a su destino sabiendo que cerró y que tiene un refuerzo visual (la foto) en caso de que se le olvide su acción.

“Por mi TOC, llegó un punto en el que rezaba en demasía”

Fernando Paz comenta que su Trastorno Obsesivo Compulsivo se desarrolló desde chico. A los 15 se hizo más fuerte su trastorno y se empezó a tratar a los 23.

Tenia pensamientos indeseados, hacia rituales. “Tenía sentimientos de que iba a hacer daño y que tenia que hacer esto o iba a pasar algo. Algo que siempre me quitaba mucha parte del día eran las obsesiones”, dice.

Fer sabía que lo que tenía no era normal, pero lo dejó y tocó fondo con la parte religiosa. Sentía la necesidad de rezar varias veces y empezó a delirar.

“Toqué fondo. Estaba casi incapacitado hasta el punto de que tengo un certificado porque esto incapacita bastante y uno pierde gran parte del tiempo o días enteros en estas cosas. En la parte personal también repercutió mucho”, relata Fernando para SuMédico.

En sus palabras, le cuesta relacionarse con la gente y le dicen que es cerrado. Él por su parte, se aislaba, o lo aislaban porque lo veían extraño.

“Me costó años de terapia. Ahorita estoy controlado. No se puede decir curado, pero llevo una vida casi normal. Al principio sentí miedo, angustia… me comuniqué con mi madre, pero no entendíamos mucho y pensó que me pasaba algo. Le dije que al psicólogo no porque eso era ‘para locos’. Estuve así varios años”, relata.

Su familia llegó a cansarse en algún momento y pensaron mandar a Fer a terapia urgente.

El inicio de todo, indica, estuvo en su infancia, cuando le hicieron "sacar la ropa" y le tomaron fotos. Se sintió abusado, y ahí empezó a dispararse el Trastorno Obsesivo Compulsivo, aunque dice que ahora reconoce que no pasó nada.

Foto: proporcionada por Fernando

¿Cuál es la diferencia entre compulsiones y obsesiones?

El National Health Service de Reino Unido (NHS) señala que las personas afectadas por TOC generalmente experimentarán pensamientos obsesivos frecuentes y comportamientos compulsivos.

Una compulsión es definida por el NHS como un comportamiento repetitivo o un acto mental que la persona sigue porque siente que debe seguirlo para aliviar temporalmente los sentimientos poco agradables causados por el pensamiento obsesivo.

Por su parte, el NHS menciona que las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes no deseados y desagradables que entran repetidamente en la mente, causando sentimientos de malestar, disgusto o ansiedad.

Una persona que tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo y miedo excesivo a que le roben, por ejemplo, puede sentir necesidad de verificar que todas las puertas y ventanas estén cerradas con llave varias veces antes de abandonar su casa.

¿Cómo se trata el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

El NHS señala que existen varias formas de tratar el Trastorno Obsesivo Compulsivo, aunque los principales tratamientos son:

  • terapia psicológica: en general la terapia cognitiva conductual (TCC)
  • medicamento antidepresivo “inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS)”

“Si dichos tratamientos para el Trastorno Obsesivo Compulsivo no ayudan, es probable que al paciente le ofrezcan un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina alternativo o una combinación de terapia y estos medicamentos.

La especialista en psicoterapia, María del Carmen Rigal, apunta que no se trata de que no haya una cura para el Trastorno Obsesivo Compulsivo, sino que se va a buscar que haya buenos resultados con una buena farmacología y con psicoterapia asistida.

En el caso de un paciente obsesivo compulsivo, este puede tener un mejor comportamiento y lograr un control mejor cuando el procedimiento de atención es a tiempo.

“La afección se instaura y los síntomas se van agravando. A medida que esto pasa, hacen mucho más difícil todo, considerando que no nada más es la patología, sino también otros aspectos que tienen que ver con rasgos de personalidad y de carácter”, resalta la experta.

“Somos personas funcionales, infórmense y compréndannos”

Lily pide a las personas que se abran ante algo incomprendido como el TOC, que se informen y que sepan que las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo pueden estar tranquilos y hacer todo lo que los demás son capaces de realizar.

“SI tienen conocidos con TOC, compréndanlos, entiéndanlos, hablen con ellos y denles su apoyo moral. Vean el Trastorno Obsesivo Compulsivo como otra enfermedad cotidiana, como una diabetes o una hipertensión, pues hay estereotipos, pero se puede controlar, aunque no haya solución. Yo me siento feliz y podemos ser felices”, concluye.