El Alzheimer puede destruir vidas, pero salir a la calle y hacer ejercicio de alta intensidad por menos de 10 minutos puede ayudar de gran manera, descubrieron expertos de la Sociedad Fisiológica del Reino Unido.

De acuerdo con estos especialistas, seis minutos de ejercicio de alta intensidad pueden retrasar la aparición de este padecimiento.

¿Por qué lo dicen? Aquí te contamos más de lo que descubrieron los expertos sobre la relación entre el ejercicio de alta intensidad y el retraso en la aparición del Alzheimer.

El ejercicio intenso, una forma de combatir el Alzheimer

El Alzheimer es un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y la capacidad de pensar, señala el National Institute on Aging. Con el tiempo, el daño llega al punto de que la persona afectada no puede hacer las tareas más sencillas.

Hay tres etapas del Alzheimer:

  • Sencilla: los problemas pueden incluir deambular, dificultades en el manejo de dinero, repetir preguntas, cambios de personalidad y de pensamiento
  • Moderada: El daño llega a las partes del cerebro que controlan el lenguaje, el razonamiento, el pensamiento consciente y el procesamiento sensorial. La persona puede tener dificultad para aprender cosas y se pueden llegar a tener alucinaciones, delirios y paranoia
  • Grave: Existe incapacidad para comunicarse, se pasa la mayor parte del tiempo en cama y se depende totalmente de otras personas.

La Alzheimer Disease International menciona que cada 3 segundos se presenta un nuevo caso de Alzheimer en el planeta y la cifra se duplicará cada 20 años, llegando a 78 millones en 2030 y a 139 millones en 2050.

Además de la edad, otros factores de riesgo del Alzheimer son:

  • Síndrome de Down
  • Golpes y traumatismos
  • Fumar
  • Sedentarismo
  • Hipertensión
  • Problemas metabólicos

El padecimiento puede causar daños catastróficos en la vida de las personas y por ello se necesitaba investigar nuevas formas de retrasar su aparición. En palabras de los expertos de la Sociedad Fisiológica del Reino Unido, una sesión corta pero intensa puede ayudar de gran manera.

Los expertos pusieron como ejemplo una sesión de ciclismo, que puede incrementar la producción de una proteína especializada que es fundamental para la formación del cerebro, la memoria y el aprendizaje.

“Esto puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo relacionado con la edad y es parte del impulso para crear enfoques no farmacológicos accesibles, equitativos y asequibles para todos”, apunta la sociedad.