Actualmente se ha normalizado tanto la ansiedad como el estrés y la realidad es que estos problemas representan un desajuste para una mente y un cuerpo sano.

Cuidar de nuestro bienestar es de mayor importancia y cada que comienza un año la búsqueda por obtener los consejos más útiles para mejorar nuestros hábitos y que se vea reflejado tanto en nuestra salud mental como corporal se ha popularizado.

Pero la mayoría de las personas no sabe lo que realmente significa el tener una mente sana o el interesarse por un bienestar psicológico.

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¿Cómo lograr un buen equilibrio tanto mental como corporal?

Para lograr una mente y un cuerpo sano debemos precisar que se debe de cumplir con esfuerzo y sacrificio. El equilibrio es recompensado con creces por el resultado final.

El primer paso que debes realizar es hacerte consciente de tus comportamientos y actitudes. Este hábito te permitirá autoevaluar tu estado de salud mental.

Aprende a gestionar tus pensamientos, así entrenarás la resiliencia. Uno de los fundamentos del bienestar psicológico es ese, la capacidad de enfrentar las dificultades.

¿Qué características tienen las personas con cuerpo y mente sana?

Otorgar una definición unívoca de lo que significa estar bien mentalmente o corporalmente es complicado. Te compartimos estas características y actitudes en las que te puedes inspirar para cultivar un cuerpo y una mente sana.  

  • Gratitud. El ejercicio de la gratitud puede resultar útil para mejorar tu salud mental y que esto se vea reflejado en todo tu organismo.
  • Experiencias positivas. Planifica actividades agradables como antídoto contra la ansiedad y el estrés.
  • Libérate. La base de un equilibrio es trabajar constantemente las relaciones interpersonales difíciles o momentos conflictivos. No te quedes atrapado en la dinámica del rencor, libérate de los sentimientos negativos que a la larga te generan rabia o tristeza.
  • Disfruta. Aprecia y valora tus logros, vive a tu ritmo.
  • Perseverancia. Afronta las situaciones difíciles, vuélvete más tenaz, no te rindas ante las dificultades. No caigas en provocaciones, evita caer en crisis.
  • Altruismo. La acción de ayudar a los demás permite no centrarte en ti mismo, favoreciendo a tu salud.   
  • Autocuidado. Cuida de ti y de tus propias necesidades, sin recurrir al aislamiento.
  • Autoprotección. Aprende a decir no y concédete un poco de espacio cuando lo requieras, protégete.
  • Envidia. No pierdas tiempo comparándote, céntrate en tus deseos.
  • Alegría. Observa más allá del propio sufrimiento, desarrolla la capacidad de alegrarte por los demás.

(Con información de Psychology Today)