Cuando te levantas por la mañana ¿sientes que tienes un propósito de vida? Si es así felicidades, sin darte cuenta estás obteniendo muchos beneficios para tu salud física y mental y si no, te damos razones para que empieces a plantearlo. 

Un artículo de la revista Health Mindfulness señala que encontrar un sentido de propósito en nuestra vida puede ayudarnos a superar mejor los tiempos difíciles y hasta tener una mejor salud

Al respecto, Patrick Hill, profesor asociado en psicología y ciencia del cerebro en la Universidad de Washington en St. Louis, señala que tener un propósito es el por qué o para qué de la vida. La razón de tu existencia y lo que le da sentido a lo que haces.  

Sin un propósito, es posible sentir como que algo falta y hasta cierta sensación de vacío

¿Por qué debo tener un propósito de vida?

En Japón, al propósito de vida se le conoce como ikigai y puede traducirse como “una razón para levantarse de la cama”. 

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Y tenerlo va más allá de sentir que estamos en este mundo por algo, ya que tiene efectos positivos en la salud. De acuerdo con un estudio publicado en el journal JAMA Current Open, un propósito de vida mejora tu estado emocional, pero también tu estado físico.

En este estudio, se vio que los participantes sin un propósito de vida sólido tenían dos veces más riesgo de morir en comparación con quienes sí lo tenían. Otro estudio encontró que hay una fuerte relación entre el sentido de propósito y un mejor sueño, así como un sistema inmune más fuerte. 

Kendall Cotton Bronk, profesor de psicología en la Universidad Claremont Graduate en California agrega que “la cantidad de indicadores de salud física que están asociados con la presencia de un propósito es realmente asombrosa”.

¿Debo tener un gran propósito de vida?

El profesor Hills destaca que no es necesario querer frenar el cambio climático o encontrar la cura de alguna enfermedad, pues el sentido de propósito puede venir en todas las tallas y formas, con los mismos beneficios

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El experto destaca que simplemente puedes tener el propósito de hacer crecer vegetales en un huerto, ser un mejor amigo o una buena pareja, incluso puede ser empezar a ser más espiritual.

Lo importante, según Hills, es hacer algo que sea importante y significativo para ti.

Así que si empiezas a tener una razón para salir de la cama te sentirás mucho mejor contigo mismo y hay más posibilidad de tener una menor reacción física a los momentos estresantes, según apuntan los especialistas. 

En ese sentido, estudios han demostrado que al tener un propósito, los niveles de hormonas del estrés no repuntan tanto y hay menos riesgo de presentar síntomas físicos por tensión excesiva en los momentos estresantes, como fatiga y dolor de cabeza.  

Por si fuera poco, el sentido de propósito también es un recurso para desarrollar la resiliencia emocional, pues, según apunta el profesor Hills, “tu propósito es como una linterna que te guía a través de los tiempos difíciles y te permite seguir adelante”.

¿Cómo empezar a tener un propósito?

Una forma sencilla de empezar, según los expertos, es considerar las pequeñas cosas que haces todos los días como actividades que contribuyen a tu propósito.  

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Leah Weiss, de la Universidad de Stanford explica que, por ejemplo, una montaña de trastes que lavar o de ropa, pueden verse como un fastidio, pero son un paso necesario para seguir construyendo tu por qué, que puede ser criar a buenos niños.

Estamos constantemente en piloto automático, perdidos en la lista pendientes por hacer, pero lo mejor es empezar a construir momentos de contemplación en tu rutina, dice la experta.

“Mientras bebes tu taza de café, tómate un tiempo para reflexionar sobre lo que es más importante para ti”, concluye.

¿Cuál es tu propósito de vida? Empieza hoy mismo a trabajar por ello. 

Para aprender más de...Construir la felicidad es posible

La felicidad.
El Boletín de DGCS de la UNAM, dice que “La felicidad no es un ente que se deba perseguir insistentemente, sino un estado asociado a una emoción positiva, según la psicología”. La Real Academia de la lengua Española, define a la felicidad como un “Estado de grata satisfacción espiritual y física”.
Ciencia y felicidad.
La ciencia dice que si bien existen factores que pueden limitar la felicidad de las personas (como procesos biológicos cerebrales), la mayor parte de lo que determina la felicidad se debe a la personalidad, a los pensamientos y comportamientos, y que son modificables.
Para poder ser más feliz.
Mayo Clinic asegura que solo un pequeño porcentaje de las variaciones individuales en la felicidad pueden ser explicadas por diferencias o circunstancias específicas. En general, ser feliz (o al menos un poco más feliz) puede lograrse por cambios la forma de pensar o comportarse.
Siembra el optimismo.
Procura desarrollar el hábito de ver el lado positivo a las cosas que acontecen. No se trata de que niegues que las cosas malas suceden, porque en efecto pasan, pero lo importante es no dejar que esas cosas malas nublen tu vida, y que recuerdes que incluso de lo malo puede surgir algo bueno.
Cuida las relaciones.
Es importante rodearse de personas que sean positivas y procuren la felicidad. Por ningún motivo se debe permanecer aislado, ya que se ha demostrado que el aislamiento es el peor enemigo de la felicidad. Apóyate de la comunicación asertiva.
Alimenta la gratitud.
Más que decir gracias todo el tiempo, se trata de que agradezcas lo que tienes y que reconozcas lo bueno que hay en tu vida, tanto como en tus relaciones sociales, como en el ámbito material. Siéntete afortunado por los logros que has obtenido, por las personas que tienes a tu lado, o por los momentos que puedes vivir.
Enfócate en el presente.
Es importante que no te enfoques en lo que podría pasar a futuro, ni en las cosas que sucedieron anteriormente, debes focalizar tus energías en el presente y en los sucesos que pasan en tu vida día con día. Procura saborear los placeres de la vida.
Encuentra tu propósito.
Las personas que tienen un objetivo o meta y que se esfuerzan por cumplirla, por más mínimo o simple que sea, suelen sentirse más motivadas y felices. Tener un objetivo brinda un sentido de propósito, refuerza la autoestima y puede unir a las personas.