Los investigadores buscan nuevas estrategias que puedan ayudar a detectar el estrés más rápido, principalmente cuando este se ha vuelto crónico, ya que si no se controla a tiempo, podría generar y desencadenar muchos problemas de salud, como depresión, ansiedad, o problemas cardíacos, y ahora parece ser que el cabello podría ser clave.

Hasta ahora, la medicina contaba solo con tres métodos para realizar una detección de los niveles de estrés, pero un nuevo estudio reafirma que puede existir una cuarta opción, quizás más eficiente: la medición de los niveles de cortisol en el cabello.

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El estrés y el cabello

La relación entre el estrés y sus efectos en el cabello, en realidad no es ajena para nadie, pues durante el paso de los años la ciencia se ha encargado de demostrar que el estrés puede afectar la cabellera.

Mayo Clinic indica que se ha visto que existe una estrecha relación entre la pérdida del cabello y altos niveles de estrés, ya que este último puede inducir a condiciones que impactan al pelo:

  • Daños en los folículos capilares (condición llamada efluvio telógeno agudo):
    Existe una alteración temporal en el ciclo del crecimiento del cabello, donde altos niveles de estrés llevan a los folículos a un estado de “pausa” o “descanso” (la última fase del crecimiento del pelo), lo que lleva a que el cabello se caiga.
  • Alopecia areata:
    Muchos factores están relacionados a este tipo de condición, pero se ha visto que el estrés severo podría empeorar la situación.
  • Tricotilomanía:
    La tricotilomanía es la acción de tirar y arrancarse los cabellos (del cuero cabelludo, las cejas u otras zonas) sin poder controlarlo, y suele surgir como un mecanismo para sobrellevar sentimientos negativos como el estrés o la frustración.

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La concentración de cortisol en el cabello está vinculada al estrés psicológico

En la revista de Salud Pública Global de PLOS, fue publicado un artículo que demuestra que el cabello y las concentraciones de cortisol (la hormona del estrés) en éste podrían ser útiles para hacer un diagnóstico de estrés crónico.

El estudio fue dirigido por la Universidad de Islandia y el Instituto Nacional de Salud Pública de México, y contó con la participación de dos grupos de mujeres:

A las participantes se les realizó una evaluación y medición de las concentraciones de cortisol en el cabello (HCC, por sus siglas en inglés), utilizando muestras de los 3 primeros centímetros desde la raíz.

Además, se aplicó un cuestionario y evaluación de escalas de estrés, donde eran las propias participantes las encargadas de realizar el reporte individual y personal, de tal manera que sus respuestas reflejaran el estrés que percibían ellas mismas en cuanto a sus vidas.

De esta manera, los investigadores buscaban evaluar el estrés a nivel químico del organismo (por medio de la hormona cortisol), y también a nivel psicoemocional, y encontrar si existía una correlación.

Según los resultados obtenidos, las mexicanas parecían tener cifras ligeramente más elevadas, tanto en los cuestionarios como en los niveles de cortisol en el cabello, en comparación a las islandesas.

Los investigadores consideraron que había una asociación importante entre los niveles de cortisol en el cabello y el estrés psicológico crónico, pues entre más estrés psicológico referían las mujeres, mayores concentraciones de la hormona del estrés encontraban en el cabello.

La importancia de estos resultados recae en que, como aseguran los responsables del estudio, la concentración de cortisol capilar podría ser un marcador viable para detectar el estrés crónico, uniéndose así a las pruebas por:

  • Sangre
  • Orina
  • Saliva

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El cabello es una opción más rápida y eficiente para diagnosticar

En 2019, un estudio fue publicado en el apartado Scientific Reports, de la revista Nature, donde se explicaba que un grupo de investigadores argentinos habían desarrollado un procedimiento que permitía medir la cantidad de cortisol que podría haber en el cabello.

Este método, describen los autores, representa una opción de bajo costo, precisa y rápida, para realizar diagnósticos de estrés crónico.

Según refieren, las mediciones en el cabello, a diferencia de las otras pruebas previamente conocidas, expresarían y cuantificarían el estrés al que la persona estuvo sometida durante al menos los tres meses previos, y podrían ser menos invasivas. 

En este estudio, se realizó un análisis a 232 individuos que no tenían otras enfermedades, y además de utilizar muestras de cabello, también se les realizaron encuestas. Gracias a esto, se encontró que:

  • Un cortisol de aproximadamente 55pg/mg en el cabello, correspondía a sujetos con bajos niveles de estrés.
  • Un cortisol de 250pg/mg en promedio, correspondía a sujetos estresados.

Además, el estudio también ayudó a encontrar indicios de que, en algunos casos, el nivel de cortisol podría ser un predictor bioquímico de infarto cardíaco.

(Con información de: MayoClinic, National Institutes of Health, Scientific Reports Nature Journal, National Center for Biotechnology Information, Journals PlOS.)