El apego es una relación emocional especial que implica un intercambio de comodidad, cuidado y placer. John Bowlby es el padre de la teoría del apego y ésta es la definición que dio:

Es una conexión psicológica duradera entre los seres humanos”

Para Bowlby las experiencias tempranas en la infancia eran importantes porque influenciaban el desarrollo y comportamiento en la edad adulta. Los estilos de apego se caracterizan por las diferentes formas de interacción y comportamiento en las relaciones interpersonales. 

En la infancia, el apego está centrado en cómo los hijos y los padres interactúan, en la adultez, se asocia con las relaciones románticas. Se reconocen cuatro tipos de apego principales; te explicamos cuáles son. 

¿Qué es el apego en psicología?

Bowlby pensaba que el apego tenía un componente evolutivo pues los humanos tienen una propensión a establecer fuertes vínculos emocionales con individuos particulares. “Es un componente básico de la naturaleza humana”.

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Hay cuatro características distintivas del apego:

  1. Mantenimiento de proximidad: El deseo de estar cerca de las personas a las que estamos apegados.
  2. Refugio seguro: Volver a la figura de apego para mayor comodidad y seguridad frente a un miedo o amenaza.
  3. Base segura: La figura de apego actúa como una base de seguridad desde la cual el niño puede explorar el entorno circundante.
  4. Angustia por separación: Ansiedad que ocurre en ausencia de la figura de apego.

Asimismo, existen tres proposiciones clave en la teoría del apego

  1. Cuando los niños son criados con la seguridad de que su cuidador primario está disponible para ellos, tienen menos probabilidad de experimentar miedo 
  2. La confianza se crea durante un periodo crítico del desarrollo durante los años de la infancia y adolescencia. Las expectativas formadas durante ese periodo tienden a permanecer estáticas durante toda la vida. 
  3. Estas expectativas que se forman están directamente ligadas a la experiencia. En otras palabras, los niños desarrollan expectativas de que sus cuidadores responderán a sus necesidades porque, en su experiencia, sus cuidadores han sido receptivos en el pasado.

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Tipos de apego: estos son los principales

La psicóloga Mary Ainsworth amplió la investigación de Bowlby y tras varios estudios que involucraron la observación de niños entre 18 meses y 12 años, concluyó la existencia de cuatro estilos de apego. Muchos estudios subsecuentes han reafirmado la noción de que los estilos de apego pueden predecir los comportamientos a lo largo de la vida. 

  1. Apego seguro
  2. Apego ambivalente
  3. Apego evitativo
  4. Apego desorganizado inseguro 

Apego seguro

Los niños con apego seguro se alteran cuando sus cuidadores no están y se alegran cuando regresan. Cuando se asustan, estos niños buscan el consuelo de su padre o cuidador. Los niños con apego seguro aceptan fácilmente el contacto iniciado por el progenitor y reciben el regreso de éste con un comportamiento positivo.

Aunque estos niños pueden ser consolados hasta cierto punto por otras personas en ausencia de sus padres o cuidadores, prefieren a sus padres antes que a los extraños. Los padres de niños con apego seguro tienden a jugar más con sus hijos, reaccionan con mayor rapidez a las necesidades de sus hijos y son más receptivos a ellos. 

Los estudios han demostrado que los niños con apego seguro son más empáticos durante las últimas etapas de la infancia y son descritos como menos perturbadores, menos agresivos y más maduros. 

En la edad adulta, las personas con apego seguro tienden a tener relaciones de confianza y a largo plazo. Otras características clave de los individuos con apego seguro son tener una alta autoestima, disfrutar de las relaciones íntimas, buscar apoyo social y la capacidad de compartir sentimientos con otras personas.

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ALos niños con apego ambivalente tienden a sospechar mucho de los extraños. Tienen una angustia considerable cuando se separan de su cuidado pero no se sienten tranquilos o reconfortados cuando regresan.  En algunos casos, el niño puede rechazar pasivamente al progenitor negándose a consolarlo o puede mostrar abiertamente una agresión directa hacia él.

En la edad adulta, las personas con apego ambivalente suelen ser reacias a acercarse a los demás y les preocupa que su pareja no corresponda a sus sentimientos. Esto conduce a frecuentes rupturas, a menudo porque la relación se siente fría y distante. Estos individuos se sienten especialmente angustiados tras el fin de una relación.

Apego evitativo

Los niños con estilos de apego evitativo tienden a evitar a sus cuidadores. Sobre todo cuando hay un periodo de ausencia. Los niños no rechazan la atención del padre pero tampoco buscan consuelo o contacto y tampoco muestran ninguna preferencia entre un progenitor y un completo desconocido.

En la edad adulta, las personas con apego evitativo tienden a tener dificultades con la intimidad y las relaciones cercanas. Estas personas no invierten mucha emoción en las relaciones y experimentan poca angustia cuando una relación termina.

A menudo evitan la intimidad utilizando excusas. Los adultos con un estilo de apego evitativo son más tolerantes y propensos a mantener relaciones sexuales casuales y si tienen pareja no le dan suficiente apoyo y son incapaces de compartir sentimientos, pensamientos y emociones con la pareja.

Apego desorganizado inseguro 

Los niños con un estilo de apego desorganizado-inseguro presentan una falta de comportamiento de apego claro. Sus acciones y respuestas a los cuidadores varían entre la evitación y la resistencia. Estos niños muestran un comportamiento aturdido, a veces parecen confundidos o aprensivos en presencia de un cuidador.

Un comportamiento inconsistente por parte de los padres puede contribuir a este tipo de apego. Cuando los padres actúan como una figura de miedo y seguridad, hacen que el niño se sienta reconfortado y asustado por el padre.

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(Con información de VeryWell Mind)