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El psicólogo que atiende a los pacientes con cáncer y sus familiares

Para el 2030, la OMS considera que las enfermedades mentales van a ser la primera causa de incapacidad laboral

ADRIÁN AGUIRREMay 01, 2022 
Tiempo de lectura: 9 mins.

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El psicólogo clínico Humberto Bautista cuenta con tres maestrías y es miembro de cuatro comités y sociedades oncológicas, pero a pesar de su extenso estudio se ha encontrado con casos que le han resultado muy complicados. Uno de ellos es el que tuvo que atender a toda una familia en la cual la pequeña hija tenía un tumor en situación terminal y los papás no le querían decir nada.

“Ahí se buscaba que la persona no sufriera pero la paciente no solo ya percibe que va a fallecer, sino que lo sabe y tiene esa capacidad de introspección de forma que se da cuenta de muchas cosas, como si las personas a su alrededor le están mintiendo. Ella no tenía miedo de morir, sino de cómo le iba a decir a su hermano menor que iba a perder la vida”, recuerda.

En esa ocasión tuvo que trabajar con la niña el hecho de que se iba a morir y cómo darle la noticia al hermano menor, dado que los padres no querían decirle nada. También tuvo que trabajar con los papás para que permitieran que la menor falleciera lo más tranquila posible, por lo que terminó haciendo su labor en cuatro personas.

“Con los papás abordé el tema del desgaste, lo agotador de la situación, porque ver la agonía de un hijo era algo muy complicado para ellos. Se habían intentado muchos tratamientos, pero su hija no respondía a ellos, por lo que ya no tenía opción terapéutica. Se trabajó con la pequeña y a la par con los papás para ser lo más realistas posible. Trabajar ese aspecto del aquí y ahora y lo que has sido en tu vida: lo que has sido bueno, lo que has sido malo, las maneras en las que te ayudé y las maneras en las que te lastimé”, abundó el psicólogo. 

En el caso de la niña, el experto tuvo que trabajar par que se despidiera bien sin generar ningún tipo de frustración para ninguno de los integrantes de la familia.

“Cuando una persona está a punto de morir, tiene dos formas de evolucionar a nivel mental: cuando está lista para morir, va a estar muy tranquila y plana. Cuando alguien no está listo, va a tener episodios en los que estará tranquilo durante el día y se pondrá nerviosa conforme empieza a atardecer, presentando insomnio en la noche porque le disgusta la oscuridad, el silencio y estar solo. La noche es lo peor para esas personas”, explica el experto.

La persona siente que puede despertar o no y tiene un terror a dormir, por lo que se generan alteraciones en la percepción.

“Primero ven sombras y después éstas se pueden materializar en la forma de alguna persona que ellos ubican que ya falleció pero que está ahí con ellos. Si la persona está lista para morir va a estar tranquila viendo esa alteración. Esta niña también los tenía y se tuvo que trabajar esa parte también con todos los miembros de su familia: ella por lo que veía y los padres para enfrentar ese suceso en el que su pequeña les decía que había alguien muerto a su lado. Por todo lo anterior y esto, ese fue mi caso más complicado”, detalla.

“Desde que las personas reciben el diagnóstico, se ven afectadas”

Recibir la noticia de que se tiene cáncer representa un golpe muy duro para la salud de las personas. Por ello, el doctor Bautista apunta que desde que les llega el diagnóstico se ven afectadas.

“Cuando se recibe una mala noticia, pero especialmente de que se tiene cáncer, se llegan a generar muchos pensamientos: ‘¿Por qué a mí?’, ‘no estoy listo’, ‘me voy a morir’, ‘he sido una buena persona y siempre me he cuidado’, ‘ya no voy a poder seguir adelante’. Estos son pensamientos que tiene la persona, de forma de que esto va a generar una sacudida que al paciente le haga voltear a ver qué ha hecho con su vida, por qué se está enfrentando a una enfermedad crónica, no a una enfermedad terminal, que eso es punto y aparte”, detalla el también maestro en Bioética por la Universidad Panamericana Campus Ciudad de México.

El problema está en que mucha gente sigue considerando al cáncer como una enfermedad terminal cuando no es así gracias a los avances que se tienen en el rubro.

“Por consiguiente, cada persona que recibe el diagnóstico piensa que se va a morir. Por ello, siempre he dicho que es un antes, durante y después del cáncer. La persona va a cambiar radicalmente y yo siempre les digo a mis pacientes ‘sé realista, no optimista ni pesimista’. Esto es porque habrá cosas que la persona ya no pueda hacer, pero habrá otras que sí pueda llevar a cabo y objetivos que sea capaz de conseguir”, explica el también autor del libro “Tengo Cáncer… ¿Y Ahora Qué?”.

“A la salud mental la voltean a ver cuando los médicos se encuentran con un caso difícil”

El doctor Humberto Bautista menciona que terminando de cursar su Master en Psico-Oncología en la Universidad Complutense de Madrid, regresó a México y se dio cuenta de que no le hacían caso. Venía de una institución extranjera y los estudios que acababa de cursar no existían en México.

“Les llamaba la atención, pero el tema de salud mental todavía no está bien desarrollado en nuestro país. Vamos creciendo, pero todavía hace falta mucho por qué pelear. Las especialidades en salud se han desarrollado con muchas actualizaciones, pero a salud mental se le da muy poco presupuesto siendo que es una parte fundamental”, lamenta el especialista.

En sus palabras, los demás médicos reconocen y ven la salud mental, pero hasta que se encuentran con una situación que les cuesta mucho trabajo, la voltean a ver y piden ayuda.

“Una cosa es tener salud física, pero si no tienes salud mental, nunca vas a tener salud porque no vas a poder funcionar en muchas o en todas las áreas de tu vida. Físicamente puedes tener un padecimiento y por ello una limitación, pero no una discapacidad. Para el 2030, la OMS considera que las enfermedades mentales van a ser la primera causa de incapacidad laboral”, resalta el experto.

Los casos más desafiantes

Cuando el psicólogo clínico Humberto Bautista estaba haciendo su especialidad, tuvo un caso en su práctica que lo marcó psicológica y emocionalmente. Se trataba de una niña con insuficiencia renal y un tumor, estaba delirando y no se encontraba del todo sedada ni sujetada. Tenía el tubo con suero en su mano y de manera inconsciente se lo arrancó con los dientes. La vena brincó, salió el chorro de sangre y le cayó al especialista.

“Me impactó mucho ver a la niña delirando. No estaba acostumbrado a ver a una pequeña de 5 años en ese estado. Después de ese episodio, me tuve que someter a terapia porque la verdad fue algo que impactó en mi salud. Ese fue el caso que más me llegó”, detalla el miembro de la Sociedad Mexicana de Oncología. A.C. “SMeO” en entrevista con SuMédico.com. La niña murió.

“En 10 años vamos a tener que seguir peleando para que se tome en serio la salud mental”

En palabras del doctor, en los próximos 10 años se va a necesitar seguir peleando porque se vea el beneficio de la salud mental y se tendrá que presentar cuál es el beneficio de tener personas bien trabajadas en salud mental en comparación con gente que no recibe esta atención.

“La nueva tendencia de la medicina es la medicina transpersonal: la persona es la parte fundamental de la medicina, porque dependerá de cómo es el individuo, qué tanto se cuida, qué tal sigue indicaciones, el apego terapéutico, la evolución y cómo va a ser su vida. Cuando tiene algo por qué vivir, va a lograr vivir y cuando no, se va a dejar morir. La diferencia va a ser su salud mental. Si no se tiene una buena salud mental, por más que se les ponga a los mejores doctores del mundo, el paciente va a dejar que se termine su vida y ante eso no se puede hacer mucho”, concluye.

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