El doctor Juan Manuel Calleja Castillo es neurólogo desde hace 12 años y asegura que esta rama de la medicina siempre le interesó mucho, pues le apasionaba el estudio del sistema nervioso. Su pasión lo llevó a convertirse en un especialista reconocido y actualmente, es vicepresidente de la Asociación Mexicana de Enfermedad Vascular Cerebral (AMEVASC).

En entrevista con SuMédico, el también encargado del programa Ictus en el Centro Médico ABC, relata que cuando estaba en el momento de la carrera de decidir si se dedicaría a la medicina interna, la cirugía o alguna especialidad quirúrgica, ya estaba muy inclinado a la medicina interna, aunque por otro lado, siempre le interesó mucho el sistema nervioso.

“Por muchas razones considero que es muy interesante el estudio del cerebro, de la neurología, tanto desde el punto de vista clínico como el funcionamiento del cerebro”, señala el experto.

“La neurología es una especialidad muy aguda, muy de emergencia”

Durante su especialidad en medicina interna, Calleja tuvo una estancia en la Cleveland Clinic y fue ahí donde entró en contacto con gente que se dedicaba a la enfermedad vascular cerebral, neurólogos vasculares, lo que lo llevó a tener una visión diferente de lo que se hacía aquí en México.

“Entré a neurología y ya tenía el interés por lo vascular cerebral, a eso dediqué mi tesis de investigación. Luego estuve en Japón donde estudié seis meses más la especialidad y luego regresé a México a hacer un año completo de la subespecialidad”, relata.

“La neurología es una especialidad muy aguda, muy de emergencia, porque el paciente llega, por ejemplo, en el momento de un infarto cerebral y uno tiene que entrar en acción, tratarlo rápidamente y esa parte me gusta mucho, el impacto que tiene la urgencia y que hace una diferencia en la discapacidad que puede tener el paciente como consecuencia”, agrega.

 

Según el experto en enfermedad vascular cerebral, la neurología es en términos generales la rama de la medicina interna que se encarga de ver el sistema nervioso, tanto el central como el periférico, es decir, los hemisferios cerebrales, el tallo cerebral y también la médula espinal y los nervios periféricos.

Desde el punto de vista clínico, se estudia el funcionamiento del cerebro, los neurotransmisores y los problemas que puede dar cada tipo de lesión en el cerebro. Desde el punto de vista médico, estudian las enfermedades del cerebro.

“Los neurólogos clínicos no operamos cerebro, eso lo hace el neurocirujano, nosotros tratamos las enfermedades con medicamentos”, detalla.

Migraña e infarto cerebral, enfermedades comunes

Las principales enfermedades que tratan son el infarto cerebral o Ictus, la epilepsia, los dolores de cabeza, las migrañas, el Parkinson y otras que provienen de alteraciones en el sistema nervioso.

“En la consulta lo que más vemos en los mexicanos son los dolores de cabeza y las migrañas, mientras que, en los pacientes hospitalizados, la enfermedad más común grave es la enfermedad vascular cerebral, como las embolias, los infartos en el cerebro y las hemorragias cerebrales”, puntualiza.

Según explica Calleja, se estima que, a nivel nacional, hay en promedio 150 mil infartos cerebrales al año. Luego les seguirían problemas como la epilepsia y el Parkinson. 

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¿A qué se atribuyen estas enfermedades?

La migraña es una enfermedad que epidemiológicamente es muy común, pues de acuerdo con el experto, ocurre en uno de cada cinco personas, es decir, afectan al 20% de la población en México. Es especialmente común en las mujeres, quienes tienen tres veces más posibilidad de padecerla.

Por su parte, la enfermedad vascular cerebral, que incluye los infartos cerebrales y las hemorragias, son muy comunes en todo el mundo, de hecho, son la principal causa de muerte a nivel mundial y la principal causa de discapacidad en adultos también.

“En México, la alta incidencia de estas enfermedades tiene mucho que ver con nuestros hábitos alimenticios, nuestra falta de ejercicio y el tabaquismo”, lamenta Calleja.

El neurólogo también señala que en los últimos 10 a 15 años, la enfermedad vascular cerebral ha pasado de ser una enfermedad que no se trataba, donde no se podía ofrecer mucho al paciente, a ser una enfermedad que ahora se trata muy intensamente.

“En un infarto cerebral, lo que ocurre es que se tapa una arteria y hay que destaparla ya sea con medicamentos o con cateterismo, que son tratamientos que se han desarrollado recientemente. Esto es bueno, pero lleva de la mano un gran reto: que los tratamientos se implementen en más unidades médicas, que lleguen a la mayoría de los pacientes en México”, explica.

Los tratamientos para Ictus son cada vez más accesibles

Desde el punto de vista de Calleja, ha sido difícil que los médicos no especialistas, los mismos especialistas e incluso los neurólogos hagan estos tratamientos que pueden considerarse agresivos, pero que tienen un gran beneficio para los pacientes.   

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En ese sentido, una buena parte de la labor de AMEVASC ha sido traer estos tratamientos, que sean conocidos por los médicos en México y que se los ofrezcan a la gente que llega al hospital con una emergencia cerebrovascular.

El experto detalla que hace más de 10 años, de los 150 mil pacientes con infarto cerebral al año, solamente 0.5% recibía tratamiento trombolítico, pero eso ha cambiado bastante y están por hacer un nuevo registro para ver las diferencias. 

“En otros países se estima que hasta 20%, es decir 1 de cada 5 pacientes, que tiene infarto cerebral puede recibir el tratamiento. En México no estamos en ese porcentaje todavía, pero sí hemos aumentado la proporción de pacientes que reciben el tratamiento. Ha sido muy satisfactorio ver cómo cada vez se trata mejor el infarto cerebral en nuestro país, lo que se traduce en menos discapacidad como secuela y eso es lo más importante”, asegura. 

Otra de las satisfacciones que el médico tiene es que junto con AMEVASC han capacitado a muchos médicos para que sepan más de estas enfermedades, sobre todo, han trabajado con los neurólogos, los internistas y recientemente con los urgenciólogos.

“Si es malo que le pase esto a cualquier paciente, es peor en alguien de apenas 30”

“Recuerdo un paciente que llegó inconsciente, con una alteración completa de la visión y con una parálisis de la mitad del cuerpo. Además, era un paciente muy joven y si es malo que le pase esto a cualquier paciente, es peor en una persona que tiene apenas 30 años”, relata.

El doctor Calleja recuerda que la esposa de este paciente también era muy joven y estaba embarazada.

“A este paciente se le estaba tapando la arteria basilar, que es una de las que le dan sangre, oxígeno e irrigación al tallo cerebral. Le hicimos trombólisis intravenosa, luego se hizo un cateterismo y encontramos que tenía una arteria muy dañada”, relata.

El joven llegó en muy malas condiciones, según recuerda el neurólogo, y se quedó internado un par de meses en el hospital, pero después de eso, se fue a su casa rehabilitado, con muy poca secuela, solo con algo de alteración en los movimientos de los ojos.

“Lo seguimos viendo hasta la fecha, su esposa ya tuvo a su bebé y saber que ese paciente va a poder ver a su hijo crecer y seguir trabajando es una gran satisfacción. Es una historia que se me quedó mucho, pero más que una historia, es un motor para seguir buscando ofrecerle esto a la mayoría de los pacientes”, dice orgulloso.

“Yo le digo a mis pacientes ‘déjeme cuidarles su cerebro porque es muy valioso’, y siempre trato de evitar que tengan consecuencias irreversibles en la función cerebral”, agrega.

En neurología hay cada vez más avances y tratamientos

Calleja recuerda que cuando era estudiante, casi llegando al año 2000, veía que a los pacientes con infartos cerebrales no se les podía hacer mucho, solo los dejaban en una cama, les ponían un suero, pero no había un tratamiento específico, simplemente se intentaba que la evolución natural de la enfermedad fuera la menos grave. 

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Ahora, asegura, se tienen medicamentos trombolíticos que se utilizan para romper los coágulos, también se ha visto un gran avance en el cateterismo para destapar las arterias, que antes no estaba disponible a nivel cerebral, solo para el corazón.

Otra gran revolución ha sido la imagen, pues cada vez se puede hacer más rápido y les da mayor información a los especialistas. Por ejemplo, se cuenta con tomografías que permiten ver si un paciente tiene tejido salvable en el cerebro y qué tantos beneficios pueden haber si destapan la arteria afectada.

“Antes era un poco triste ir a los congresos de neurología vascular porque no había muchos avances ni nuevos tratamientos, pero en los últimos años, en cada nuevo congreso hay algo novedoso, lo que favorece que más y más pacientes se vayan a su casa sin discapacidad cuando sufren un Ictus”, cuenta. 

“Todos queremos llegar a una edad avanzada, pero con lucidez”

En sus años de experiencia como neurólogo, Calleja señala que ven mucho a pacientes de entre 60 y 80 años que tienen muchos problemas de memoria, con complicaciones muy cercanas al Alzheimer o la demencia.

En ese sentido, destaca que cada vez tenemos más ancianos en la población, pero necesitamos que estén sanos, con una memoria preservada, porque si no puede ocurrir una epidemia Alzheimer y demencia vascular.

(Foto: Pexels) 

“Todos queremos llegar a una edad avanzada, pero con lucidez ¿cómo lograrlo? Cuidando nuestro cerebro a lo largo de la vida”, puntualiza.

La clave está, según el vicepresidente de AMEVASC, en tener una vida sana. Se tiene que hacer ejercicio, empezar desde la juventud y mantener el hábito hasta la vejez. Una dieta sana también es fundamental, se debe evitar consumir demasiados azúcares y grasas, mantener un peso saludable, controlar el colesterol y enfermedades como la diabetes y la hipertensión. Finalmente, se debe eliminar el cigarro.

En términos de detección temprana del infarto cerebral, Calleja destaca que hay estar atentos a señales que empiezan de manera súbita o repentina, como:

  • Parálisis de la mitad de la cara
  • Parálisis de un brazo o una pierna
  • Dificultades para hablar o comprender el lenguaje

“Hay que acudir al hospital de inmediato al reconocer estos síntomas, porque todos los avances y tratamientos que tenemos solo son efectivos en la etapa más inicial del infarto cerebral, solo así podremos revertir sus efectos y evitar que se tengan secuelas como una discapacidad permanente por el daño al cerebro”, concluye.