Para el doctor Ceballos Reyes, el futuro de la medicina no estaría en regresar al pasado, sino en comprenderlo. Y es que a lo largo de los años, sus investigaciones sobre el cacao han revelado beneficios en la prevención de los problemas del corazón, efectos positivos en la capacidad de personas sedentarias para hacer ejercicio e, incluso, un incremento en la movilidad de las personas adultas mayores.

“Todo eso lo tenían nuestros antepasados, los mixes, zoques, olmecas, mayas y aztecas, tenían al cacao en una ubicación muy particular e incluso para algunos de ellos era moneda de cambio. Mucho de lo que he investigado durante años ya lo referían los mayas y los aztecas; por ejemplo, le daban cacao a los enfermos para que se recuperaran más rápido, a los soldados para que resistieran más durante las batallas”, menciona el médico cirujano y cardiólogo para SuMédico.com.

Los usos del cacao habían sido referidos hasta por Hernán Cortés, quien escribió que los guerreros del ejército contrario comían algo que les daba una fuerza sobresaliente en sus enfrentamientos. Sin embargo, a pesar de estar ahí, los beneficios del cacao no se habían estudiado de manera tan sistemática como Ceballos Reyes lo ha hecho con su equipo.

Beneficios del cacao: "vimos a señoras mayores caminando medio campo de futbol”

El investigador menciona que el chocolate antiguo se hacía con base de agua, no con leche, y que a Moctezuma le llegaban a hacer hasta 50 jarras de chocolate al día. Esto hacía que tuviera mucha fuerza en muchos sentidos.

“Al llegar los españoles, estos vieron que se trataba de una bebida amarga y trataron de suavizarla con leche y azúcar. Esto no destruyó el producto como tal, pero sí provocó que se disminuyeran las propiedades benéficas. Tuvo mucho éxito en Europa porque era estimulante tomarlo y así nos lo regresan después: el chocolate dulce, rico en azúcar y lleno de leche”, relata el especialista.

Ceballos Reyes tiene varias publicaciones sobre el cacao y sus beneficios a la salud. Uno de ellos, publicado en 2019 en el journal The Gerontological Society of America, menciona que el suplemento de la cocoa mejora el estrés oxidativo y los niveles de inflamación mientras mejoran la movilidad y la calidad de vida de las personas mayores. Abunda en los resultados de sus estudios:

“Después del tratamiento, que fue de aproximadamente tres meses, las señoras participantes en la investigación podían recorrer en 6 minutos medio campo de futbol, que es una distancia mayor a la que podían recorrer anteriormente. Seguramente para las personas jóvenes suene poco porque pueden correr el campo entero, pero para una persona que ya no está en su juventud, es un gran logro”, menciona el investigador del Instituto Politécnico Nacional, cuyas líneas de investigación son fisiopatología cardiovascular y flavonoides del cacao como cardioprotectores.

La distancia recorrida no lo era todo. Las participantes podían ejercer una fuerza mayor de agarre. Esto, indica el doctor Ceballos, no es algo que se pueda sentir, pero puede representar el hecho de que una persona de esa edad pueda tomar objetos por su cuenta y alimentarse por sí misma.

“Muchos no pueden hacerlo, entonces tienen que emplear a una persona que les esté dando su alimento. Esa es la ventaja de tener estos abordajes: mejorar la función, la movilidad y la capacidad cognitiva. Fue un estudio muy bonito y representativo de lo que el cacao puede lograr teniendo la dosis adecuada, los tiempos adecuados y la forma ideal de ingerir”, comenta.

En su estudio, explica el investigador, se pudo ver mejor músculo, mejor vaso sanguíneo y mejor metabolismo en los pacientes, aunque estos beneficios no solo se podrían ver en las personas de la tercera edad.

“En los adultos mayores es más obvio el efecto, más fácil de apreciar. Las señoras se sentían tan bien, que querían más. La investigación terminó en que ellas pedían que se les diera más cacao porque se sentían muy bien”, recuerda el experto.

En personas con sobrepeso también se puede ver mejora:

Otra investigación realizada por Ceballos Reyes, publicada en 2020 en el journal Medicinal Food, menciona que los enfoques terapéuticos para reducir las concentraciones séricas de triglicéridos existentes no tienen éxito debido principalmente a que hay una mala adherencia o efectos adversos de las terapias. Por ello, se buscaron otras alternativas terapéuticas de bajo costo y más seguras.

El chocolate negro y el cacao, destaca el artículo, mostraron resultados prometedores al mejorar los perfiles de lípidos.

“Nuestra investigación de prueba de concepto reveló que la combinación de una dieta "fácil de mantener" (reduciendo la ingesta en sólo 250 Kcal/ cada 24 horas) más un plan muy simple de ejercicio dinámico suave (30-60 min de caminata rápida todos los días) y comer dos galletas con subproductos del cacao ricas en flavonoides, reduce los niveles de marcadores de riesgo cardiovascular en estas personas”, escribieron los autores, entre los que se encuentra el investigador del IPN.

Comer bien, hacer ejercicio y comer unos granos de cacao, una opción saludable

Uno de los problemas, resalta, es que al hacer sistemático el estudio, es ver cómo se obtienen y tratan las semillas del cacao.

“Se pueden conseguir en muchos mercados y supermercados, pero hay que tener cuidado con el origen, porque para obtener el chocolate, la semilla es fermentada seca y muchas veces se seca a las orillas de las carreteras, donde están sujetas a contaminación por las gasolinas. No necesariamente comer una semilla como tal es muy bueno si no se conoce el origen”, explica el especialista.

Su sugerencia es volver a lo natural, evitar las comidas “chatarra” llenas de calorías, comer bien y realizar ejercicio. Si se pueden conseguir semillas de cacao naturales y combinarlas con un estilo saludable, el beneficio podría ser para el que las consuma.

En sus palabras, en caso de que el origen sea bueno, con dos semillas al día, que pueden masticarse o molerse en una cantidad de agua, sería más que suficiente, siempre junto con una alimentación adecuada y la realización de actividad física.

“También se puede quitarle la cáscara e ingerirse así. Es como una almendrita”, apunta.