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El doctor que atendió el primer caso de covid en México

El doctor Jorge Salas, director del INER, encabeza la atención de los casos más graves de covid y ya le ha tocado atender dos pandemias.

ADRIÁN AGUIRRENov 25, 2021 
Tiempo de lectura: 9 mins.
foto: jefaturadegobierno.cdmx.gob.mx

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Cuando Jorge Salas Hernández era pequeño, veía cómo algunos de sus familiares que eran médicos atendían a los enfermos. Observaba que los resultados eran muy buenos y el hecho de ver a la gente enferma que llegaba con molestias y se iba recuperada se le hacía algo mágico.

Viniendo de una familia con varios médicos por generaciones y habiendo crecido entre doctores, le llamaba la atención el comportamiento, el orden, la forma de hablar y de vivir de sus parientes. “Tuve mucho aprendizaje de ellos como personas. Eso me marcó mucho desde la infancia”, revela para SuMédico el hoy director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), quien ha tenido que enfrentar los casos más graves de covid y vivir la experiencia médica más intensa de su vida.

Ha pasado por dos pandemias y bajo su dirección, el INER ha sido la gran unidad de terapia intensiva de covid en el país.

“Mi primer paciente sufría por el dolor y yo también porque no encontraba la forma de hacerlo sentir mejor”

Todos hemos padecido una enfermedad respiratoria en algún momento de nuestras vidas y eso hizo que creciera el interés del especialista por dichos padecimientos. Habiendo llevado neumología en su plan de estudios y tras convivir con muchos de sus maestros, que después serían sus jefes, el doctor Salas Hernández ya no tuvo dudas, pues comprendió el amplio espectro del trabajo que tiene el especialista en estas afecciones.

“Cuando estuve en el internado de pregrado, durante mi primera rotación, tenía 22 años. En ese momento me encontraba terminando las materias y comencé una práctica clínica más formal, acompañando a los especialistas y a los médicos residentes. Mi primer paciente fue en cirugía general, una persona operada de abdomen que presentaba dolor y tenía entre 24 y 48 horas de haber sido operado. Él sufría por el dolor y yo también porque no encontraba la forma de mejorarle el dolor”, recuerda el también académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, que inició sus labores profesionales el 10 de abril de 1984.

Tenía que tomar decisiones a ese nivel y por ello, procedió a buscar el apoyo del médico residente para el ajuste del tratamiento.

“Decidir en solitario es algo muy complicado, pues cada persona es diferente. La misma enfermedad puede afectar a la gente de manera distinta y ahí me di cuenta de que esto no era nada sencillo”, confiesa.

Foto: gob.mx/salud/iner

“Cuando llegó la influenza no sabíamos cómo era una emergencia sanitaria

El doctor señala que le ha tocado vivir dos pandemias en el instituto: la de influenza en 2009 y la de coronavirus en la actualidad, y que ambas han sido en el INER y como especialista en neumología.

“La pandemia de AH1N1 fue un evento que muchos médicos no habíamos vivido porque la última había sido 100 años atrás. No sabíamos cómo era una emergencia sanitaria y la situación fue difícil, a pesar de que la enfermedad se conocía un poco más. Sin embargo, tantos enfermos de repente rebasan las capacidades. En ese momento era director de enseñanza y mi director general que fue un líder, nos dio encomiendas a cada uno de nosotros dependiendo del campo de acción que teníamos que trabajar”, resalta el egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A él le tocó hacer toda la parte de capacitación, implementar las conferencias, integrar los cursos para médicos y población general y cerciorarse de que la preparación saliera del INER y llegara al mayor número de médicos posibles.

“Creo que los resultados fueron buenos. Afortunadamente la pandemia fue de pocos meses, pero el AH1N1 llegó para quedarse. Ya no como pandemia, pero sí como una infección respiratoria principalmente de temporada invernal”, detalla.

Desde el 2009, el instituto concentra un gran grupo de pacientes con influenza en formas graves y hace una reconversión hospitalaria parcial porque hay un aumento en el número de casos complicados. Dicho procedimiento se practica año con año y ha servido como base para la atención de covid-19.

“Nos tocó diagnosticar el primer caso de coronavirus en México

“El primer caso fue el 27 de febrero del 2020 y se diagnosticó aquí en el INER. Cuando arribó el coronavirus, teníamos un entrenamiento en cómo reaccionar ante una emergencia sanitaria y de cómo modificar el hospital si el número de casos se incrementaba. Sin embargo, no teníamos idea de la magnitud de lo que se venía. Si bien teníamos cierta confianza de que podíamos responder de manera adecuada ante las necesidades de atención, ha sido una situación extremadamente mayor, de muchos casos, muchos casos graves y complicados, muchos meses”, indica.

El INER, la gran terapia intensiva del país

A diferencia de la influenza, con el coronavirus ha existido una gran cantidad de casos, muchos enfermos de gravedad y la pandemia ha durado más de un año.

“Desde el 27 de febrero de 2020 hasta la fecha, nos hemos dedicado prácticamente a la atención de casos covid en sus formas más graves. Hemos atendido a más de 4 mil 200 pacientes de manera hospitalaria, todos ellos severamente enfermos, con un porcentaje de 70 por ciento de pacientes con intubación, lo cual da una idea de que el INER ha sido la gran terapia intensiva del país”, menciona.

“Nosotros recibimos los casos más severos de covid

“De los miles de pacientes que hemos atendido, el 31% fallecen. Es una mortalidad alta, pero recuerden que nosotros recibimos los casos más graves, los de criterio de terapia intensiva. Casi una tercera parte pierde la vida, pero dos terceras partes se logran recuperar. Algunos salen con más daño y tenemos una clínica de pacientes post-covid, que da seguimiento a los casos atendidos en el hospital”, destaca Salas Hernández.

El director del INER indica que no tienen registro de cuántos mexicanos padecen covid prolongado, pero detalla que ellos hacen el seguimiento de los pacientes que se tienen en el instituto.

Casos post-covid, con secuelas mentales, renales, neurológicas, entre otras

Estos pacientes luego son vistos de manera ambulatoria, explica, y añade que un 25% de ellos se están viendo ya con formas prolongadas de covid y manifestaciones en distintas esferas: mentales, respiratorias, musculoesqueléticas, renales, otorrinolaringológicas y neurológicas.

“Se trata de una enfermedad que afecta todos los órganos, sobre todo cuando ha sido en forma grave y muy grave”, menciona el doctor.

Situación del INER tras la pandemia

Actualmente, ante el menor número de casos, el INER pasa por una reconversión hospitalaria. Todavía hay zonas para la atención de covid, pero otras áreas se han abierto a casos no covid que se quedaron sin una atención durante la pandemia, ya que no podían tener a los dos tipos de pacientes, por la seguridad de los no covid

“Ahora ya abrimos 60 camas en donde empezamos a ver enfermos no covid; también liberamos un espacio para la atención de niños con enfermedades respiratorias y afectados de vía respiratoria alta en la esfera del otorrino. Sin embargo, todavía tenemos un buen número de casos covid. Nos encontramos en esa atención mixta con todos los protocolos, no solo de protección de los pacientes sino de los trabajadores y esa ha sido nuestra tarea”.

Vivencia intensa, muchas emociones, tristezas, satisfacciones y hasta fracasos

Para el experto “ha sido una vivencia muy intensa, de muchas emociones, también de satisfacciones, también de tristezas, yo diría también de fracasos por momentos, pero en términos generales el INER ha respondido a las necesidades de la gente”. 

El doctor Salas Hernández resalta que recién se dio a conocer el presupuesto general del país para el próximo año y que este se encuentra en la etapa de análisis.

"Todavía no se tiene la asignación que obtendrá el Instituto, pero espero que en el caso del INER, por la respuesta que hemos tenido ante la pandemia y el número de casos que acuden con nosotros, tengamos el presupuesto suficiente para poder atender las necesidades de la población", menciona. 

El panorama de las enfermedades respiratorias en México durante los próximos años

En sus palabras, se ve un panorama difícil, puesto que el campo de las enfermedades respiratorias implica las crónicas, agudas, infecciosas y no infecciosas.

“Prácticamente todo lo que respiramos representa un riesgo para la salud. En las enfermedades crónico -degenerativas, muchas de ellas son originalmente pulmonares, pero otras tienen repercusiones en los pulmones. Los tumores, las enfermedades del corazón, del riñón… todas ellas, tarde o temprano, sobre todo en las formas crónicas graves, tienen complicaciones pulmonares. La contaminación siempre es preocupante, pero también las adicciones. Muchos de los padecimientos que tenemos o que seguramente vamos a tener, pueden tener repercusiones en el aparato respiratorio”, concluye.

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