Uno de los malestares que más se reporta ante las bajas temperaturas es el dolor de huesos y articulaciones por frío pero, ¿realmente existe este problema? A continuación, te decimos todo lo que debes saber al respecto.

El dolor de huesos no solo ocurre en las personas mayores, también puede ser común en aquellos más jóvenes.

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Dolor de huesos y articulaciones por frío

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el dolor óseo o de huesos puede ocurrir por una fractura, por pérdida de mineralización o por problemas tan serios como el cáncer.

Pero, ¿el frío puede causar dolor de huesos y articulaciones? Al respecto, la doctora Cristina Macía, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatóloga del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Comunidad de Madrid) responde.

La experta detalla que es común que las personas comenten que en los meses de frío sienten dolor en esta zona, especialmente cuando se padecen enfermedades articulares como artrosis, pues las molestias empeoran.

“Esto nos obliga a ajustarles temporalmente el tratamiento para el dolor” destaca.

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Es importante detallar que cuando alguien dice que le duelen los huesos, en realidad le duelen las articulaciones, especialmente las de tobillos, rodillas, dedos, muñecas y codos.

Fenómeno de Raynaud y modificación del líquido sinovial

Sin embargo, Macía subraya a Infosalus que el frío no produce molestias reumáticas por sí mismo, aunque sí puede contribuir a la aparición de enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas, como el fenómeno de Raynaud.

Se caracteriza por una disminución de la circulación sanguínea en los dedos de las manos y los pies, debido a que los vasos sanguíneos se cierran y no llevan la sangre a la mano.

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El fenómeno de Raynaud provoca dolor, además de un aspecto blanquecino o muy pálido en la piel de los dedos. Si no se recibe atención y progresa mucho, se pueden llegar a producir úlceras.

Por otra parte, la reumatóloga indica que a nivel articular, algunos estudios científicos han visto que con los cambios de presión y de temperatura ambientales se modifica la viscosidad del líquido sinovial, que es el que tenemos en las articulaciones.

Esto activa los receptores del dolor y libera moléculas de inflamación en las articulaciones.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que otros estudios no han confirmado que estos hechos podrían justificar por qué hay personas que en invierno tienen más dolores articulares, sobre todo si ya hay alguna enfermedad reumatológica.

Frío y lluvia empeoran molestias de articulaciones

El frío, la lluvia y el cambio de la presión atmosférica no producen problemas reumáticos, pero sí pueden ser factores para agravar los síntomas de muchas de ellas, pues se tiene una mayor sensación del dolor.

Al respecto, el doctor Jesús Tornero, jefe de sección de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalajara, señala que “las épocas de frío suelen caracterizarse por un tiempo inestable y cambiante”, por lo que cambia muy bruscamente la presión atmosférica y las articulaciones y ligamentos enfermos por reumatismo duelen más, se perciben más rígidos y menos activos. Se empeoran las molestias pero es algo transitorio.

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Los pacientes con daño en las articulaciones tienen receptores de presión alterados en las mismas, por lo que son capaces de detectar los cambios súbitos de presión atmosférica, lo que explicaría por qué la humedad y el cambio de temperatura influyen en las molestias.

Los cambios bruscos de temperatura también pueden causar más dolor en estos pacientes.

“En las zonas geográficas en las que llueve más y el tiempo suele ser más cambiante, los afectados reumáticos están más sintomáticos, pero no se ha demostrado que haya grandes diferencias de incidencia de este tipo de enfermedades por este motivo”, detalla Tornero.

Para aprender más de...7 enfermedades raras más comunes en el mundo

¿Qué son?
Así se les denomina porque tienen poca incidencia en la población, en menos de 5 personas por cada 10,000 habitantes. El 72% de las enfermedades raras son de origen genético y diagnosticadas en la infancia y el resto son causadas por algún tipo de virus o bacteria. En el mundo 300 millones de personas padecen alguna.
Síndrome de Down:
Es una enfermedad genética y congénita en la que el cuerpo produce una copia extra del cromosoma 21. Los signos son: discapacidad mental leve o moderada; distintas partes del cuerpo más pequeñas como las orejas, los pies y manos; talla pequeña y la cara aplanada.
(Foto: ZoRrO0880, Paladar Hendido, CC BY-SA 4.0)
Fisura labiopalatina:
Es uno de los defectos congénitos más frecuentes. Se produce un orificio o hendidura en el labio superior o en el paladar debido a que las estructuras faciales del feto no se cerraron por completo.
Agenesia renal unilateral:
Es una malformación genética de los conductos renales en la que uno o ambos riñones no se desarrollan por completo. La mayoría de los pacientes son asintomáticos si uno de sus riñones funciona normal. Esta enfermedad puede causar hipertensión e insuficiencia renal y una deficiencia de la calidad de vida en general.
Enterocolitis necrotizante:
Se trata de la muerte del tejido intestinal y ocurre con mayor frecuencia en bebés prematuros o enfermos. Los síntomas son dolor abdominal, sangre en las heces, diarrea, temperatura corporal inestable, vómitos y respiración inestable. El 40% de los bebés fallecen a causa de esta enfermedad.
Esclerodermia:
Se da cuando hay una sobreproducción y acumulación de colágeno en los tejidos corporales. Implica un endurecimiento y estiramiento de la piel y los tejidos conjuntivos (los huesos, el cartílago, la grasa, la sangre y el tejido linfático). Los síntomas son problemas digestivos, de circulación, y del corazón, los pulmones o los riñones.
Hidrops fetal no inmunitario:
Es una enfermedad fetal grave en la que existe un exceso de acumulación de líquido fetal. Se presenta durante el periodo de gestación y puede venir acompañado de la disminución de los movimientos fetales y la preeclampsia. Aproximadamente entre el 55% al 98% de los bebés mueren al nacer por esta enfermedad.

¿Es necesario visitar a un especialista?

Tener dolores no solo por el frío, sino de manera constante, es un motivo para visitar al especialista, pues se requiere de un diagnóstico y tratamiento precoz.

El dolor de huesos y articulaciones constante puede ser por artrosis, una degeneración del cartílago por la edad, por el paso del tiempo o por el desgaste de las articulaciones por ciertas actividades.

(Foto: Pixabay) 

Por ello, hay que acudir con el médico no solo si tenemos dolor de huesos y articulaciones por frío, sino otras molestias como inflamación, enrojecimiento, sensación de calor, rigidez por la mañana, dificultad para moverse o molestias graves al estar quieto durante mucho tiempo.

(Con información de Infosalus)

https://www.sumedico.com/trivias/cuanto-sabes-del-cuerpo-humano/343106