¿Qué problemas de visión hay en adolescentes? El ojo humano es como una cámara que recibe, enfoca y captura la luz a través de un lente para crear una imagen de lo que nos rodea. Dentro de una cámara, la imagen se genera en una película o un sensor de imágenes. En el ojo, la imagen se genera en la retina, una capa delgada de tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo.  

Aunque los ojos constan de tejidos vivos que evolucionan hasta el final de la vida, su crecimiento suele detenerse hasta los 20 años de edad. 

Por eso la adolescencia es una etapa de la vida especialmente vulnerable para la salud ocular, ya que pueden darse ciertos factores que ponen en riesgo la visión o agravan problemas ya existentes.

Por qué la adolescencia es una etapa vulnerable para la salud ocular

Las ametropías (astigmatismo, miopía e hipermetropía), así como disfunciones en la acomodación o la binocularidad son las principales alteraciones visuales presentes en la adolescencia

Según médicos del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía (COOOA), la miopía es un problema bastante común que comienza entre los seis y catorce años de edad y que afecta al 9% de niños en edad escolar y al 30% de adolescentes.

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Este problema visual, que se ha incrementado notoriamente, se debe en tanto a componentes genéticos como a factores ambientales, siendo especialmente importante el uso de pantallas digitales, la falta de controles visuales periódicos y la reducción de horas realizando actividades al aire libre.

Estos factores se agudizan especialmente en la adolescencia, al aumentar el tiempo de estudio y las actividades de ocio con dispositivos digitales.

La importancia de revisar la vista en la adolescencia

“Las revisiones visuales con el óptico-optometrista son fundamentales para detectar e identificar problemas refractivos que pueden derivar a medio y largo plazo en problemas más graves” - afirma Blanca Fernández, presidenta del COOOA.

Consejos para cuidar la salud visual de los adolescentes

Regla del 20-20-20

Al estudiar o utilizar dispositivos digitales, es importante aplicar la regla del 20-20-20 para evitar el cansancio visual. Esta técnica consiste en realizar pausas de 20 segundos cada 20 minutos mirando a una distancia de 20 pies o 6 metros, que es lo mismo.

Cómo usar las pantallas

La distancia de visualización es un aspecto importante que debe controlarse; para computadoras de escritorio la distancia entre los ojos y pantalla debe ser de 65-70 cm, para laptops entre 50 y 60; y para tablets y teléfonos inteligentes debe ser de 35 a 45 cm.

Alimentación adecuada

Mantener una alimentación saludable y equilibrada en todas las etapas de la vida también favorece la salud visual, minimizando los riesgos de aparición de ojo seco, fotofobia, cataratas, glaucoma y retinopatías.

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Daños en la visión producidos por tabaco, alcohol o drogas

A largo plazo, el consumo de alcohol puede ocasionar daños en el nervio óptico, con una pérdida de la visión central progresiva e irrecuperable. 

Por su parte, el tabaco puede agudizar las cataratas y la degeneración retiniana macular, además de acelerar el envejecimiento celular y la sequedad ocular.

En cuanto a las drogas, el consumo de cannabis altera el flujo sanguíneo y el calibre vascular de la retina, además de hiperemia conjuntival, ojo seco, midriasis y fotofobia. La cocaína aumenta los casos de isquemia macular, con la consecuente pérdida de la agudeza visual e incluso desprendimientos de retina.

(Con información de Bebé y más, KidsHealth, Centro Oftalmológico de Barcelona)