Si bien es cierto que realizar una adopción conlleva diversos desafíos tanto para los padres como para los hijos, cuando estos entran en la etapa de la adolescencia los cuestionamientos son mayores.

Esto se debe a que, en la construcción del vínculo familiar surgen temores que se agudizan por la edad o por el momento de desarrollo que está viviendo el adolescente.

El cuestionamiento recurrente que psicólogos clínicos han externado es que si en la etapa de la adolescencia resultaba más compleja en los hijos adoptados y la respuesta había sido negativa.

Esto es debido a que la adopción es una decisión que toman los adultos y que si criaron con amor y cuidaron desde un principio el lenguaje con esa niña o niño que ahora es adolescente no se tendrá mayor complicación.

Con respecto a el lenguaje en la adopción los psicólogos y los pediatras especialistas recomiendan evitar las palabras como “elegido” y “especial”, porque tienen carga negativa.

También se debe de evitar por completo la frase de “él, ella o ellos te amaban tanto que querían que tuvieras una vida mejor”, esto es casi imposible de entender para una niña o un niño.

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¿En busca de la propia identidad? Adolescencia de hijos adoptados

Los adolescentes se van separando progresivamente de sus padres para buscar su propia identidad. Esto es completamente normal y parte del proceso, así lo afirman los especialistas.

Es importante que la familia ya sea adoptiva o no de cualquier adolescente, sepa gestionar la independencia y construcción propia que el adolescente está buscando para no romper el vínculo que los une. Respeta sus decisiones y su espacio.

Es necesario precisar que el carácter y la forma de actuar del adolescente adoptado sea muy distinta a la de los padres o más exagerada. Esto también se presenta en los hijos biológicos, que con la comunicación adecuada y acertada se puede manejar la interacción.

¿Distinto funcionamiento cerebral?

Psiquiatras especialistas señalan que la rigidez mental es una característica de la niña o el niño adoptado y esto puede ser más visible en la adolescencia.

Además, tienen necesidad de probar y comprobar si portándose mal les seguirán queriendo por lo que tu como como madre o padre tendrás que ser paciente y un poco mas tolerante.

En los casos más graves en los que ha habido maltrato o un trauma, el comportamiento del menor puede ser aún más complejo.

En la adolescencia se reeditan las dificultades del bebé. Se ve, por ejemplo, en las dificultades de apego, que pueden llevar al adolescente adoptado a saltar continuamente de una amistad a otra.

Esas huellas en el cerebro de situaciones dramáticas suelen aparecer a largo plazo.

Se puede observar un funcionamiento distinto de los hemisferios cerebrales, que condiciona en:

  • Problemas serios de aprendizaje.
  • Problemas en las relaciones sociales.
  • Baja autoestima.

Cuando las conductas se vuelven mucho más graves. Se puede sospechar la presencia de un trastorno del espectro alcohólico fetal, TEAF, que es la primera causa de enfermedad mental evitable y que se produce por el consumo de alcohol por parte de la madre biológica durante el embarazo.

¿Presencia invisible de la familia biológica?

Llega un momento en que los adolescentes se dan cuenta de que su madre biológica los abandonó y piensan que algo malo hay en ellos para justificar ese abandono.

Los hijos adoptados tienen presentes a su familia de origen desde muy pequeños y quieren saber acerca de esta. De hecho, preguntan desde muy temprana edad, por lo que debes hablar con amor y la verdad desde un principio.

Los psiquiatras especialistas recomiendan acompañarlos siempre y estar a su lado en las dudas que tengan, respondiendo a sus preguntas sin idealizar el pasado, integrándolo en su vida desde el aspecto racional y desde el ámbito emocional.

En la adolescencia e incluso antes, pueden intentar ponerse en contacto con su familia biológica. Este no debe de resultar un tema tabú en la familia.

Los adolescentes pueden contactar a través de las redes sociales por ellos mismos y tu como eje de familia ni te enteras. Con esta acción tu hija o hijo adolescente se ponen en riesgo porque la respuesta no puede ser positiva.

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¿Cómo acompañar al hijo adolescente adoptado?

Los padres pueden ser una ayuda muy importante para su hija o hijo en este momento complicado en que se unen adolescencia y adopción. Esta serie de pautas aconseja la psicología:

  • Estar siempre

Que el hijo o la hija sienta que sus padres están a su lado física y emocionalmente. Esto es válido, aunque el adolescente no exprese su dolor.

Ha de saber que los progenitores lo comprenden, aunque no lo verbalice.

  • Involucrarse

Los padres deben transmitirle a su hijo o hija que lo que es importante para él o ella, también lo es para ellos.

  • Incondicionalidad

El menor debe saber que los padres estarán siempre a su lado y que pase lo que pase no lo van a abandonar.

  • Hablar mucho sobre su adopción

La adopción nunca debe ser un tema escondido en la familia. Apuesta por hablar sobre este proceso desde el primer momento en que el niño o la niña llega a su nuevo hogar.

  • Ayuda profesional

En la mayoría de los casos es necesario contar con ayuda profesional para que, tanto los padres como los hijos que han pasado por una adopción, logren encontrarse mejor y elaborar una serie de emociones y pensamientos que nutran su vínculo familiar.

(Con información de Psicoveritas, Instituto Nacional de Psiquiatría y el Instituto Internacional de Psicología)