La adolescencia es una etapa de la vida donde se enfrentan muchos desafíos y por ello, la psicóloga Xóchitl Padilla Márquez, de la Facultad de Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comparte consejos para superarlo y sacar el mejor provecho.

En el foro organizado por SuMédico “Llego la adolescencia ¿Y ahora cómo le hacemos?”, la experta mencionó que es común asociar la adolescencia como una etapa difícil y ello se debe a todos los cambios que ocurren.

Sin embargo, darle esta connotación negativa deja de lado todas las habilidades y ventajas que los chicos y chicas van afianzando en esa etapa de la vida.

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Para Padilla, es importante tener en cuenta que los cambios en la adolescencia no son iguales para todos, pero sí hay algunos que son más significativos o que generan más conflictos en las relaciones familiares. 

Sabes que tus hijos crecieron cuando dejan de decirte de dónde vienen e informarte a dónde van

Adolescencia, etapa de muchos cambios ¿cómo influyen?

La psicóloga, con 12 años de experiencia en el trabajo psicoterapéutico, en el ámbito clínico y de la salud, especializada en niñas, niños, adolescentes y sus familias, señala que la adolescencia es una etapa plasmada de muchos cambios a nivel físico, biológico, emocional y del comportamiento.

A la par de estos cambios que el adolescente está viviendo, en el ambiente en el que vive y se desarrolla también se generan cambios, por lo que están en una retroalimentación constante ante estas modificaciones. 

Los cambios físicos son los más evidentes en los adolescentes, menciona la experta, como el desarrollo de las características sexuales y el crecimiento de vello, por lo que empiezan a tener una gran preocupación por la imagen corporal.

“Se ven muy influenciados en su imagen por el contexto, especialmente por Internet y las redes sociales”, destalla la psicóloga.

Debido a ello, estos cambios en su físico pueden favorecer que no se perciban guapos o guapas, bonitas o lo suficientemente bellas respeto a un ideal que tienen. Esto los lleva a querer parecerse a personajes o figuras famosas que ven especialmente en redes sociales.

Por ello, la adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria, advierte Padilla. 

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De ahí la importancia de fomentar, incluso desde la infancia, una relación positiva con su cuerpo así que la recomendación de la experta es evitar las comparaciones y las críticas, pues se trata de una etapa muy sensible.  

El mundo se ve blanco y negro en la adolescencia

También hay cambios emocionales, que surgen principalmente por los cambios hormonales. Generalmente se manifiestan con alteraciones en el estado de ánimo de los adolescentes, mayor necesidad de que los abracen o les den afecto o en el otro extremo, no quieren que los toquen o rechazan cualquier muestra de afecto.

“Sobre todo se pueden volver hipersensibles a las críticas y comentarios de los que lo rodean, especialmente de sus padres, ya sea que se enojen por cualquier cosa que les dicen o que lloren con facilidad”, apunta la experta.

Es común que en esta etapa a los adolescentes se les perciba como egoístas y que solo piensan en sí mismos, pero lo que ocurre es que están enfocados en los cambios que viven y tratan de lidiar con todo lo que ello implica.

El adolescente ya no quiere estar con su familia; busca la individuación

Otro de los cambios importantes, según Padilla, tiene que ver con las relaciones sociales, donde se vuelve muy evidente que ese niño o niña, que ahora es un adolescente, ya no quiere pasar más tiempo con su familia, sino que se aleja y es el preámbulo a un proceso fundamental: la individuación.

“La individuación es la formación de la personalidad que, si bien ocurre desde que somos bebés, se vuelve más evidente en la adolescencia, pues se marca una distancia física y emocional de los padres y se quiere demostrar que son personas diferentes a ellos”, explica la especialista.

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Esto sirve para reafirmar su identidad, su autoestima, su autoconcepto y su capacidad de tomar decisiones. 

“Con la individuación, los adolescentes encuentran sus propios gustos, creencias, valores y toman responsabilidad sobre lo que deciden hacer”, agrega Padilla.

La psicóloga detalla que su necesidad de alejarse los lleva a mostrar conductas “rebeldes” donde muchas veces, el verdadero problema es cómo reaccionan los adultos ante ello.

Esto porque se entra en una lucha de poder donde los padres quieren que los chicos hagan las cosas como ellos quieren, lo que va en contra de la naturaleza de esta etapa de la vida. 

Para favorecer esta individualidad de los adolescentes en casa, es importante que se haga desde el cariño, sin condicionar, con aceptación y respeto. 

El papel fundamental de las amistades

En esta fase, las amistades se vuelven una prioridad, porque se busca con quién identificarse, quién comparte con ellos sus ideas, valores, gustos y aficiones.

“Las amistades son también una ventana a otros mundos y a formas de relacionarse con otras personas, habilidades que les permitirán convertirse en adultos capaces de desenvolverse en sociedad”, detalla la experta.

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No obstante, también se exponen a conductas de riesgo en su afán por buscar identificarse con otros o con un grupo en específico, como el consumo de alcohol, drogas o experiencias sexuales. 

¿Cómo es la mente de un adolescente?

Influyen muchos factores para que se presenten los cambios en la conducta durante la adolescencia, como el dilema entre ser niño o ser adulto, donde hay una transición con oscilaciones entre comportamientos infantiles y actitudes de mayor edad, explica Padilla.

“Hay una dicotomía donde perciben el mundo en blanco y negro, es decir, que no ven los grises o los matices de las diferentes situaciones que viven, lo ven todo perfecto o todo muy feo”, agrega.

Además, la intensidad o pasión por ciertas cosas o aficiones también es algo común, por lo que cuando les gusta algo, se meten de lleno, se informan tanto como pueden al respecto.

Su capacidad de planear y anticipar es algo que también está en desarrollo en la adolescencia, de hecho, se termina hasta los 21 o 22 años, lo que explica por qué muchas veces tienen dificultad para medir las consecuencias.

Desafíos para los padres ante todos estos cambios

Los cambios en la adolescencia también afectan a las personas con quienes viven y Padilla indica que es común que los padres se confronten con su propia adolescencia al convivir con sus hijos, especialmente si tuvieron situaciones complicadas en esta etapa.

También se forman expectativas sobre los hijos adolescentes, por lo que cuando ellos marcan su espacio para la individuación los padres hacen comparaciones, comentarios o críticas ofensivas sobre su aspecto, sus elecciones o amistades.

“El desafío de los adultos es abandonar esas expectativas y acompañar a sus hijos adolescentes en lo que ellos decidan para su propia vida”, destaca la psicóloga.

Convivir con una visión del mundo diferente es algo que también pone en conflicto a los padres con sus hijos, sobre todo en temas de perspectiva de género o tecnología, donde se tiene la percepción de que los adolescentes van muy rápido. 

“El querer convencerse el uno al otro de la visión del mundo de cada uno es lo que genera problemas, así que más allá de tener que convencer, se trata de entender cómo los chicos y chicas perciben su entorno”, subraya. 

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Por el ritmo acelerado de vida y las múltiples ocupaciones, la calidad de tiempo que los padres pasan con sus hijos es menor, así que otro desafío es estar presentes en escucha, atención y emoción, no solamente estar juntos sin hablar, sino compartir algo poniendo toda la atención.

Además, la experta señala que es fundamental que los padres manejen sus propios estados emocionales, para no ser reactivos, sino asertivos en relación a lo que los adolescentes estén pasando.

5 claves en las que enfocarse con hijos adolescentes en casa

Padilla apunta que es importante que los padres de adolescentes busquen enfocarse en 5 claves:

  1. Acompañar. Estar ahí, confiar en la capacidad de los hijos para tomar decisiones, así como en la propia capacidad para permitirles equivocarse y aprender de sus experiencias.
  2. Escuchar. Requiere de atención, leer entre líneas lo que dicen, estar al pendiente de qué es lo que les gusta para identificar sus intereses o preocupaciones.
  3. Validar. Lo que piensan y lo que sienten, no es hacer lo que ellos quieren, sino aceptar que es permitido que se sientan como lo hacen.
  4. Establecer límites cuando sea necesario. Dejarles ver que entendemos lo que sienten, pero que como padres es nuestra responsabilidad cuidarles, por lo que no siempre van a salir las cosas como ellos quieren.
  5. Ser asertivo, no reactivo. Se debe evitar reaccionar al enojo y la frustración del adolescente, porque al engancharse, lejos de acompañarlos les damos a entender que están mal. 

“Más allá de pensar que la adolescencia es una etapa caótica, hay que entender que es una etapa muy importante para poder crecer, por lo que se necesita acompañamiento”, concluye la experta.