La mayoría de los padres harían todo lo posible para evitar que sus sufran. Sin embargo, el dolor es una emoción común para todos los seres humanos por lo que reprimir el dolor y la frustración en los niños no hará que desaparezcan, al contrario, podría desencadenar diversas patologías mentales.

La psicóloga Elena Sáenz, especialista en Psicoterapia Cognitivo-Conductual por la Universidad Computense de Madrid, explica que el cerebro de los niños está en desarrollo y algunas funciones como el control de impulsos, aun no están establecidas por completo.

Al carecer de herramientas para gestionar sus emociones, es más probable que se desborden ante ciertas situaciones.

¿Cómo ayudar a los niños a tolerar la frustración

Es importante considerar que, los niños se miran y reconocen en el mundo a través de ti como su cuidador principal, por lo tanto, es necesario que muestres una regulación emocional cuando estés con tu hijo.

Los especialistas de Psicología y mente arguyen que a pesar de ser cuidadores o guías puede haber situaciones en las que te puedas desregular, si la mayor parte o al menos el 30 o 40% de estas ocasiones es posible acompañar, sostener o incluso reparar, esto será suficiente para que el niño incorpore estas herramientas.

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4 claves para acompañar el dolor y la frustración de tu hijo

  • Explícale que las emociones son necesarias y lo más importante valida sus emociones

Todas las emociones son naturales y todas ellas tienen una función. Acompáñalo en cada una de ellas, proporciona un modelo de aceptación y sostén desde la calma.

Si como adulto estás desregulado o cansado, permítete primero tu tiempo y tu cuidado y solo cuando estés tranquilo bríndale este acompañamiento.

  • Deja que se frustre

Para adquirir cualquier habilidad se necesita práctica. Si no permites que tu hijo se frustre, no sabrá como afrontar esa emoción cuando se presente

Muchos padres sobreprotegen a sus hijos, hacen todo por ellos y les evitan cualquier desafío con la intención de librarles de un malestar. Sin embargo, es importante permitirles estas oportunidades.

  • Cuéntale que el sufrimiento forma parte de la vida

Y cuéntaselo de modo que pueda entenderlo. Usa ejemplos del reino animal y la naturaleza.

El objetivo no es eliminar ni reprimir la frustración. Tu niño va a sentirla en múltiples ocasiones y necesitará que lo acompañes en su malestar, le ayudes a entender y poner nombre a lo que le ocurre.

  • Actúa como modelo, practícalo con él y ofrécele un canal de salida

Interactúa con el niño de la forma más dinámica posible y explica los conceptos mediante juegos o elementos naturales.

Se pueden recostar en un parque sobre el pasto, boca arriba mirando las nubes, e imaginen que la nube es el dolor, que es el sufrimiento, el malestar. ¿Parece que no se mueve verdad? Parece que nunca se irá.

Lo cierto es que si miramos podemos observar cómo lentamente, poco a poco, la nube sigue su curso natural y se va moviendo hasta que finalmente siempre acaba yéndose.

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Recuérdale esta historia cada vez que sienta dolor y acompáñale recordándole que él o ella siempre es más grande que su nube, más grande que su malestar, que el sol acabará saliendo y que, mientras tanto, tú siempre estarás feliz de permanecer a su lado.