La Organización Mundial de la Salud, OMS, define a un adolescente cuando este se encuentra en un periodo de crecimiento entre los 10 y 19 años de edad.

Esta etapa se produce después de la niñez y antes de la edad adulta en donde psicólogos especialistas, han asegurado que es la etapa en que parece que los padres deben llevar un casco y armadura para sobrevivir a la adolescencia.

En realidad, no es una cuestión de supervivencia, sino de desarrollo, acompañamiento y mucha comprensión de los adolescentes. Tu única tarea tanto como madre y como padre es acompañarlos de una forma más efectiva y respetuosa, viéndolo desde un enfoque positivo.

En la adolescencia los cambios neurológicos que se producen, de conducta y emocionales, favorecen a las y los jóvenes para desarrollar su autoconcepto. Desaprenden cosas que en la infancia quizás les hicieron daño y aprenden otras nuevas, encontrando esta etapa llena de oportunidades, de aprendizajes y de emoción.

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¿Por qué se denomina como alucinante a la etapa de la adolescencia?

  • La poda neural hace referencia al proceso por el que se eliminan conexiones sinápticas entre neuronas. Hasta hace relativamente poco, la literatura científica sostenía que al llegar la adolescencia la arquitectura cerebral estaba completamente definida.
  • En el podado neuronal, el cerebro adolescente poda muchas cosas, sobre todo lo que tiene que ver con la infancia.
  • La adolescencia es un momento para desaprender y todavía en la actualidad es algo que muchos adultos no entienden. Los adolescentes desaprenden lo que era propio de la infancia porque ya no son niños, lo que aprendieron en esa etapa anterior ya no les funciona para esta nueva etapa.

¿Cómo comunicarse con los adolescentes de forma efectiva?

  • Los adolescentes y los adultos hablamos el mismo idioma, pero no nos comunicamos desde el mismo lenguaje. Es decir, los adultos tenemos que bajarnos a su nivel de comunicación.
  • Para los especialistas, es muy importante que, en una conversación con ellos, los adultos hablen lo mismo o, mejor, menos que ellos.
  • Y esto no suele suceder porque el adulto es el que interroga, impone, interrumpe, no para de hacer comparaciones o de dar sermones.
  • Incluso se hace la víctima con declaraciones tipo “con todo lo que hago por ti”.
  • Así no se consigue una comunicación efectiva con los adolescentes y esto es porque su cerebro no está a ese nivel de comunicación.

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¿Cuáles son las frases que no debo decirle a un adolescente?

Recuerda que como madre o padre tú estas aprendiendo igual que tus hijos, por lo tanto, debes observar tanto el momento como el tono adecuado. Tú también fuiste adolescente y no debes de repetir patrones tóxicos, dañinos y mal aprendidos, evita decir frases como:

  • Porque yo lo digo y punto. El ser autoritario lo único que marcará será un distanciamiento abismal.

Las normas a través del control funcionan únicamente a corto plazo y nada más cuando los hijos no han desarrollado la autonomía.

Pero en la adolescencia esto no funciona porque tu hijo, que ya no es un niño, pone sus límites, marca distancia y hasta se va de la casa en la primera oportunidad que se le presenta.

  • Prefiero comprarte yo el alcohol a que te lo compres tú. Si bien es cierto que todo se aprende en casa, las actitudes permisivas tampoco son la solución.

Supervisar poco el comportamiento de tus hijos implica riesgos, esto es debido a que los niños deben de ver a sus padres como un referente. Las madres y padres tienen una responsabilidad sobre ellos, con normas y límites.

No es lo mismo decir a tu hijo “en esta casa está prohibido fumar. Punto” a decir, “mira, no quiero que fumes en casa porque es perjudicial para ti y nosotros te queremos”.

Los adolescentes son receptores de información y de comportamientos, es decir, tu como madre y como padre si eres democrático conseguirás marcar límites. Los cuales son necesarios, pero de una forma democrática, mediante la comunicación y el diálogo.

  • Haz lo que quieras. No seas negligente, con esto lo único que estas demostrando es carecer de límites y afectividad.

Tu como madre o como padre no desconectes la crianza de tus hijos. Siguiendo con el ejemplo, “que haga lo que quiera. Si quiere fumar, que fume”.

Con un adolescente se debe de negociar como por ejemplo, la llegada a casa, el consumo del tabaco, el alcohol y las drogas evidentemente no, así que se debe hablar y saber marcar los límites. Todo esto es mejor que prohibir.

(Con información de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Psiquiatría)