En Reino Unido, un hombre cuya esperanza de vida no era mayor a los 12 meses, ha logrado superar el cáncer gracias a un tratamiento experimental diseñado para combatir esta enfermedad, que podría ser una esperanza para otros pacientes.

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La historia de Robert Glynn

En 2020, Robert Glynn, de Reino Unido, fue diagnosticado con un tipo de cáncer muy agresivo, que además se encontraba en una etapa muy avanzada, pues ya se había extendido a otras zonas de su cuerpo por lo que se le pronosticaron tan solo 12 meses de vida.

Este cáncer, con el que había vivido dos años sin saber, le fue descubierto cuando acudió a la sala de emergencias por un dolor de hombro tan fuerte que no lo dejaba dormir, y después de que le realizaran análisis por una infección urinaria.

Después de investigar más a fondo, el 2020, cuando tenía 49 años de edad, a Glynn se le realizó el diagnóstico de cáncer del conducto biliar intrahepático, un tipo de cáncer bastante agresivo.

Pero eso no fue todo: los médicos, además, se percataron de que este ya estaba en una etapa muy avanzada, pues se había extendido y diseminado a otras zonas de su cuerpo, como glándulas adrenales y el resto del hígado.

El tratamiento que le salvó la vida

Debido a la intensidad y el tamaño de los tumores que se habían formado en su cuerpo, los médicos informaron que resultaba imposible removerlos con cirugía, por lo que no podrían tratarlo, y le pronosticaron solo 12 meses de vida restante.

Sin embargo, le sugirieron que, como última esperanza, quizá podría participar en un protocolo experimental que se estaba realizado en Machester’s The Christie, que consistía en la prueba de una nueva terapia para combatir el cáncer.

Esta terapia experimental consistía en el uso de un medicamento de inmunoterapia nuevo, que además se combinaba con la típica quimioterapia, y que al menos para Glynn tuvo resultados muy positivos, ya que:

  • Redujo los tamaños de sus tumores: el del hígado se redujo de 12 a 2.6 cm, mientras que el de las glándulas adrenales pasó de 7 a 4.1 cm.
  • Esta reducción le permitió poder ser sometido a cirugía para remover sus tumores.

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Una oportunidad que cambió todo

Además, cuando los médicos realizaron su operación, se encontraron con que el tejido donde estaba el cáncer era un tejido muerto, lo que significaba que el tratamiento había sido útil para matar a todas las células cancerígenas.

Posteriormente, tras su operación, cada tres meses, se le realizaron escaneos, en los que se demostraba que, oficialmente, Robert Glynn estaba libre de cáncer, por lo que aquél pronóstico de que le quedaba tan solo un año de vida quedó en el olvido.

“No estaría aquí de no ser por la prueba”, indicó Glynn, quien ahora vive un estilo de vida más sano, orientado a disfrutar de su vida y cuidar su salud lo más posible, ya que, según informa, el trabajo de estar sanos no debe dejarse solo a los médicos.


Respecto a los resultados de este caso, el profesor Juan Valle, encargado de realizar el experimento, indicó que estos resultados positivos en relación al cáncer de Glynn se debieron, en gran parte, a que sus tumores tenían gran cantidad de mutaciones genéticas.

(Con información de: BBC)