En una conferencia realizada en el marco de la reunión de la Comisión Lancet sobre cáncer y sistemas de salud, el doctor Julio Frenk, médico experto en Salud Pública, aseguró que tras la pandemia de covid-19, la enseñanza a los futuros personales de salud (estudiantes de ciencias de la salud) debe modificarse.

Estos cambios pueden ser complicados, pero se trata de algo sumamente necesario, principalmente porque a diferencia de otros sectores sociales o involucrados en el desarrollo humano y profesional, como la tecnología, la educación y la pedagogía no han sufrido grandes cambios.

La educación para el futuro personal de salud debe cambiar

El también exsecretario de salud de México en el sexenio del presidente Vicente Fox y rector de la Universidad de Miami, comentó que la educación, principalmente la de los estudiantes de ciencias de la salud, como médicos y enfermeras, debe cambiar y evolucionar para ofrecer una mayor calidad en la formación.

El experto aseguró que estos cambios serán útiles para tener mejores especialistas en un futuro, con lo que los servicios de salud pueden verse mejorados y con ello la atención para los pacientes, ya que se tendrán especialistas en salud más capacitados y capaces.

De hecho, aseguró que luego de realizar un análisis que fue publicado en The Lancet, el futuro de la educación profesional en salud se vio influenciado en gran parte por la pandemia de covid-19, ya que esta:

  • Creo cambios en la educación universitaria o superior.
  • Pudo destruir o afectar de forma negativa factores o elementos educativos.
  • Aceleró algunos procesos, como la adopción de tecnologías en línea.
  • Demostró la carencia y falta de conocimientos en ciertas áreas, como la de salud emocional, debido a la gran cantidad de burnout o desgaste laboral que se dejó ver tras la pandemia.

Esta educación nueva requiere elementos esenciales

Para el doctor Frenk, lograr que la educación en el sector salud sea efectiva, eficiente y ofrezca resultados positivos a futuro, requiere de realizar cambios muy importantes en diferentes enfoques que están relacionados con la educación.

Los cambios para luego de la pandemia en cuanto a educación en salud se refiere, son 4 principales, que consisten en evoluciones institucionales, pero también de enseñanza, como:

  • Un cambio de enfoque: no se debe enseñar solo durante un momento de la vida, sino que debe ser una educación de por vida (la educación debe estar siempre disponible, incluso para después de haberse titulado).
  • Las competencias, utilizadas como medidas para evaluar o elementos a enseñar, deben ser modificados y actualizados de acuerdo a las necesidades actuales. 
  • La educación de los futuros profesionales de la salud debe ser inter y transprofesional: es decir, es necesario que diferentes áreas del sector salud se comuniquen, incluso con profesionales que no pertenecen a ciencias de la salud (como abogados, contadores, administradores).
  • Es muy importante que la enseñanza se apoye de los avances tecnológicos. Resulta fundamental aprovechar las tecnologías disponibles, ya que forman un factor de ayuda relevante para enseñar.

Otra cosa muy importante, y al que se le debe dar principal énfasis durante esta nueva educación, es la necesidad de que los estudiantes aprendan no solo a promover o restaurar vidas saludables, sino también a cuidar su propia salud para evitar situaciones como el burnout.

Y los cambios deben incluir a las instituciones

Para que la educación tenga un cambio eficiente, es necesario que todos los elementos involucrados en la enseñanza (como profesores o instituciones), tengan un proceso de evolución y de reconstrucción, dejando en el pasado modelos o ideas que podrían no ser útiles.

Por un lado, la nueva enseñanza debe presentar cambios en sus métodos y enfoques, y para ser lo suficientemente beneficiosa para los estudiantes de ciencias de la salud (o de otras áreas), esta debe ser:

  • Activa, donde el alumno tenga relación con el material, lo conozca y tenga acceso a él.
  • Interactiva, donde exista comunicación e interacción de los alumnos con el instructor.
  • Personalizada, donde se reciban comentarios y revisiones en relación a la adquisición de aprendizajes y competencias de cada alumno; es decir, que el profesor realice “feedbacks” respecto a la velocidad y necesidad de aprendizaje de cada alumno.
  • Integradora, donde se haga una unión entre la tecnología, el salón de clases y el campo de práctica, sea el real (en un ámbito laboral) o uno simulado.

Sin embargo, el cambio no debe realizarse solo en el aula o por parte de los profesionales de enseñanza, sino que además las instituciones también tienen que cambiar, pues esto permitirá la apertura de mayores oportunidades y mejoras pedagógicas:

  • Es fundamental que las instituciones no enfoquen sus esfuerzos solo en la investigación y que no menosprecien la labor de educar, que requiere de igual atención.
  • Debe procurarse mayor financiamiento, ya que en la actualidad solo el 1% de los gastos de servicios de salud se enfocan en la educación de profesionales de la salud, lo que evita que se tenga acceso a calidad en la educación.
  • Pueden inventarse microcredenciales, es decir, una especie de certificaciones constantes que certifiquen la adquisición de ciertas competencias académicas, que permitan a las personas comprobar lo que han aprendido, y no queden limitados a la obtención de un título final.
  • Las instituciones académicas deben comprender que la enseñanza y formación de personal de salud debe ser global, donde diferentes países estarán involucrados.