¿Alguna vez has sentido como toques eléctricos a lo largo de la pierna? ¿O piquetes y hasta dolor? Vale la pena consultar al médico pues Valentina, después de mucho dar vueltas por médicos generales y tres angiólogos (creía que era un problema de circulación sanguínea y acudió a dos privados y uno público), la turnaron con un ortopedista.

Esta historia tiene lugar mayormente en instituciones públicas de salud (cuyo nombre reservaremos pues puede ocurrir en cualquiera de ellas).

Para variar, el ortopedista le dijo que no tenía nada. Le mandó diclofenaco (que no se tomó porque el médico ni siquiera le preguntó si tenía gastritis) y otra cosa que se llama Sulindaco. Con todas las precauciones del mundo se tomó este último, pero no sirvió. 

(Foto: Pixabay) 

En ese momento la molestia de la pierna ya era muy fuerte sobre todo cuando se oprimía la parte posterior, es decir, cuando estaba sentada (tenía que poner un banquito para levantar la pierna), cuando manejaba y cuando hacía bicicleta fija. También cuando estaba parada.

Recurrió a un amigo ortopedista quien le prescribió algunos desinflamatorios, relajantes musculares y un anticonvulsivo que sirve para el dolor neuropático.

El tratamiento sirvió pero no del todo. Entonces el médico le ordenó hacer una electromiografía.

¿Qué es una electromiografía?

La electromiografía y estudios de conducción de los nervios miden la actividad eléctrica de los músculos y nervios.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los nervios mandan señales eléctricas para hacer que los músculos reaccionen de diversas formas. Cuando reaccionan mandan esas señales que entonces pueden ser medidas. 

Un estudio de conducción de los nervios mide qué tan rápido y bien viajan las señales eléctricas. La electromiografía y el estudio de conducción de los nervios pueden ayudar a descubrir si se tiene un desorden en los músculos, los nervios o en ambos.

¿Para qué se usan estos estudios?

Como se mencionó, la electromiografía y el estudio de conducción de los nervios ayudan a diagnosticar una variedad de problemas en los músculos y los nervios.

Si los músculos están respondiendo correctamente a las señales nerviosas, y la conducción de los nervios ayuda a diagnosticar daño al nervio o alguna enfermedad relacionada. 

(Foto: Pexels) 

Y ¿qué creen? Ese estudio (que, por cierto le salió muuuuy caro) reportó tres hallazgos:

  • Radiculopatía en cervical 7 derecho y cervical 6 izquierdo
  • Radiculopatía en la región lumbo 5 sacra 1

En términos llanos, la radiculopatía significa que las vértebras le están pellizcando el nervio.

De acuerdo con la Clínica Mayo de Estados Unidos, la radiculopatía se refiere a:

  • Los síntomas que se desarrollan cuando un nervio está comprimido. Lo más frecuente es que esa compresión se relacione a una hernia discal o a espondilosis, que son cambios degenerativos de la espina dorsal. Esos cambios pueden ocurrir por algún golpe o sin él.
  • Cualquier raíz nerviosa puede verse afectada, las cervicales bajas (el cuello) y la parte baja de la zona lumbar son las más comunes.
  • Debido a que las fibras de un nervio espinal proporcionan la sensibilidad y fuerza de una zona específica del cuerpo, brazo o pierna, el nervio comprometido causará síntomas en la zona afectada por el nervio.
  • Los nervios en el cuello proporcionan sensibilidad y fuerza en los brazos, mientras que los nervios en la espalda baja ofrecen sensibilidad y fuerza en las piernas.

Síntomas de la radiculopatía

La misma Mayo Clinic informa cuáles son los síntomas:

  • Dolor. Para las radiculopatías cervicales el dolor frecuentemente irradia desde el cuello y hacia el brazo, y a veces al hombro y el omóplato. En el caso de la lumbar y la lumbosacra, el dolor irradia de la espalda baja hacia el glúteo y la pierna.
  • Adormecimiento, hormigueo o sensación de toques eléctricos. Estos cambios sensoriales pueden estar presentes en el brazo, mano, pierna o pie
  • Debilidad. En la radiculopatía cervical se presenta debilidad en el brazo o mano y se puede presentar que las personas tiren artículos, como una taza, y tenga dificultad para levantar cosas. En la radiculopatía lumbar, se puede presentar debilidad en la pierna o pie, dificultad para caminar.
  • También pueden presentarse cambios en la vejiga o intestino. Es un fenómeno menos común pero sí se pueden presentar incontinencia urinaria o perder control de la función del intestino.

En palabras de Mayo Clinic, el tratamiento más recomendado para un nervio pellizcado es el reposo de la zona afectada. La doctora de rehabilitación le pidió a Valentina que no hiciera ejercicio, ni siquiera caminar, pues puede que agrave la compresión.

La fisioterapia también podría ayudar pues consiste en ejercicios para fortalecer y estirar los músculos de la zona afectada con el fin de aliviar la presión sobre el nervio. Es posible que el fisioterapeuta también recomiende hacer ciertas modificaciones en las actividades que afectan al nervio.

A Valentina le han incrementado la dosis del medicamento para el dolor neuropático (el pellizco de los nervios) pero el dolor no cesa del todo.

Para aprender más de...5 tips para evitar los hongos en los pies

Los hongos en los pies.
Los hongos en los pies y en las uñas, llamados pie de atleta u onicomicosis respectivamente, son las quejas más frecuentes con los podólogos, y la forma más fácil de evitar las molestas complicaciones que causan es prevenirlos, por lo que a continuación te ofrecemos algunos consejos.
El calzado es importante.
Para evitar hongos, lo más importante es elegir zapatos que permiten una correcta ventilación y respiración del pie, por lo que el calzado más recomendado es aquél que sea abierto.
No olvides los calcetines.
Usar calcetines permite que el pie no entre en contacto directo con el material del zapato, además contribuye a secar la piel del pie, absorbiendo el sudor. Es necesario que cambies de forma continua tus calcetines si estos se ponen muy húmedos.
Mantén una buena higiene.
Debes mantener piel y uñas bien limpias, pero también secas, al igual que tus pies, que deben ser lavados todos los días (principalmente entre tus dedos).
Usa desodorantes o talcos.
Si eres una persona a la que le sudan mucho los pies o si tienes un historial de pie de atleta, es necesario que utilices talcos o desodorantes que puedan contrarrestar la humedad y la creación de bacterias.
Cuida los objetos personales.
Es importante que no compartas objetos de pedicura, ni zapatos o toallas sin que estos estén previamente lavados o esterilizados, ya que los hongos pueden contagiarse con mucha facilidad y trasladarse de una persona a otra.