El asma es una enfermedad que afecta a los pulmones, causando dificultad para respirar, tos y opresión en el pecho; pero según un nuevo estudio, tener estos síntomas de asma de forma frecuente, podría causar más que molestias, ya que aumentaría los riesgos de problemas como infartos.

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¿Qué es el asma persistente y qué consecuencias tiene? 

El asma es un padecimiento que, dependiendo de la frecuencia con que se presentan sus síntomas, así como cuántas veces se utilizan los medicamentos para controlarlos y resolverlos, se puede clasificar en categorías como:

  • Intermitente.
  • Persistente (leve, moderada, grave).

Se considera que el asma es persistente cuando una persona tiene síntomas de asma (como dificultad para respirar, silbidos al respirar, tos, opresión en el pecho) más de dos días a la semana, y además llega a interferir con las actividades diarias, requiriendo del uso de medicamentos como inhaladores para aliviar el problema.

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El asma persistente puede aumentar riesgos cardiovasculares

Una reciente investigación, publicada en la Revista de la Asociación Americana del Corazón, encontró que los adultos que padecen de asma persistente, pueden tener más riesgo de padecer problemas cardiacos, como infartos o accidentes cerebrovasculares.

Según indican los autores del estudio, este aumento de riesgo en asmáticos se debe a que existe mayor acumulación de placa en las arterias carótidas, así como niveles superiores de inflamación, en comparación a quienes no padecen la enfermedad.

La investigación contó con la participación de 5029 personas, cuya edad media era de 61 años, a quienes se les realizó un ultrasonido para detectar placas carotídeas, así como examinación para determinar qué tipo de asma padecían:

  • Asma persistente, definida por los autores como un asma que requería del uso de medicamentos para control.
  • Asma intermitente, que fue definida como asma sin el uso de medicamentos de control.

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El asma y los problemas carotídeos podrían acompañarse

Luego de realizar el ultrasonido, se encontró una mayor acumulación de placa en las arterias carótidas de los pacientes que tenían asma de tipo persistente (en un 67%), mientras que solo el 49.5% de los pacientes con asma intermitente padecían este problema.

Esta acumulación de placa está asociada, indican expertos, a un mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares asociados a problemas de aterosclerosis, y su presencia actúa como un fuerte predictor para prevenir estas complicaciones.

Además, los autores de la investigación indican que estos resultados podrían deberse a que el asma y la enfermedad ateroesclerótica comparten un componente base relacionado a la inflamación que ocurre en ambos procesos.

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¿Qué es la placa que se forma?

Las arterias carótidas son las principales responsables de llevar la sangre al cerebro, y están ubicadas a cada lado del cuello, y en algunos casos pueden sufrir de una condición conocida como arteriopatía carotídea.

Esta complicación, que fue la demostrada en el estudio, ocurre cuando una placa formada de material graso se acumula en las arterias, resultando en un estrechamiento o bloqueo de las mismas, que a su vez puede detonar en la formación de un coágulo sanguíneo.

Medline Plus informa que cuando las placas se forman, también pueden dar lugar a lo que se conoce como aterosclerosis, es decir, un endurecimiento de las arterias, que según el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre puede causar complicaciones como:

  • Ataques al corazón.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Demencia vascular. 

(Con información de: Journal of the American Heart Association, Medline Plus, National Heart, Lung and Blood Institute.)