Si tienes un dolor en las costillas (específicamente entre ellas), que empeora al estornudar o toser, quizás tengas una distensión muscular intercostal: una condición en que los músculos intercostales se han lastimado, y que afortunadamente tiene tratamiento.

(foto: freepik)

¿Qué son los músculos intercostales y por qué duelen?

En nuestro pecho, encontramos una estructura llamada tórax, cuya función es proteger los órganos como pulmones y corazón. Esta estructura está formada principalmente por unos huesos llamados costillas, y entre los que encontramos unos músculos llamados músculos intercostales.

La función de estos músculos (que se dividen en externos e internos), es contribuir a la respiración, ya que permiten que el tórax pueda moverse, ya sea que se expanda para permitir que entre aire a los pulmones, o que se contraiga cuando es hora de sacar el aire.

Cuando ocurre un dolor en esta zona, usualmente puede deberse a un problema conocido como distensión o desgarro muscular intercostal, que es básicamente un desgarro, esguince o rotura de las fibras de los músculos localizados entre las costillas.

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La distensión o desgarro muscular intercostal: una condición muy dolorosa

La distensión muscular intercostal, que se presenta como un dolor en el área de las costillas y que incluso puede causar dificultar la realización de actividades diarias, se produce principalmente cuando ocurre un desgarro de las fibras musculares (parcial o total).

Esta alteración de salud puede ser excesivamente dolorosa, que es percibida por quienes la padecen como dolores punzantes en el área del tórax, puede ser causada por problemas como:

  • Sobreesfuerzo de los músculos, como por ejemplo al girar excesivamente, estirar mucho uno o dos brazos hacia arriba, o cargar objetos pesados sobre la cabeza.
  • Un golpe o caída.
  • Una mala postura.
  • Alteraciones en neurotransmisores que causan contracción del músculo.
  • Tos o estornudos fuertes por enfermedad.
  • Estrés.
  • Sedentarismo (por debilitamiento de los músculos).

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Los síntomas de un desgarro muscular intercostal

La principal característica de un desgarro muscular intercostal, y el signo más identificable, es la presencia de un dolor agudo, que se siente como una punzada fuerte justo en el sitio donde ha ocurrido el desgarro, y que incluso puede llegar a impedir la realización de actividades cotidianas.

Otros de los síntomas que ocurren con la distensión muscular intercostal, suelen ser:

  • Presencia de inflamación.
  • Aparición de un moretón (hematoma).
  • Rigidez y falta de movimiento del lado afectado, que incluso impide o dificulta que se levante el brazo.
  • Problemas para respirar debido al dolor que se experimenta al hacerlo.
  • Dolor que empeora al estornudar, toser o inclinarse.
  • Sensibilidad en el pecho.
  • Dolor que se extiende al hombro, espalda, o brazo.


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¿Qué hacer para tratar el esguince?

Aunque esta condición puede ser muy dolorosa, los expertos indican que un desgarro intercostal sí tiene cura, aunque el tratamiento y el tiempo que se tarde en sanar dependerá mucho de la gravedad del daño en los músculos intercostales.

Usualmente, se recetará al paciente el uso de medicamentos para el dolor (analgésicos), una terapia con frío y/o calor, y terapia física.

Eso sí, es muy importante que en caso de padecer este tipo de dolor, se acuda con el médico, ya que será necesario descartar que el dolor sea ocasionado por otros problemas de salud más severos, como neumonía, fracturas o fisuras de las costillas.

(Con información de: Clínica Integrativa, Mejor con Salud, Fisiocrem.)