El linfoma de células de manto no tiene cura y debido a que se confunde con muchas otras enfermedades, no se tiene un registro específico de la enfermedad.

La población más afectada por linfoma de células de manto son las personas de 60 a 70 años y en la mayoría de los casos, las células de este subtipo de Linfoma No Hodgkin tienen una mutación adquirida que provoca el comportamiento de la enfermedad.

¿Cómo se puede detectar un padecimiento que se estima con una prevalencia de 5 pacientes por cada 100 mil habitantes en México? Esto es lo que dicen los especialistas.

Linfoma de células de manto: un tipo de cáncer incurable y poco comprendido que se puede confundir con otras enfermedades

La doctora y especialista en medicina interna y hematología, Elia Apodaca, destaca que se registran alrededor de 350 casos al año de linfoma de células de manto en México de acuerdo con Globocan, es más frecuente en hombres que en mujeres y los sitios más comunes son 4:

  1. Ganglios linfáticos
  2. Sangre periférica
  3. Médula ósea
  4. Baso

¿Cuáles son los síntomas del linfoma de células de manto?

La Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia destaca que los pacientes con linfoma de células de manto pueden ser asintomáticos al momento del diagnóstico, pero las señales reportadas son:

  • inapetencia
  • pérdida de peso
  • fiebre
  • sudoración nocturna
  • náuseas o vómitos
  • malas digestiones
  • dolor abdominal o hinchazón
  • sensación de “saciedad”
  • molestias de garganta

La doctora Apodaca menciona que por lo general, el diagnóstico de linfoma de células de manto se lleva a cabo después de que se extrae una porción del ganglio (una biopsia). También se pueden conseguir biopsias de otras regiones del cuerpo.

Una vez conseguida esta muestra, el tejido se manda al patólogo, quien es el que determina el tipo de cáncer y el grado de avance.

“Existen diversas formas de tratamiento para el linfoma de células de manto, dependiendo de ciertos factores como la edad del paciente, su estado general, los niveles de linfocitos y de deshidrogenasa láctica, que es una proteína que ayuda a producir energía para el correcto funcionamiento de las células”, explica la especialista.

De acuerdo con la experta, entre las opciones de tratamiento para linfoma de células de manto están las terapias que inhiben la vía de señalización de la tirosina cinasa de Bruton (BTK), que bloquean el proceso de crecimiento y multiplicación de las células del cáncer y provocan su muerte anticipada, en lo que se conoce como apoptosis.

“Se trata de una enfermedad que ocupa el cuarto lugar de los linfomas no Hodgkin y para su diagnóstico se necesita un patólogo con especialidad en hematología. No es curativa y tiene múltiples recaídas, por lo que necesitamos nuevas opciones de tratamiento”, concluyó la experta.