Algunas personas afectadas por el covig-19 largo se quejan de una “niebla mental” que les impide pensar con claridad e incluso realizar sus actividades cotidianas. Hasta el momento no se sabe totalmente lo que les pasa, pero investigadores del Karolinska Institutet, en Suecia, acaban de encontrar una posible respuesta.

El estudio sobre los daños que ocasiona el covid-19 en el cerebro es complicado porque no se pueden usar cerebros de personas vivas, pero los especialistas lo resolvieron de una manera creativa: crearon organoides que crecen a partir de células madre.

Se trata de órganos en miniatura que simulan partes del cuerpo humano y pueden ser utilizados para investigar fenómenos como la niebla mental post covid-19. Esto fue lo que encontraron.

¿Cuál es la nueva teoría sobre la niebla mental post covid-19?

Los investigadores infectaron los organoides con SARS-CoV-2 y vieron que una gran cantidad de conexiones entre las células cerebrales, conocidas como sinapsis, resultaron eliminadas.

La eliminación de una cierta cantidad de sinapsis es normal debido a que es parte normal de la función cerebral deshacerse de lo que ya no se ocupa para dar paso a nuevas conexiones, lo que permite mayor eficiencia en el funcionamiento, pero en el caso del coronavirus se pudo ver que “se eliminó una cantidad excesiva”

 “La eliminación exagerada de sinapsis que pudimos observar en los modelos infectados con niebla mental porel coronavirus podría explicar por qué algunos individuos presentan síntomas cognitivos como parte de un covid largo”, indican los expertos del Instituto Karolinska.

Se encontró que el patrón de genes que se activan y desactivan por la microglía, que es una célula del tejido nervioso, en los organoides infectados imitaba las modificaciones observadas en los trastornos neurodegenerativos.

“Nuestros hallazgos revelan que los organoides cerebrales infectados con SARS-CoV-2 y niebla mental muestran la interrupción en la integridad del circuito a través de la eliminación de sinapsis mediada por microglía. Identifica también un posible nuevo mecanismo que contribuye a los deterioros cognitivos en personas que se recuperan de la infección”, concluyen los especialistas en su artículo original.

(Con información de The Conversation)