Las personas con deficiencia auditiva experimentan de forma diferente la nueva normalidad provocada por la pandemia del covid-19. El uso de cubrebocas, recomendado para prevenir la enfermedad, limita las herramientas de comunicación de individuos con algún tipo de problema auditivo

La utilización de cubrebocas implica ciertas dificultades a la hora de hablar; el volumen de la voz disminuye, la pronunciación se deforma y muchas veces es necesario hablar más fuerte o pedir que se repita lo expresado. 

Esta situación se intensifica para las personas con disminución auditiva, quienes de por sí presentan problemas para escuchar. Además algunas herramientas que utilizan para comunicarse, como leer los labios del interlocutor, se imposibilitan.

(Foto: Unsplash)

Personas con deficiencia auditiva afectadas por el uso de cubrebocas

Antonio Soda, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que la utilización de cubrebocas deforma la voz, disminuye los decibeles, impide que las personas puedan leer los labios y observar las expresiones faciales, situaciones fundamentales de las personas con disminución auditiva para procurar la comprensión del lenguaje

Lo anterior presenta una desventaja en la realización de actividades cotidianas dentro de las esfera laboral, escolar y en la formación de relaciones interpersonales. 

De tal forma que las personas con problemas auditivos deben pedir al interlocutor que alce la voz o hable con lentitud y en ese sentido, el resto de la población debe tener paciencia y asistir en lo que se requiera para simplificar la comunicación.

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¿Qué es la deficiencia auditiva?

La disminución o deficiencia auditiva se denomina hipoacusia en medicina y hay diferentes grados. 

  • Con audición normal, una persona percibe de 0 a 20 decibeles
  • Con hipoacusia leve se perciben de 20 a 40 decibeles
  • Con hipoacusia media, se escuchan de 40 a 60 decibeles
  • Con hipoacusia severa, se perciben de 60 a 80 decibeles
  • Con hipoacusia profunda, se escuchan más de 80 decibeles

Las causas de este padecimiento pueden ser por factores genéticos o ambientales. En el primer caso, se encuentran los niños que nacen con mala audición y quienes serán sordomudos porque nunca van a adquirir el uso del lenguaje; en el segundo caso están las personas que nacieron con buena audición y la perdieron por alguna enfermedad pero si adquirieron el lenguaje y pueden hablar.

El tratamiento de la hipoacusia depende de qué parte del oído esté afectado. Los tratamientos pueden ir desde cirugías que corrijan los lugares afectados, el uso de audífonos o auxiliares auditivos o implante cocleares En el caso de la hipoacusia profunda, ningún tratamiento servirá. 

Para el experto de la UNAM, la solución es el uso de cubrebocas con una ventana transparente que permita ver la boca, mismos que ya se utilizan en comunidades sordas de España.

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Con información de: Comunicación social UNAM