Aunque se define como una enfermedad rara, muchas personas se sentirán identificadas al saber de qué se trata. El síndrome de Prader-Willi es una afección genética que provoca una variedad de problemas físicos, mentales y conductuales, de acuerdo con la Clínica Mayo.  

Sin embargo, el rasgo más característico de la enfermedad es que, quienes lo padecen, no pueden parar de comer porque son incapaces de sentirse satisfechas, una condición llamada hiperfagia. De tal forma que los pacientes se la pasan comiendo y, en consecuencia, sufren un aumento de peso considerable.

Es por lo que la mayoría de las complicaciones de la enfermedad tienen que ver con la obesidad. Te platicamos todo lo que debes saber acerca de este raro trastorno con el que muchos se identifican.

Síndrome de Prader-Willi: cuando te obsesionas por comer 

El síndrome de Prader-Willi se presenta en uno de cada 20 mil nacimientos. Es causado por un defecto en el funcionamiento de ciertos genes localizados en el cromosoma 15. La mayoría de los casos no son hereditarios, sino que surgen al azar, según el Centro de Información de Enfermedades Raras y Genéticas (GARD).

(Foto: Freepik)

Esta enfermedad afecta muchas partes del cuerpo. En el nacimiento, las personas tienen una disminución del tono muscular y un llanto débil. En la infancia hay dificultad para alimentarse y desnutrición.

Sin embargo, conforme pasan los años, se revierten los problemas de alimentación y se desarrolla una obsesión por comer todo el tiempo, lo que provoca un rápido aumento del peso y obesidad.

Los pacientes también presentan signos y síntomas permanentes como:

  • Estatura baja
  • Hipogonadismo
  • Retraso en el desarrollo cognitivo
  • Problemas de comportamiento como berrinches, testarudez y tendencias obsesivo-compulsivas
  • Órganos sexuales subdesarrollados (pequeños)
  • Problemas del habla
  • Trastornos del sueño

La enfermedad que causa obsesión de comer

El signo clásico del síndrome de Prader-Willi es que son personas muy antojadizas, llegando a un límite con la obsesión por comer. Las personas nunca pueden saciar su apetito y por eso comen con tanta frecuencia y porciones grandes de comida, indica la Clínica Mayo.

Inclusive, los pacientes pueden presentar conductas inusuales sobre esto, como acaparar alimentos de forma compulsiva, ingerir comida congelada, desperdicios o cosas que no son alimentos.

Por eso, los niños que padecen esta enfermedad deben llevar una dieta con bajas calorías, ya que se les dificulta hacer un gasto de energía normal. Es por eso que se recomienda a los padres enseñar a los hijos a gestionar la comida, aunque esto es difícil, ya que es una enfermedad poco diagnosticada.

Cuando los pacientes son adultos y no hubo una gestión en la niñez, por lo general los padres o cuidadores deben cerrar los refrigeradores, la cocina y lugares donde se pueda encontrar comida. En esta etapa es cuando más se puede dar el trastorno obsesivo-compulsivo por comer e incluso puede haber agresividad. 

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Es una enfermedad sin cura

La enfermedad se debe tratar bajo un enfoque multidisciplinario que contenga médicos de especialidades como la endocrinología, la nutrición, la psiquiatría y la fisioterapia.  Sin embargo, debido a que es una enfermedad genética, actualmente no tiene cura, explica la Clínica Mayo.

No obstante, en la actualidad se trata a los pacientes menores de dos años con hormona del crecimiento para revertir algunos de los signos que dificultan el desarrollo motor y físico en los pacientes, indica Infosalus.

Las complicaciones de la enfermedad son varias:

  • Diabetes tipo 2
  • Hipertensión
  • Apnea del sueño
  • Cálculos biliares y enfermedad hepática
  • Esterilidad
  • Osteoporosis

Los pacientes con esta enfermedad tienen un mayor riesgo de que al atracarse de comida, sufran asfixia o rotura estomacal. 

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(Con información de Clínica Mayo, GARD, Infosalus)