El Papanicolau es una prueba que ya es parte de la normalidad de las mujeres generalmente a partir de los 21 años de edad. Se toman células del cuello cérvico uterino.

Las muestras que se obtienen de esa prueba son analizadas en el laboratorio para detectar oportunamente el cáncer en esa parte del sistema reproductor femenino, según lo explica la Biblioteca de Medicina de Estados Unidos.

Tanto The New York Times como Mayo Clinic en sus respectivas páginas de internet han publicado ya sea materiales periodísticos o respuestas a preguntas del público que se ha interesado en el tema.

En esos textos se refleja que no sólo las personas que acuden a alguna clínica en búsqueda del Papanicolau ni algunos médicos ni enfermeras cuentan con la información más actualizada -aunque ya data de hace más de 10 años- de las guías.

Los protocolos para la aplicación de la prueba de Papanicolau fueron emitidos por la Unidad de Fuerza de Tarea de Servicios Preventivos de Estados Unidos, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer.

(Foto Pexels)

Falta información a las mujeres

Y lo mismo ha pasado en México. Pocas mujeres nos hemos enterado que desde hace más de 10 años, el equipo de Fuerza de Tarea de los Servicios Preventivos de Estados Unidos recomendó que las mujeres mayores de 65 años podían dejar de aplicarse el Papanicolau.

Ello, siempre y cuando en sus últimos análisis consecutivos no hayan presentado algún resultado positivo o tengan su sistema inmunológico comprometido.

La guía de las instituciones sanitarias de EU explica que las mujeres con un “riesgo promedio” pueden dejar de realizarse la prueba después de los 65 años de edad, si en los últimos 10 tuvieron tres resultados negativos consecutivos a la prueba de Papanicolau y dos resultados negativos al examen del virus del papiloma humano.

Las pruebas más recientes deben haberse hecho los últimos 5 años. También las mujeres que han sido sometidas a histerectomías (extirpación del útero) y que no hayan tenido lesiones cancerígenas previas.

Algunas mujeres mayores de 65 años deben seguir con el Papanicolau

Sin embargo, The New York Times cita a la ginecóloga oncóloga Sarah Feldman, que trabaja en el Hospital Brighman y de Mujeres en Boston, explicando que dejar de hacerse el Papanicolau no es para todas las mujeres.

Es el caso de las que tienen un riesgo alto por historia familiar de este tipo de lesiones o porque tienen sus sistemas inmunológicos comprometidos.  

Ellas deben continuar realizando los exámenes hasta 25 años después de haber tenido un resultado positivo, lo mismo que aquellas que antes de nacer hayan sido expuestas a la droga diethylstilbestrol, que se aplicaba para evitar problemas en el parto, dijo la doctora Feldman.  

Tampoco son elegibles las mujeres que no se hayan hecho el examen de manera sistemática y que no estén seguras de cuantas se han hecho y cuando.

Algunas mujeres no quieren dejar de hacerse la prueba

Los investigadores han encontrado que algunas adultas mayores se han mostrado renuentes a dejar de hacerse el Papanicolau, sin importar lo que digan las guías de las autoridades sanitarias.  

La doctora Mara Schonberg, internista en el Centro Médico de Boston, ha trabajado durante años para reducir los mamogramas a las personas de más de 75 años pues no hay suficiente evidencia de su beneficio a esa edad.

En la sección de preguntas y respuestas de la página de la Clínica Mayo, la doctora Beatriz Stamps, ginecología de Mayo Clinic en Phoenix, explica que la necesidad de hacerse el Papanicolau depende de la edad de las mujeres, factores de riesgo y reitera la importancia de los resultados de los exámenes anteriores.

Las mujeres deben empezar con los exámenes de Papanicolaou al cumplir los 21 años, a menos que tengan una infección por VIH o que su sistema inmunitario esté comprometido.

Las mujeres entre 21 y 29 años con resultados normales en exámenes de Papanicolaou anteriores deben repetir el examen cada 3 años.

En las mujeres de 30 años en adelante, el examen de Papanicolaou también debe hacerse cada 3 años, aunque a veces se recomienda hacerlo cada 5 años cuando se le combina con el análisis para el VPH.