Cookies
Este sitio web utiliza cookies para garantizar una mejor experiencia. Aviso de privacidad
Vida sana
Soy mamá
Familia
Especialidades
Herramientas


© 2022 Todos los derechos reservados. Grupo La Silla Rota. PUBLICACIONES COMUNITARIAS S.A. de C.V.

"Me sentí muy mareada, fui al doctor y el 68% de mi sangre tenía leucemia"

La leucemia mieloide aguda es un cáncer de la sangre grave con un curso de evolución desde que empiezan los síntomas hasta el diagnóstico de 3 o 4 semanas

ARANTXA LÓPEZAbr 20, 2022 
Tiempo de lectura: 17 mins.
María Salomé fue diagnosticada con leucemia mieloide aguda durante la pandemia (Foto: Especial)

Lo + leído

Ese día María Salomé fue capaz de escuchar las voces a través de la pared que separaba su cuarto y la recepción del hospital. Se acercaba el cambio de turno y los doctores y enfermeras se preparaban para iniciar su jornada, no sin antes ponerse al corriente con la nueva información de los pacientes. 

Quizá la incertidumbre que Salomé tenía desde hacía varios días fue lo que le permitió escuchar entre el concreto, los muros, voces y sonidos, aquella noticia que nunca temió, no por osadía, sino porque las peores noticias son las que menos se esperan. 

“Tiene cáncer” fue el sonido que penetró la pared del cuarto en el que se encontraban ella y su mamá. La incredulidad ante la escucha de esa frase impulsó a Salomé a pedirle a su madre que saliera a averiguar si había alguna novedad sobre su caso. 

Minutos después fue el llanto de su mamá lo que le terminó de confirmar sus peores sospechas. A partir de ese momento, María Salomé se convertiría en una de las cinco a ocho personas por cada 100 mil habitantes que cada año padecen leucemia mieloide aguda (LMA), según información del Instituto Nacional de Cancerología (INCan)

Los doctores le dijeron a Salomé que el cáncer de la sangre que padecía ya había afectado al 68% de sus células sanguíneas. Ese mismo día fue su primera quimioterapia para un total de cuatro. La carrera de derecho, su relación de pareja y la vida como la conocía hasta ese momento debían esperar, pues los doctores le advirtieron que de no tratarse, en una semana la enfermedad acabaría con ella. 

El 21 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre la Leucemia Mieloide Aguda 

¿Qué es la leucemia mieloide aguda y qué tan grave es?

La leucemia mieloide o mieloblástica aguda como también se le conoce, es una enfermedad que se considera un cáncer de las células sanguíneas. Por su gravedad y rápida evolución no se puede hablar de estadios clínicos (temprano, intermedio o avanzado) ya que al encontrarse en la sangre se vuelve una afección sistémica que afecta a todos los tejidos y órganos del cuerpo, explica en entrevista con SuMédico, la doctora Nidia Zapata,  hematóloga y especialista del INCan de la Clínica de Leucemias Agudas Mieloblásticas.

Este tipo de leucemia es tan grave que el curso de evolución desde que empiezan los síntomas hasta el diagnóstico en promedio es de 3 o 4 semanas, agrega la especialista. La leucemia mieloide aguda comienza con datos de síndrome anémico, palidez, debilidad, hemorragias, moretones y petequias, que son una especie de puntos rojos en la piel, agrega Zapata.

Es una enfermedad sumamente grave por lo que es una urgencia para el hematólogo comenzar el diagnóstico y el tratamiento mismo.

No se conocen las causas de la enfermedad y tampoco están claros los factores de riesgo. La doctora Zapata comenta que no es una enfermedad heredada ni tampoco es una enfermedad en la que el paciente hizo algo que la provocara.

No es que porque comió mucha grasa o porque no hizo ejercicio.

La realidad es que en el transcurso de la vida y por distintas razones pueden desarrollarse determinadas alteraciones en el material genético que predispongan a este tipo de patologías, expresa la doctora. 

Te puede interesar:

(Foto: Unsplash)

Un cáncer invisible que puede afectar a cualquiera

La leucemia mieloide aguda es conocida como un tipo de cáncer invisible porque presenta síntomas inespecíficos y que no se reconocen de inmediato. “Los cánceres invisibles no hacen bola, el paciente no tiene un tumor que indique que algo va mal”, dice la especialista en enfermedades de la sangre

Si esta enfermedad se detecta es porque los pacientes comienzan con alguno de los síntomas antes mencionados y acuden a un médico de primera mano quien les ordena realizarse exámenes médicos, entre esos está la biometría hemática, estudio mediante el cual muchas veces se realiza el diagnóstico ya sea por un conteo anormal de plaquetas, hemoglobina o glóbulos blancos, añade Zapata. Si algo se ve mal, el doctor deriva al paciente a un especialista, que en este caso es el hematólogo. 

Como se explicó anteriormente, este tipo de cáncer le puede ocurrir a cualquier persona sin importar su edad o su sexo, aunque es verdad que se presenta con más frecuencia en personas mayores de 60 años, pues su desarrollo tiene que ver con alteraciones en el material genético, algo sobre lo que tenemos poco control una vez que envejecemos. 

“Nuestro material genético está en constante reparación y se está codificando, regenerando y reparando siempre. Nosotros en el transcurso de nuestra vida vamos a ir adquiriendo ciertas alteraciones que quedan grabadas en nuestro material genético y se van acumulando. Para la LMA necesitamos por lo menos tres alteraciones puntuales en un sitio específico”, explica la hematóloga. 

Todos somos vulnerables a tener este tipo de enfermedades porque nuestro material genético todos los días está en constante cambio y reparación.

(Foto: Unsplash)

“Estaba en una fiesta y me empecé a sentir mareada”

María Salomé platicó en entrevista con SuMédico que el cáncer empezó durante el primer año de la pandemia de covid-19 en el 2020. Sus períodos menstruales siempre fueron muy largos, con una duración entre 10 u 11 días. Pero en esa ocasión, el sangrado no se detuvo; al mismo tiempo le aparecieron varios moretones.

Creí que podría tener anemia y pensé en ir al doctor.

Días después María Salomé se encontraba en una fiesta durante la que nuevos síntomas se añadieron a la lista. De repente se sintió muy mareada. Salomé no dejó pasar más el tiempo y fue al doctor quien le encargó una biometría hemática. Ni siquiera tuvo que ir a recoger sus resultados porque los doctores notaron alteraciones graves en su sangre, por lo que le pidieron acudir a la sala de emergencias cuanto antes.

Yo ya me sentía muy mal y me veía muy pálida.

Cuando llegó a urgencias se tardaron en atenderla porque ya le estaban buscando un espacio para ser hospitalizada. En su mente, Salomé pensó que solo se trataría de una consulta médica y si acaso una transfusión de sangre. Lo que vino después la tomó por sorpresa. 

Al cabo de un rato, la paciente fue hospitalizada en el área de cuidados intensivos para comenzar a tratar lo que en ese momento era una enfermedad misteriosa. Le hicieron pruebas de embarazo y de enfermedades de transmisión sexual pero nada dio resultados.

Me sacaron toda la sangre del mundo y no encontraron el origen, no sabían porque tenía todas las líneas de sangre descompensadas.

Mientras tanto, los doctores comenzaron a buscar a un hematólogo que la pudiera atender porque en Villamaría, Caldas, una región colombiana de donde es originaria, no había especialistas así. Unas horas después María Salomé fue trasladada a la ciudad más cercana con un hematólogo disponible. “Yo todavía pensaba que iba a ir a consulta pero cuando el doctor me revisó me dijo que tenía todos los síntomas de leucemia.” En ese instante le realizaron un aspirado de médula ósea para confirmar el diagnóstico

(Foto: Unsplash)

“Cuando me dijeron que tenía cáncer fue como un balde de agua fría” 

Sin nada que pensar ni tiempo que perder, María Salomé vivió su primera quimioterapia, duró 7 días.

Fue muy deshumanizante, no podía moverme, no podía bañarme ni siquiera.

La segunda ronda de quimioterapia comenzó justo al término de la primera. Ésta duró 3 días y en esta ocasión el objetivo era matar todas las células cancerígenas, aunque la terapia arrasó con todo en su camino. 

“Al acabar, tuve que permanecer en el hospital para que mi cuerpo se recuperara, fue muy dura la hospitalización, bajé mucho de peso. Pasé de 56 kilos a 42. Fue muy triste”, dice Salomé

La buena noticia fue que esas dos rondas lograron su cometido. Salomé entró en remisión con el 4% de sus células sanguíneas con indicios de cáncer. Las siguientes quimioterapias eran por seguridad.  Al finalizar Salomé perdió su cabello.

Fue un shock muy impresionante y fue muy duro. Para mí el cabello era un símbolo de belleza, yo tenía un cabello divino rubio.

Poco tiempo después, Salomé contrajo una infección, algo bastante común para los pacientes con leucemia, y tuvo que ser ingresada al área de cuidados intensivos. Se recuperó pero a los 8 días tuvo su tercera quimioterapia, era diciembre del 2020. “Yo no quería pasar Navidad ni Año Nuevo en el hospital, tengo una familia muy grande y yo quería estar con ellos. Al final la razón pudo con el sentimiento y yo volví al hospital”. 

Ahí permaneció hasta mediados de enero, bajo los efectos de una quimioterapia que le provocó un dolor que ni siquiera la morfina podía mitigar. “Tenía fiebres de 42 grados, tenía hipotensión y dolores muy fuertes. La codeína no funcionaba ni tampoco la morfina. Yo sentía que el dolor estaba pudiendo conmigo, yo ya no podía conmigo misma.”

(Foto: Unsplash)

¿Cuánto tiempo vive una persona con leucemia mieloide aguda?

La hematóloga del INCan explica que el tratamiento de la leucemia mieloide aguda será con quimioterapia intensiva o no intensiva y esto depende del estado de salud del paciente y las probabilidades de curación que tenga, porque mientras más joven , el pronóstico es mejor.

No es un tratamiento rápido ni es un tratamiento sencillo y el paciente requiere estar un tiempo en el hospital.

Con la quimioterapia intensiva se busca una curación en el 80% y se espera una supervivencia a largo plazo. En la leucemia mieloide aguda se tiene un porcentaje de curación del 60% de los pacientes, es decir 6 de cada 10 se curan. 

La doctora Nidia Zapata clarifica que la curación del cáncer se refiere a cuando el paciente entra en una remisión completa. Esto es que en el aspirado de médula ósea y por citometría de flujo no hay detección de la enfermedad. Una vez terminado el tratamiento con éxito, el paciente deberá permanecer en vigilancia y si a los 5 años el cáncer no regresó, se puede hablar de una curación total, aunque se deben llevar revisiones de por vida.  

Por cómo ocurrió esa tercera quimioterapia, Salomé fue trasladada a cuidados intensivos donde el aislamiento le dio fuerza de voluntad para no rendirse.

Me tuve que mentalizar de que me tenía que curar, ya solo me faltaba una quimio.

La terapia terminó con resultados muy favorables pues había desaparecido por completo el cáncer. Entonces el doctor le informó que era candidata para un trasplante de médula ósea, porque aunque la quimioterapia ayudó, lo que podía darle una mejor recuperación y curación era el trasplante, explica Zapata.

“Cumplí 21 años en el hospital, me cantaron “feliz cumpleaños” y yo me sentí muy triste”

En marzo Salomé cumplió 21 años mientras se encontraba en el hospital. A las 7 de la mañana, en el cambio de turno, le cantaron “feliz cumpleaños”. “En vez de sentirme feliz, yo me sentí muy triste”, comenta. 

A pesar de su mejora y del buen pronóstico que tenía, también era mucho lo que había dejado atrás en su vida antes del diagnóstico. Su relación de pareja no sobrevivió al cáncer. “Yo no tenía ganas de hablar con nadie ni de ver a nadie, estaba deprimida y la gente se cansa y está bien. Si yo estaba cansada, cuánto más la otra persona”, reflexiona. 

Una cuarta parte de los pacientes con este tipo de leucemia desarrolla depresión tras el diagnóstico, según el hematólogo Lauro Fabián Amador Medina, médico adscrito al Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, en León, Guanajuato.

Esto se podría deber a que este tipo de cáncer impacta a los pacientes muy fuerte por la rapidez con la que se desarrolla. En consecuencia, un 25% de pacientes con reciente diagnóstico de cáncer desarrollan trastorno de depresión, mientras que un 50 % tienen altos niveles de angustia, ansiedad y miedo, explica el especialista. 

(Foto: Unsplash)

Un paro nacional, un doctor escéptico y una máquina de radioterapia descompuesta: la odisea por conseguir el trasplante

En Colombia solo hay cuatro ciudades que pueden realizar trasplantes, una de ellas es Cali, ubicada a 7 horas de su ciudad natal. Cuando viajó para reunirse con el comité de trasplantes, el doctor a cargo le dijo que ella no cumplía con el perfil para la donación porque no tenía hermanos, sino medias hermanas, que solo eran compatibles en un 50%, por lo que había un riesgo grande que el procedimiento solo la perjudicara.  

“Hasta ahí llegó mi ilusión”, recuerda, “el doctor me dijo que iba a votar en contra”. Pero el hematólogo que la trató durante todo ese tiempo intervino y le pidió al doctor que recapacitara y le realizara los exámenes necesarios para comprobar si valía la pena. A pesar de ello, el doctor continuó reacio pero aceptando que la decisión debía ser votada por todos los miembros del comité. 

Finalmente se votó a favor pero entonces estalló el paro nacional en contra del gobierno de Iván Duque. Todo el país se detuvo y la gente salió a las calles a protestar en una de las mayores movilizaciones de la historia del país sudamericano. Salomé se quedó atrapada en Cali sin poder regresar a su ciudad natal y sin medicamentos, porque los centros de salud se cerraron. 

(Foto: Pixabay)

El paro duró un mes, tiempo en el que Salomé, por la falta de atención médica, empeoró. Cuando por fin pudo regresar a su ciudad, tuvo que reiniciar todo el proceso y someterse a otra quimioterapia que la mantuvo en el hospital otro mes. Finalmente, el 12 de julio regresó a Cali para realizarse los estudios médicos que le permitirían el acceso al trasplante

Fue hasta el 12 de agosto que ella y su media hermana ingresaron al hospital juntas. A su hermana le aplicaron medicamentos para multiplicar sus células madre. El 18 de agosto era el día de la operación pero antes debían realizar otra quimioterapia y una radioterapia para garantizar que su cuerpo estaba libre de cáncer

La máquina de la radioterapia se descompuso aquel día y ya se habían removido 8 millones de células de la médula ósea de su hermana que no se podían almacenar. Era ahora o nunca. Salomé comenta con alivio que la radioterapia mataría todas sus posibilidades de ser madre y que sería otro plan más que el cáncer le arrebataría. Al final, el trasplante prosiguió sin la radioterapia. “Fue una señal de Dios”, expresa. 

(Foto: Unsplash)

“Si uno tiene la voluntad de curarse, los medicamentos funcionan”

Para la recuperación, Salomé estuvo hospitalizada otro mes, todo salió sin complicaciones y su cuerpo aceptó por completo el trasplante.

Ahí me di cuenta que si uno tiene la voluntad de curarse, los medicamentos funcionan.

Una de las condiciones para realizar el trasplante es que la paciente debía permanecer seis meses en la ciudad donde se realizó el procedimiento, por lo que ella y su mamá se mudaron para allá. Los estudios mostraban que contaba con el 100% de las células trasplantadas, todo iba bien hasta que se infectó con citomegalovirus, un virus de la familia del herpes. 

Tuvo que ser hospitalizada de urgencia porque su sistema inmune estaba debilitado por el trasplante, además, éste estaba en riesgo de fallar. La infección pasó sin mayor complicación y un mes después, las células del trasplante seguían en un 100%. El 17 de diciembre del 2021 fue su última consulta en Cali, sus células seguían en un 100% de conservación. 

Tiempo después el cuerpo de Salomé comenzó a desarrollar reacciones al trasplante y una de ellas fue un pseudo tumor cerebral que no pasó a mayores, hoy sigue recuperándose de todo lo que tuvo que vivir tras el diagnóstico de leucemia mieloide aguda. Su próxima revisión es en agosto y espera que todo salga bien.

(Foto proporcionada por María Salomé)

La leucemia mieloide aguda no es una enfermedad catastrófica”

En cinco años se determinará si ya es una paciente curada de cáncer, hasta entonces su nueva perspectiva sobre la vida le enseñó a no hacer planes a futuro y disfrutar cada momento.

“Es una nueva oportunidad que te da la vida y que te hace repensarlo todo. No hagas planes a futuro, sino planes más cercanos. Disfrútalo todo, cuando el cáncer se te presenta uno aprende que todos estamos en riesgo y que la vida se acaba en un segundo”, expresa. 

La paciente expresa la importancia de la donación de sangre ya que si bien su familia acudía cada dos semanas a donar sangre, ella vio morir a tres personas porque no había reservas de sangre y plaquetas.

Por su parte, la hematóloga Nidia Zapata da un mensaje a la población sobre no darse por vencidos en caso de padecer la enfermedad. Hace hincapié en que la leucemia mieloide aguda es una enfermedad curable y que la detección temprana y la visita con el especialista aumentan las posibilidades de recuperación. 

Hay que hacer mucho énfasis, porque la gente muchas veces piensa que es una enfermedad catastrófica.

SIGUE LEYENDO:

Valora este artículo

¿Quieres hacer una corrección? Envia tu corrección

Lo + leído

Últimas noticias

El editor recomienda