¿Alguna vez habías escuchado hablar del lipedema? Seguramente no y eso se debe a que es una enfermedad poco conocida y, por lo tanto, poco diagnosticada. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), apenas la consideró como una enfermedad hasta el 2018.

Además, el lipedema es una enfermedad que le da casi exclusivamente a las mujeres. Los síntomas principales son dolor e hinchazón en los brazos y las piernas. Esto es porque la principal característica de la enfermedad es un aumento de grasa excesivo en los miembros.

Con el lipedema, las mujeres sufren una acumulación patológica de grasa en el cuerpo, principalmente en brazos y piernas y por eso, puede llegar a ser confundida con la obesidad o el sobrepeso. La enfermedad puede causar discapacidad y dificultad para realizar las actividades diarias.

Los brazos o piernas gordos no siempre significan obesidad

A diferencia de la obesidad, el lipedema no mejora tras la dieta y el ejercicio. Además, quienes la padecen presentan otros síntomas como dolor en las extremidades inferiores, sensibilidad, moretones y linfedema, que se refiere a la obstrucción del sistema linfático.

(Foto: HerecomesdocLipödemCC BY-SA 3.0)

Como es poco conocida y diagnosticada, no se tiene una cifra exacta de a cuántas mujeres afecta el lipedema. Sin embargo, se estima que afecta a 1 de cada 9 mujeres adultas en Estados Unidos. A nivel mundial se cree que entre el 8 y el 17% de las mujeres adultas lo padecen.

Asimismo, el lipedema se diferencia de la obesidad porque la acumulación de grasa solo ocurre en las piernas, por lo regular. Por ejemplo, una persona puede tener el tronco delgado pero las piernas muy gruesas. Otra diferencia es que la grasa no es regular y lisa, sino que es más dura y fibrosa.

Mujeres con lipedema a menudo sufren depresión

No se conoce la causa de la enfermedad, pero se cree que tienen que ver los genes y las hormonas, ya que frecuentemente comienza en la pubertad o adolescencia y se intensifica con el embarazo, los anticonceptivos o la menopausia.

Las mujeres que padecen la enfermedad a menudo experimentan síntomas psicológicos también, ya que el no tener un diagnóstico certero y que las dietas o los cambios de hábitos no funcionen, puede generar depresión, trastornos alimentarios o ansiedad.

(Foto: ChristelletelleGras normal versus gras du lipoedèmeCC BY-SA 4.0)

El tratamiento de la enfermedad en primer lugar debe ser aliviar los síntomas y hacer más lenta la progresión. Se recomienda llevar medias de compresión, realizar ejercicios en agua y seguir una dieta antiinflamatoria sin gluten, productos lácteos, alimentos procesados, carnes rojas, azúcares refinados y fritos.

Sin embargo, como en el lipedema las células adiposas están enfermas y no responden a los cambios en el estilo de vida, se debe realizar una liposucción de los miembros afectados para liberar la presión que ejerce la acumulación de grasa, mejorar la movilidad y detener la progresión.

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(Con información de Infosalus y Revista de Cirugía)